13 de septiembre de 2012

PEÑA NIETO, EL MONTAGE DE TELEVISA


LA GAVIOTA, PEÑA NIETO Y EL DUEÑO DE TELEVISA
UN LIBRO QUE PONE AL DESCUBIERTO EL GRAN MONTAGE
Lucha por la presidencia, “producción” del canal de las estrellas Jenaro Villamil / Proceso

MÉXICO, D.F.- En el libro “Peña Nieto: El gran montaje”, del reportero de Proceso Jenaro Villamil y que comenzará a circular en los próximos días, se cuenta la historia de cómo Televisa y su productora estrella labraron el camino del abanderado priista a la Presidencia. Adelantamos aquí fragmentos de la obra.
A finales de agosto de 2010, en vísperas de su Quinto Informe de Gobierno, Enrique Peña Nieto apareció en un spot de 43 segundos. Sentado en una camioneta lujosa, en mangas de camisa, simulando el estilo del mandatario estadunidense Barack Obama, el gobernador mexiquense se autopromovió en un monólogo sobre sus “compromisos cumplidos” y su incansable deseo de servir a sus gobernados.
El spot generó una polémica por varias razones. La calidad de la imagen, cercana a la producción cinematográfica, suponía un costo mayor al de la manufactura tradicional de este tipo de promocionales. Se transmitió en señal nacional desde el 30 de agosto de 2010. Al costo de las tarifas comerciales de Televisa, lo invertido ascendía a 50 millones de pesos, según un cálculo de la dirigencia estatal del PRD. A esta inversión se debían sumar la de otros promocionales sobre los “compromisos cumplidos” que habrían costado 42 millones de pesos.
“Estamos hablando de casi 100 millones de pesos en sólo un mes, sólo en televisión comercial, sin contar espectaculares, desplegados en periódicos y spots radiofónicos”, afirmó Luis Sánchez, dirigente del PRD mexiquense, al ser entrevistado tras la queja que interpuso ante las autoridades electorales.
Ese mismo spot generó el escándalo del año siguiente sobre la misteriosa cena en la casa de la entonces presidenta del TEPJF, Maricarmen Alanís, con representantes de Peña Nieto, en pleno proceso de exoneración del tribunal a Montiel, ya exgobernador y aspirante presidencial del PRI.
Otro elemento más importante no pasó inadvertido entre los especialistas en producción de spots. El promocional fue filmado con la cámara Phantom, una de las más caras en el mercado, para aportar una “calidad cinematográfica”.
El spot tenía el sello del productor consentido de Televisa: Pedro Torres, el mismo de los infomerciales de Estrellas del bicentenario, cápsulas de tres minutos que se transmitieron en los horarios de mayor audiencia del Canal 2 en 2010. El costo mínimo tan sólo de una serie de esos promocionales, como el de Yucatán, fue de 20 millones de pesos, según un estudio realizado por el Diario de Yucatán.
El costo de la producción de Pedro Torres siempre se ha considerado el más caro en el mundo publicitario de México. Además, incluye una llave secreta: el acceso privilegiado a los espacios de Grupo Televisa. De hecho, contratar a la compañía de Torres es una condición que impone el consorcio a sus clientes gubernamentales.
Informes de Televisión Mexiquense advirtieron que, por primera vez en 20 años, el equipo de promoción, producción y realización de esta televisora pública había sido desplazado por completo para que la empresa Mediamates, propiedad de Torres, se hiciera cargo de todo lo relacionado con la producción estelar del Quinto Informe de Gobierno de Peña Nieto en el Teatro Morelos.
Dos días antes del evento, Torres desplegó un equipo digno de una producción cinematográfica: una unidad móvil que consta de 16 cámaras, dos grúas y un teleprómpter en el Teatro Morelos para que Peña Nieto pudiera leer en pantalla su informe, como si fuera un conductor de noticias o de un programa de espectáculos.
El vínculo entre Mediamates y Peña Nieto se reforzó en años recientes. Se convirtieron en sus principales managers y productores en pos de la Presidencia de la República. Hasta finales de 2011 le llamaron Proyecto Jaime. Fue el nombre clave que decidieron Pedro Torres y Alejandro Quintero para la “producción” de Peña Nieto como precandidato presidencial del PRI.
A partir de 2012 cambió su nombre a Proyecto Jorge. Los detalles de todo lo relacionado con publicidad, producción de spots, asesoría en discurso, imagen, redes sociales, manejo visual y “guerra sucia” o de contrastes con el adversario se manejó en las oficinas de El Mall, la empresa de Pedro Torres, ubicada en el Centro Lomas Plaza, justo frente a la Fuente de Petróleos, en avenida Reforma y Periférico. La ingrata memoria recuerda este sitio por ser el mismo donde se estrelló el Learjet donde viajaba Juan Camilo Mouriño, en noviembre de 2008.
Supervisado directamente por Pedro Torres y por Alejandro Quintero, a través de su representante Montserrat Barrios, el Proyecto Jorge fue de alta confidencialidad. Para Televisa constituyó el secreto mejor guardado porque en él están las huellas de toda su intervención a favor de Peña Nieto en la campaña de 2012. Para Peña Nieto y su equipo fue oficialmente “inexistente”.
La clave del Proyecto Jorge es que no debía dejar huella fiscal ni contable. No hay facturas, no hay contratos. El dinero se manejó en efectivo. Se depositaba a través de empresas de traslado de dinero en efectivo, según informes de personal interno que pidió confidencialidad.
El Proyecto Jorge de 2012 constituyó una mezcla de producción audiovisual, asesoría mercadológica y espionaje político, tal como a Alejandro Quintero y a los ejecutivos de Grupo Televisa, en especial al vicepresidente Bernardo Gómez, les gusta presumir a sus “clientes”.
Lo paradójico es que no sólo Peña Nieto fue su cliente. Durante el primer mes de su errática campaña, Josefina Vázquez Mota, a sugerencia de Los Pinos, también contrató con El Mall la producción de sus primeros spots. A la candidata presidencial del PAN le otorgaron también un nombre clave: Proyecto Mujer.
Simultáneamente, también trabajaron para Elba Esther Gordillo una serie de spots en contra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, así como los spots de Gabriel Quadri de la Torre, candidato presidencial del Panal.
De la mano de Televisa y en especial de Alejandro Quintero, Pedro Torres se transformó en el productor del “gran montaje” en torno al ascenso de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República.
Así, lograron construir un candidato telegénico para audiencias analógicas, en pleno proceso de irrupción de las redes sociales y de las audiencias digitales, deliberativas, que han cuestionado duramente la relación entre Televisa y Peña Nieto.
Y es que no han podido acallar las protestas: el logotipo de Televisa ha aparecido vinculado con el PRI y Peña Nieto en cada una de las marchas postelectorales. El movimiento #YoSoy132 y una extensa alianza con cerca de 300 organizaciones sociales definieron que una de las protestas centrales para “desmontar” la imposición de Peña Nieto sería en las instalaciones de Grupo Televisa.

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