11 de junio de 2016

LA FALACIA DE LA ALTERNANCIA



El PAN celebra las siete gubernaturas que ganó en los pasados comicios. Se desgañita presumiendo la alternancia y también la integridad de sus candidatos. Pero un análisis detallado revela que seis de los siete gobernadores electos bajo las siglas panistas se forjaron y militaron en el PRI, están implicados en escándalos de corrupción, son parte de dinastías caciquiles o alfiles del peñanietismo. Ellos demuestran, en resumen, el gatopardismo del sistema político mexicano.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Su origen está en el PRI, pero mediante el PAN –en alianza con el PRD y otros partidos– integran cacicazgos familiares que controlan diferentes fuerzas políticas en sus entidades. Algunos están marcados por escándalos de corrupción, y si bien el PAN se enorgullece de ellos por haber ganado gubernaturas en los comicios del domingo 5, casi todos los que fueron legisladores trabajaron activamente en favor de las reformas impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.
Más allá del festejo panista por arrebatar las gubernaturas en Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, así como por la retención de Puebla, cuatro de sus candidatos –hoy gobernadores electos– son expriistas.
El caso más notable, por reciente, es el del quintanarroense Carlos Joaquín González, candidato de la alianza PAN-PRD, que hace apenas unos meses militaba en el PRI y era subsecretario de Turismo. Formaba parte del gabinete de Peña Nieto.
La carrera de Joaquín González – medio hermano del exdirigente nacional del PRI y actual secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell– abarca tres lustros, durante los cuales consiguió la alcaldía de Solidaridad, municipio conocido por su zona turística Playa del Carmen.
Al concluir su gestión en 2008, pasó de manera efímera por la Secretaría de Turismo estatal durante la administración del priista Félix González Canto. Y al año siguiente fue electo diputado federal, encargo que concluyó en 2012, cuando fue nombrado subsecretario de Turismo. Ahí se mantuvo hasta febrero pasado: renunció al puesto y al PRI después de que el gobernador actual, Roberto Borge, impulsara como su sucesor a Mauricio Góngora, finalmente derrotado el pasado domingo.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2067, ya en circulación

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