28 de septiembre de 2014

EL CUENTO DE AMÉRICO.

Por Iván Calderón
  Primero se dijo que fue un accidente vial, luego que fue confundido con el Chapo.
  Pero al parecer el rumor se está dilucidando.

  Fue en febrero de este año cuando el alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez viajó junto con Silem García Peña y otros consentidos más al estado de Jalisco.

  Allá el primer edil xalapeño asumió la vicepresidencia de la Asociación Nacional de Municipios Metropolitanos y donde según el munícipe puso muy en alto el nombre de Veracruz.

  Pues bueno, después de las salutaciones y el gran ambiente de camarería que se vivió con sus homólogos de la república se comenta que Américo y su comitiva se fueron a celebrar.

  Como no lo iban a hacer, si todo les estaba saliendo a la perfección.

  Cuenta la historia que el presidente municipal regocijado y con el poder que le da estar un rato en el anonimato llegó a un refinadísimo restaurante de la zona de “Andares” en Guadalajara.

  Hasta aquí todo tranquilo.

  Pero obvio, los veracruzanos somos de tierra caliente y bajos los excesos de mariscos estilo Sinaloa y una que otra copa de whisky empezaron a flirtear con unas damas que estaban sentadas en la mesa de enfrente.

Américo ordenó mandarles copas.

  Las bellas damas respondieron al coqueteo.

Efectivamente, los jarochos estaban triunfando en Jalisco y sin rajarse.
  Lamentablementesiempre hay un pero.

  En la mesa a la derecha, se encontraban otros sujetos, quienes desde un principio no les gustó el acento de esta tierra y más aún cuando ya estaban ligando a las tapatías.

  Los bragados clientes le hablaron al gerente.

  Luego de una platicada, el encargado del lugar se acercó a la mesa del presidente municipal xalapeño.

  - “Señores tienen 15 minutos para salir del restaurant, están molestando a mis clientes”, le dijo el administrador.
  Entonces Zúñiga, claramente molesto con fuerte tono de voz reclamó, que no sabían quiénes eran ellos, que no se iba a retirar, y que los tenía bien puestos.
  Los xalapeños, no acataron la advertencia.

  Se quedaron un rato más.

  Luego, un sujeto de la mesa se levantó y les indicó.
  “Tienen 15 minutos para irse, o lo lamentarán”.
  Américo, envalentonado se levantó, y nuevamente se negó.
  Incluso se relata que un leve connato de bronca Américo fue el más prepotente y que quería provocar un encuentro físico.
  Esto no quedó allí.
  En 10 minutos arribaron al comedor un grupo armado y en menos de lo que canta un gallo los levantaron.
  Los visitantes fueron golpeados y amenazados.

  Y respondiendo al gandallismo de Américo Zúñiga, fue llevado a una camioneta y entre las vueltas que dieron en la ciudad fue brutalmente lastimado.    

  Silem García rápidamente se movió.

  Habló con Jorge Carvallo y con Bermúdez Zurita.

  El secretario de Seguridad Pública telefoneó a su similar de aquella entidad.
  En un fuerte operativo, Américo fue liberado.
  No sin antes traerse unos tremendos recuerditos de su nombramiento.
A su regreso a la capital se dijo que el alcalde había tenido un percance automovilístico y por ello eran sus visibles lesiones en el rostro.
  Esa fue la versión oficial.
Comentan que los que les relato es el cuento original.

En fin, esta será sólo una anécdota más.
  Lo que si no se puede dejar pasar es la lamentable inseguridad en la que vivimos los mexicanos.

  Si dicen que Veracruz es complicado, existen otros lugares donde la cosa está que arde.

  Literal.
  A sus órdenes.

@IvanKalderon
Ivancalderonflores@outlook.om

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