Historia de
Alberto Guerrero Baena
El síntoma:
una silla vacía
Colombia se
sienta en la mesa del 'Escudo de las Américas'. Panamá, Ecuador y Centroamérica
también [la Casa Blanca anunció la Americas Counter Cartel Coalition en marzo,
y la incorporación colombiana ha sido confirmada públicamente]. México, el país
con la frontera terrestre más larga con Estados Unidos, el principal corredor
del fentanilo hacia ese mercado y el socio comercial más grande de Washington,
no está. Y no está porque el gobierno mexicano ha decidido que no estar es una
política, no una omisión.
Esa distinción
—entre ausencia estratégica y ausencia por incapacidad— es precisamente lo que
el discurso oficial mexicano se niega a examinar. Se nos ha vendido la
exclusión como un acto de dignidad soberana. Conviene preguntarse si no es, más
bien, el resultado de una arquitectura de seguridad interna que Washington ya
no está dispuesto a tratar como interlocutor de primer nivel.
Soberanía sin
capacidad no es doctrina, es discurso
La
administración mexicana ha construido su política exterior en materia de
seguridad alrededor de una palabra: soberanía. El problema no es la palabra. El
problema es que la soberanía, sin capacidad institucional demostrable —sin
desmantelamiento verificable de estructuras criminales, sin resultados
sostenidos contra el lavado de dinero, sin control efectivo del territorio en
zonas como Michoacán, Guanajuato o Sinaloa [la persistencia de la violencia y
el control territorial criminal en estas entidades es ampliamente documentada
por fuentes periodísticas y académicas, aunque las cifras exactas de 'control
territorial' no admiten una medición precisa y verificable]—, se convierte en
una fórmula retórica. Washington no está reaccionando a un principio jurídico.
Está reaccionando a la ausencia de evidencia de que ese principio venga
acompañado de resultados.
El
cártel-terrorismo: la amenaza que México decidió no responder con hechos
Estados Unidos
avanza hacia una conceptualización de los cárteles como organizaciones
terroristas, lo cual traslada la respuesta del ámbito policial-judicial al
ámbito militar-de inteligencia. Frente a esa transformación jurídica —que tiene
consecuencias reales sobre extraterritorialidad, sanciones y uso de fuerza—, la
respuesta mexicana ha sido casi exclusivamente declarativa: rechazo a la
intervención, defensa de la jurisdicción nacional. Legítimo en el papel. Pero
una doctrina de rechazo sin una ofensiva paralela de resultados verificables
—extradiciones, desmantelamiento de redes financieras, decomisos sistemáticos—
no contiene el avance conceptual estadounidense. Solo lo retrasa mientras se
acumula evidencia de que el vacío institucional mexicano es real.
La batalla
financiera que México no está dando
El eje más
revelador de la debilidad estratégica mexicana no es militar, es financiero. La
estructura del crimen organizado contemporáneo vive en el entramado de empresas
fachada, prestanombres, bienes raíces y flujos bancarios. Ahí es donde una
arquitectura robusta entre la UIF, el SAT, la FGR y el sistema bancario
permitiría a México golpear el corazón económico de las organizaciones
criminales sin ceder un centímetro de jurisdicción. [no existe información
pública verificable, hasta donde tengo constancia, sobre resultados agregados y
auditables de esa arquitectura en los últimos ejercicios]. La ausencia de una
ofensiva financiera visible y medible no es un detalle técnico: es la prueba
más concreta de que la retórica soberanista no ha sido acompañada de la
construcción de capacidad estatal.
Armas por
drogas: una carta diplomática que no se ha jugado con fuerza suficiente
México tiene
un argumento legítimo y poderoso: si Washington exige resultados
extraordinarios contra el tráfico de drogas, México tiene el derecho —y la
obligación— de exigir resultados igualmente extraordinarios contra el tráfico
de armas hacia el sur. Ese argumento existe en el discurso oficial. Pero como
carta de negociación estructurada, con métricas, plazos y mecanismos
verificables de reciprocidad, no ha sido articulado con la contundencia que su
peso geopolítico permitiría. Se ha quedado en reclamo moral, no en instrumento
de negociación.
La paradoja
que el gobierno mexicano se niega a nombrar
Aquí está el
núcleo de la crítica: Estados Unidos está construyendo un anillo de cooperación
militar alrededor de México —Colombia, Ecuador, Panamá, Centroamérica—
precisamente porque no puede, o no quiere ya, esperar a que México decida
sumarse en sus términos. Eso no convierte a México en irrelevante; su posición
geográfica, comercial y migratoria sigue siendo insustituible [México continúa
siendo el principal socio comercial de Estados Unidos y su frontera terrestre
común es un hecho geográfico incuestionable]. Pero sí lo desplaza del centro de
la arquitectura de decisión hemisférica. Y esa pérdida de centralidad
decisional es exactamente lo que una política de seguridad exitosa debería
haber evitado, no provocado.
La soberanía
que se defiende con discursos se pierde con hechos
La política de
seguridad mexicana actual corre el riesgo de convertir la soberanía en una
forma elegante de inacción. No se trata de pedir subordinación a Washington
—eso sería tan irresponsable como la pasividad actual—. Se trata de exigir al
Estado mexicano lo mínimo indispensable para que la soberanía sea creíble:
inteligencia que funcione, justicia que condene, finanzas que se rastreen,
territorio que se controle. Mientras esa capacidad no exista de manera
verificable, la exclusión de México del mecanismo continental de seguridad no
será una afrenta a la dignidad nacional. Será, simplemente, la consecuencia
lógica de una política que prefirió el discurso a la evidencia. _____
*Alberto
Guerrero Baena
es consultor
especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además
de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto
Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad
Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de
Seguridad los martes a las 5:25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS
Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a
albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx
Nota
editorial:
Las opiniones
publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.