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1 de julio de 2017

TEMACAPULÍN Y LA POLÍTICA

Desde hace 10 años, se debate en Jalisco Inundar tres poblados que en conjunto no suman más de 500 habitantes para dotar de agua a alrededor de 6 millones en dos grandes ciudades.

En China, el gobierno comunista construyó en 12 años la Presa de las Tres Gargantas, que inundó 13 ciudades, cientos de pueblos y miles de aldeas. Más de un millón y medio de personas tuvieron que ser reubicadas, se provocó la extinción de especies y alrededor de mil sitios arqueológicos se perdieron.

Las presas y sus afectaciones son motivo de protestas y organización popular en varias partes del mundo. Uno de los tópicos de fondo es la dicotomía entre "progreso", por un lado, y la preservación del medio ambiente y la cultura, por el otro.

Aquí ya desde hace una década Temacapulín, Acasijo y Palmarejo, los tres poblados del municipio de Cañadas de Obregón que serían inundados, han estado presentes en la agenda pública. El tema se politizó. Como el PAN aprobó la presa y la cortina de más de 100 metros, el PRI se opuso, pero ahora ha cambiado de postura. Enrique Alfaro también ha sido ambiguo, primero la rechazó, luego abandonó la discusión y ahora la retoma para golpetear al gobernador.

"Temaca" se convirtió en bandera de grupos ecologistas. Aunque en realidad, hay que decirlo, la oposición a la presa "El Zapotillo" nunca ha sido multitudinaria. La mayoría de la gente no sabe mucho del asunto o no le interesa. Y, si hablamos de Guadalajara y su Zona Metropolitana, quizá muchos estarían de acuerdo en inundar esos pueblos que no conocen si es que eso les garantizará contar con agua potable.

Hay polémica, desde la ubicación hasta la altura de la estructura, así como el destino del líquido, que sería en buena medida dirigido hacia León, Guanajuato.

El abastecimiento de agua para grandes ciudades, así como la generación de energía eléctrica, están detrás de proyectos como "El Zapotillo". Las afectaciones ambientales y culturales están del otro lado. Aquí se trata de tres pueblos, algunos con edificios con valor histórico. No son muchos pobladores. Y habría que ver las consecuencias ambientales.

En México se construyen presas desde inicios del siglo XX. Actualmente hay más de 100 en todo el país. La primera hidroeléctrica mexicana se inauguró en 1905, la de Necaxa, en Puebla. La más reciente es "La Yesca" en Hostotipaquillo, Jalisco, que por cierto tiene el doble de altura de lo que tendrá "El Zapotillo".

El tema de las presas y sus consecuencias no fue nunca importante sino hasta hace unos años, con el surgimiento de posturas políticas de corte ecológico, no pocas relacionadas con el "New Age" y cierto romanticismo, incluso "neohippie". Es innegable que las presas acarrean consecuencias, a veces devastadoras, pero también es cierto que "El Zapotillo" no es ni la única ni la más grande ni la más amenazante. Hay que resaltar que su caso ha sido enturbiado por el oportunismo partidista.

Pero el hecho es que los pocos cientos de habitantes de los tres poblados poco o o nada significan para los personajes de la política local. Ellos mismos se metieron en el berenjenal de oponerse a una presa construida por la autoridad federal. A la hora de captar votos, parecía buena idea "defender" a los pueblos de Jalisco. Pero ya en el gobierno, no parece importar mucho, más bien resulta absurdo entorpecer una obra por lo demás ya bastante avanzada.

No construir la presa ya no es opción. La obra va a más de la mitad. Y reducir su cortina a 80 metros en lugar de 105 dejaría fuera a Guadalajara del abastecimiento de agua, limitándola a la región de Los Altos y León. Son 30 años de dotación de líquido para ciudades y regiones muy importantes. ¿Qué político preferirá salvar dos o tres pueblos y, al hacerlo, enfrentarse con la federación y tener que decirle a la gente de Guadalajara que se ha eliminado esa fuente de agua?

¿Se puede ser sustentable cuando hablamos de 6 millones de personas, en un país de Tercer Mundo donde la mayoría de los ciudadanos padece algún grado de pobreza? ¿Se les va a negar el agua o la energía eléctrica? La mancha humana crece más rápido que los intentos "ecologistas". La gente debe alimentarse, vestirse, contar con servicios. Quizá llegue el momento en que por razones ecológicas la gente proteste y muy duro. Pero no será para evitar la construcción de un embalse que les llevará agua a su grifos.

Publicado por Carlos Delgadillo en 10:58 


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