6 de abril de 2017

AMLO Y EL IMPERIO

Pedro Echeverría V.
1. “Tenemos un problema con México. Hay mucho sentimiento antiestadunidense en México. Si la elección en México fuera mañana, probablemente se obtendría a un antiEEUU del ala izquierdista como presidente de México. Eso no puede ser bueno para Estados Unidos (…). No sería bueno para Estados Unidos ni para México”, dijo el senador republicano John McCain. Los poderosos de los EEUU y de México deciden; los votos en México son teledirigidos por el dinero y el poder.
2. Poseo la convicción aprendida por décadas de experiencia de que los votos de la población son certeramente dirigidos por el dinero que los compra, por los regalos, la TV, por las promesas y el trabajo bien pagado de una gigantesca estructura política. Pensé que ante el intenso trabajo de López Obrador y su prestigio a la alza, al fin los empresarios y los EEUU habían doblado las manitas y lo habían aceptado; pero parece que no. La elección se gana meses antes, no el día de los votos.
3. Las relaciones diplomáticas con los EEUU son muy difíciles para México por su vecindad, su cultura latina y los negocios muy desarrollados entre ellos como países; las relaciones EEUU-Canadá son más sencillas porque su parecido cultural, de idioma y antigüedad los acercan. Por ello en varias declaraciones de López Obrador acerca de la relación México-EEUU, ha dicho que es solamente de respeto porque “México es un país independiente y soberano”.
4. La realidad es que López Obrador no es de izquierda sino de centro/izquierda o socialdemócrata; jamás ha sido radical y, por lo contrario, siempre ha jurado el pacifismo, el respeto y las buenas maneras. Los izquierdistas luchamos siempre en las calles, mantenemos bloqueos y no permitimos que las llamadas fuerzas del orden nos sometan. López Obrador es muy respetuoso del orden, la paz y hasta propaga el amor. Sin embargo, los yanquis y los empresarios quieren obligar a López obrador a jurar.
5. Desde 1982 México se entregó –por propia voluntad- atadito de pies y manos a los EEUU, sobre todo al firmar ese año la llamada “carta de Intensión” que le dio al FMI (léase EEUU) el derecho a intervenir en sus programas de gobierno: “En todas las distintas fases del programa –se afirma- se harán las revisiones requeridas para racionalizar el sistema de protección, incluyendo la estructura arancelaria, los incentivos a la exportación y el requisito del permiso previo para importar”.
6. Sin embargo no es nada fácil: ¿Qué hará López Obrador cuando EEUU invada –como lo hace cada año- 10 países con el argumento de que “esos países son un peligro para el mundo”, además “son terroristas”? Ni modo de esperar a ver quién tiene la razón cuando es obvio que EEUU invade para asegurarse recursos como el petróleo, el agua y otros recursos naturales. ¿O qué hacer cuando se busca derrocar gobiernos como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador?
7. Quizá hace 60 años la llamada “guerra fría” estaba aún caliente, sobre todo a partir del triunfo de la revolución cubana en 1959, su declaración pro socialista, la invasión apoyada por los yanquis que sufrió Cuba en 1961, el problemas de los misiles entre la URSS y los EEUU, etcétera. Quizá aquellos años de los gobiernos de López Mateos y Díaz Ordaz era necesaria una posición firma frente al gobierno yanqui; posición que hoy no es necesaria porque somos sus vasallos.
8. ¿Cuál es hoy nuestra posición en México cuando de manera abierta los EEUU –junto con los empresarios de aquel país- buscan derrocar al gobierno de Venezuela? ¿Qué hacer frente a la guerra en Siria cuando los yanquis acusan a Rusia de apoyar al gobierno de aquel país? Yo tengo la convicción de que López Obrador debe rodearse de especialistas en relaciones exteriores diplomáticas con una posición antimperialista, de ninguna manera simplemente “neutral”.
9. Obviamente la “neutralidad” y la “autonomía” no existen porque todo mundo desde que nace comienza a adquirir una ideología de clase social que le imponen sus padres, maestros, la sociedad. Por ello hay que adoptar siempre posiciones de clase social explotada u oprimida combatiendo siempre las “verdades” establecidas por el poder. Hay que estudiar bien la trayectoria del imperio de los EEUU para poder jugar un papel realmente independiente. (6/IV/17)

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