22 de diciembre de 2014

NAVIDAD Y LA JUSTICIA, SEGÚN EL PAPA

Por Sanjuana Martínez
Esta época es ideal para la reflexión, una época cuyo significado se centra en el nacimiento, el renacer, la entrega, la culpa o el sufrimiento. Desde el catolicismo la fecha y la tradición indica el nacimiento de Jesucristo, aunque las fiestas, los regalos y la cena, han trascendido a la religión. 

La Navidad, es una fecha ideal para revisar la actuación de la Santa Sede en este último año, particularmente las decisiones del Papa Francisco en torno a los crímenes sexuales del clero. En el discurso, el Papa argentino ha intentado tomar distancia de sus antecesores en este asunto y ha buscado dar un vuelco a la etapa oscura de protección y silencio sobre los depredadores sexuales con sotana. 

Fueron muchos quienes creímos por un momento en la palabra de este Papa. Pensamos que su discurso iba acompañado de acciones contundentes contra los curas pederastas. Lamentablemente no ha sido así. Hay que reconocer un avance en la política vaticana sobre estos delitos de lesa humanidad, pero la luz de la justicia esperada, añorada por las víctimas, aún no llega. 

Y es que el Papa dice una cosa, pero hace otra. Según las cifras de las víctimas, alrededor de 100 mil niños habrían sido abusados por sacerdotes católicos y podríamos decir que solo un mínimo porcentaje de esos sacerdotes pederastas han sido enjuiciados y sentenciados por sus crímenes. Para demostrar lo anterior, basta un botón, un ejemplo de impunidad judicial. Abordemos el escandaloso caso del destituido nuncio apostólico en República Dominicana, Jósef Wesolowski, quien fue sacado de aquel país con documentación ilegal por las mismas autoridades vaticanas a fin de protegerlo de las decenas de denuncias de abusos sexuales contra niños. 

Después de meses de protección por parte del Vaticano, el Papa anuncio con bombo y platillo la destitución del primer obispo acusado de abusos sexuales contra niños y lanzó como una gran noticia el “arresto” del ex nuncio. Pero al leer la letra pequeña, nos dimos cuenta que se trataba de un “arresto domiciliario”, no de un verdadero proceso judicial. El obispo pederasta simplemente fue encerrado en su vivienda del Vaticano, condenado a colgar los hábitos y dejar el sacerdocio: “Ha sido arrestado por voluntad del Papa”, dijo Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede. Pero resulta, que en el fondo, el Papa sigue protegiendo al ex nuncio para evadir la acción de la justicia. 

El procurador General de la República Dominicana, Francisco Domínguez Brito, ha solicitado a la Santa Sede que el obispo pederasta para afronte el proceso judicial que se le sigue en ese país. El Vaticano ha aprovechado el hecho de que no existe acuerdo de extradición entre República Dominicana y Polonia. Hace unos días, la Santa Sede envió a la República Dominicana al promotor e Justicia, Jean Pierre Milano y a monseñor Angelo Beccius, del secretariado para hablar con el procurador, quien insistió en la búsqueda de la verdad y la justicia. 

El funcionario les explicó que la Convención de Viena establece que todo personal diplomático como Wesolowski quien fuera embajador del Vaticano en aquel país, debe enfrentar proceso judicial en el país que representó o bien en su hábitat natural. 

Si el obispo pederasta no puede ser enjuiciado en la República Dominicana, es necesario que el Papa cumpla con la ley de los hombres y lo ponga a disposición de la justicia penal para que afronte los graves cargos que se le imputan. El Papa debería reconocer que los delitos de Wesolowski no son solo faltas a la fe o a la doctrina y la moral de la Iglesia. El obispo abusó de menores de edad, lo cual representa delitos penales que deben ser enjuiciados y condenados. 

Si el Papa Francisco no extradita al obispo al país donde cometió los crímenes sexuales, las autoridades polacas o italianas podrían desarrollar el juicio en base a toda la documentación proporcionada a la Santa Sede por las autoridades dominicanas. La justicia según el Papa Francisco me recuerda a la justicia militar en México, un método que proporciona impunidad a los militares que cometen cualquier tipo de crimen. El Papa ha declarado que no habrá “privilegios para los sacerdotes u obispos que abusen sexualmente de menores”. 

Es hora de demostrarlo. El Papa no debe ser juez y parte. Con este tipo de arrestos domiciliarios, nos envía un mensaje terrible: los sacerdotes están por encima de la ley. Que la Navidad sea efectivamente época de reflexión y nacimiento, nacimiento de un estado Vaticano justo, que predique con el ejemplo, que haga justicia y otorgue reparación a las miles de víctimas de abusos sexuales de sacerdotes que aún esperan una luz de esperanza. 

Y que la Navidad en México no sea solo celebración vacía. De hecho hay muy poco que celebrar en la situación actual o tal vez, casi nada. Habrá mexicanos sumidos en la desolación, la incertidumbre y el sufrimiento, en especial aquellos que tienen desaparecidos. Que la Navidad, sea la oportunidad para no olvidar a nuestros desaparecidos, en especial, a esos 43 normalistas de Ayotzinapa. Recuerden, el 26 de diciembre la manifestación para exigir respuestas al estado mexicano. Finalmente, que la Navidad ilumine al Papa para que su discurso coincida con sus actos, haga a un lado la simulación y deje de proteger a los sacerdotes pederastas. 

 Twitter: @SanjuanaMtz Facebook: Sanjuana Martinez 

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