13 de febrero de 2014

PIDE CONGRESO A PGR INDAGAR SI MUERTE DE GOYO FUE OBRA DEL CRIMEN ORGANIZADO


Despiden a "Goyo", periodista asesinado en Veracruz. Foto: Yahir Ceballos
Despiden a "Goyo", periodista asesinado en Veracruz. Foto: Yahir Ceballos
MÉXICO, D. F. (apro).- Después de tres días de negarse a abordar la desaparición del periodista de Veracruz, Gregorio Jiménez de la Cruz, y ante el hallazgo de su cuerpo en una fosa clandestina, la Cámara de Diputados aprobó pedir a la Procuraduría General de la República (PGR) que “coadyuve” en el esclarecimiento de la muerte y determine si hay indicios de participación del crimen organizado.
Desde el pasado martes, tanto el PRD como el PT intentaron que se discutiera el tema en tribuna pero fue rechazado. Hoy, ante la noticia de la aparición del cuerpo del periodista, torturado y asesinado, la oposición presionó para que se fijara una postura como Poder Legislativo y pidió al gobernador Javier Duarte que renuncie al cargo si no puede brindar seguridad a los ciudadanos.
En el arranque de la sesión de este miércoles, Manuel Huerta del PT pidió que se abordara el tema. Lo secundó la legisladora del PAN, Mariana Dunyaska, quien habló de la existencia de fosas clandestinas en Veracruz y acusó de la connivencia del PRI-gobierno con el crimen organizado, quien ha robado la tranquilidad a los veracruzanos.
El tema lo siguieron Alfonso Durazo de MC, Víctor Serralde del PAN y Roberto López González del PRD, quienes responsabilizaron al gobernador del PRI, Javier Duarte, de permitir la impunidad y persecución en contra de representantes de medios de comunicación.
Sólo el PRI se atrevió a defenderlo. El legislador por dicha entidad y quien estuviera a cargo de la seguridad pública durante la administración de Miguel Alemán, el diputado Alejandro Montano Guzmán, solicitó la palabra para pedir “que no politicemos el tema, un tema serio en donde hay un trabajo de investigación que dio resultados y no podemos ahora juzgar porque hay resultados”.
No debemos aprovechar este tipo de asuntos tan dolorosos, dijo para llevar agua al molino.
En ese momento, los integrantes de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) se reunieron para discutir y fijar una posición sobre el tema.
Al filo de las tres de la tarde, la Junta presentó un punto de acuerdo de dos incisos: en el primero “reprueba el asesinato” del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz y presenta sus condolencia.
En el segundo, la Cámara pide a la Procuraduría de Justicia de Veracruz seguir con las investigaciones “y se castigue a los responsables”. Además, solicita a la PGR “en coadyuvancia a la investigación”, determine si hay indicios de participación de la delincuencia organizada en el crimen perpetrado por las razones consignadas en la averiguación previa”.
La oposición reclamó la tibieza del acuerdo. Recordó que desde el lunes intentaron abordar el tema del entonces “desaparecido” reportero, sin embargo esto fue rechazado por el PRI.
Por ejemplo, Manuel Huerta del PT expuso “lo que hoy nos ofrece la junta… la verdad no satisface estas peticiones de los veracruzanos (acabar con la impunidad, las mentiras y la injusticia).
Lo que se debe hacer, dijo, es que se publiquen los resultados de las investigaciones de los 10 periodistas asesinados en la administración del priista Javier Duarte y los 5 en la de Fidel Herrera, además de hacer informar el trabajo que ha realizado el gobierno estatal en cada uno de ellos.
En su intervención, Huerta, veracruzano de nacimiento, recordó que en mayo de 2012 Frank la Rue, relator especial de Naciones Unidas para la Promoción y Protección de la Libertad de Opinión y Expresión, calificó al estado como el más peligroso para ejercer el periodismo.
“Él mismo contextualizó esta declaración tras los asesinatos de foto reporteros Guillermo Luna, Gabriel Luje, Esteban Rodríguez y la corresponsal de la revistaProceso en Veracruz, Regina Martínez, y dijo que estos asesinatos de periodistas se suman por lo menos a otros cuatro registrado en el último año en la entidad”, aseguró el diputado Huerta.
A su vez, el PAN a través de la legisladora Mariana Dunyaska comentó que el gobierno federal debe hacerse cargo de aquellos estados en los cuales nos se tiene la tutela necesaria de la seguridad.
Dijo que la violencia en Veracruz es contra periodistas y ciudadanos en general, al grado de que Estados Unidos ha considerado al estado como inseguro para visitarlo.
“El reportero Jiménez de la Cruz fue raptado de su domicilio, lo sacaron de su casa y su cuerpo fue encontrado en una fosa con rasgos de tortura. Estos problemas son graves porque fue secuestrado, atormentado y muerto”, dijo.
La legisladora exigió que la PGR atraiga el caso y retó: “Duarte, piensa bien si puedes con tu responsabilidad y si no es así, renuncia”.
Con un discurso tímido, el PANAL, a través de José Caamal MENA, se sumó a la condena y pidió “que no se descarte ninguna línea de investigación”.
Uriel Flores del PRD no sólo condenó el asesinato del periodista sino que dijo que “existe un hilo conductor, una sistematización” en muertes contra representantes de medios de comunicación en otras partes de la república: “es la impunidad” y “la ineficacia de las autoridades” en las investigaciones.
El defensor del PRI veracruzano y del gobernador Javier Duarte, el diputado Alejandro Montano Guzmán, reviró al decir que en su estado “no hay espacio para la impunidad”.
“Hoy el tema no es juzgar a un gobierno por haber esclarecido a través de investigaciones serias y coordinadas entre los órganos de gobierno federales y estatales, que se esclareció en forma pronta y expedita. También decir y manifestar, y dejar claro, que la lucha contra la impunidad es frontal y que los hechos así lo demuestran, no hay que confundir ni tampoco sacar raja por un hecho que lacera y lastima.
“Creo que lo que esta pasando y ha sucedido, y aquí se ha demostrado, es que hubo una investigación profesional que da cuenta a una persona, y ésta menciona nombres, y a la vez detienen a un sujeto y éste menciona el lugar en donde aparecen los cuerpos”.
Luego de hacer gala “de la investigación” que llevó a la fosa clandestina donde se intentó ocultar el cuerpo del periodista y sostener que “la libertad de expresión esta garantizada en Veracruz”, el diputado por el PRI exasperó a los legisladores de oposición.
Yazmin Copete Zapot, diputada del PRD por Veracruz, reclamó “es falso que esté garantizada la libertad de expresión. Tiene uno que estar invocando a Dios para que no nos pase nada cada vez que puntualizamos en algunos aspectos de la política que se lleva a cabo por diferentes gobiernos, y por supuesto que son crímenes de carácter político”.
Perredistas y panistas enumeraron, por separado, que en Veracruz no sólo se asesina a periodistas, sino que también dirigentes políticos de oposición y líderes sociales como los cañeros “han sido asesinados por trastocar intereses “.
Después de ello, ningún otro priista se atrevió a defender a Javier Duarte, ni el propio Montano volvió a tomar la palabra.

LO MATARON POR HACER PERIODISMO”: LA FAMILIA DE GREGORIO JIMÉNEZ RESPONDE A LA JUSTICIA DE VERACRUZ

La viuda del reportero asesinado en Veracruz rechaza la versión de las autoridades, que apuntan hacia motivos personales en el crimen y reiteran que el informador había sido amenazado de muerte por su trabajo.
Gregorio Jiménez de la Cruz. Foto tomada de Notisur.
Para la Procuraduría de Veracruz, el asesinato del reportero Gregorio Jiménez apunta a una venganza personal, pero a ‘Goyo’ dice su viuda, Carmen Hernández— lo mataron por hacer periodismo. 
“Que ahora no nos digan que fue por cuestiones de venganza personal. Yo les dije desde un principio que fue amenazado de muerte”, dijo Carmen en una conversación telefónica con Animal Político. Presuntamente, las amenazas habrían provenido de la dueña del bar “El Mamey”, donde el pasado octubre ocurrieron dos asesinatos que Gregorio investigó. La propietaria del garito, Teresa de Jesús Hernández Cruz, está hoy en calidad de presentada ante el Ministerio Público, señalada como presunta autora intelectual del asesinato; el número 15 en la entidad desde 2000 y el décimo en los tres años y dos meses que Javier Duarte de Ochoa lleva al frente del gobierno.
“Él ahora está muerto y no sé por qué quieren manchar su nombre. Era un hombre bueno. Ande usted y llame a su trabajo. Ahí le darán datos de él y de su buen comportamiento”, dijo al teléfono uno de sus familares.
Por su parte, Gina Domínguez,  vocera del Gobierno de Veracruz, aseguró que el móvil del homicidio de Gregorio fue por cuestiones de una venganza personal que tiene sus orígenes “en una relación sentimental de los hijos del periodista”.
Entrevistada por Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, la funcionaria explicó que la averiguación sigue abierta y que el móvil del asesinato tiene su origen en un incidente ocurrido hace tres meses entre Teresa de Jesús Hernández y la familia del periodista.
“La señora Teresa es vecina de la familia y uno de sus hijos tuvo relaciones sentimentales con una de las hijas de Gregorio y tenían diferencias personales muy fuertes, incluso en una ocasión llegaron a una confrontación de carácter físico en contra de una de las hijas de Gregorio, quien intervino como padre a favor de su hija, situación que ocasionó que hace tres meses Teresa lo amenazara de muerte”.
Gina Domínguez afirmó que esta es la línea de investigación más sólida y explicó que hay una confusión sobre las notas publicadas por Gregorio ya que asegura no se trata del Bar “El Mamey” sino del Bar “El Palmar”, del cual no escribió nada.
Por ese motivo, la funcionaria de Veracruz aseguró que el asesinato fue por cuestiones personales y no por el trabajo periodístico de Gregorio Jiménez.
Los diarios Notisur y Liberal del Sur donde Gregorio cubría la fuente policiaca informaron el 23 de octubre de 2013 sobre el asesinato de un hombre llamado Luis Ángel Zenteno González, tras haber recibido una golpiza en “El Mamey”, bar que se encuentra cerca del domicilio de Gregorio. Si bien las notas están firmadas por la redacción, Carmen aseguró a Animal Político que su marido había sido el autor. 
Los textos también mencionan que el testimonio de Teresa de Jesús Hernández y el de un hombre identificado como Martín X son clave para resolver el asesinato.Tras la publicación de las notas, la presunta autora intelectual habría advertido a Gregorio: “No sabes con quién te metes” y habría rematado con el amago de enviar a “amigos” suyos “para ajustar cuentas”. Lo anterior, según información que Notisur publicó el pasado miércoles, cuando Gregorio fue sacado de su casa por un grupo de hombres.
“Gregorio sólo denunció lo que ahí pasaba y las autoridades nunca clausuraron el lugar. Ahora les toca investigar lo que nosotros les dijimos desde el día en que se lo llevaron”, dijo Carmen. ‘Goyo’, añadió, “no tenía enemigos” y la dueña del bar fue muy clara en las intimidaciones a su esposo. “Ella le dijo que (la amenaza) fue por la noticia que sacó”. 
La noche del martes 11, en Coatzacoalcos, familiares que acompañaban a la viuda negaron vía telefónica que Gregorio tuviese vínculos personales con Teresa de Jesús Hernández y dijeron desconocer los motivos por los que el secretario de Gobierno de Veracruz, Erick Lagos, dijo que el asesinato del reportero había obedecido a “cuestiones familiares”.
Por la tarde en una conferencia de prensa, el procurador general de Justicia del Estado de Veracruz, Felipe Amadeo Flores, aseguró que José Luis Márquez Hernández, una de las cinco personas que han sido detenidas por el asesinato, había narrado que el secuestro había sido motivado por “una venganza personal”.
El detenido, de acuerdo con el procurador, confesó que “a raíz de una serie de discusiones con el periodista”, Teresa de Jesús Hernández Cruz contrató a un grupo de sicarios.
Según la autopsia, Gregorio fue asesinado el jueves 6 de febrero, horas después de su secuestro.
Javier Duarte calla; en las redes sociales se activan los bots
En las horas en que se difundió el asesinato de Gregorio, el gobernador Javier Duarte hizo lo que ha hecho en los otros nueve asesinatos de periodistas que han ocurrido durante sus tres años y dos meses de gestión: callar.
En la página de internet del gobierno de Veracruz no hubo pronunciamiento alguno por la muerte del informador. Tampoco en  la cuenta de Twitter del gobernador (@Javier_Duarte), ni la del gobierno estatal (@GobiernoVer). En esa última, se privilegiarion mensajes alusivos a obras de agua potable y supuestos “resultados a los veracruzanos”. 
Con efectiva coordinación con la federación, damos resultados a veracruzanos: @Javier_Duartehttp://t.co/oiRcN2aWSmpic.twitter.com/J78Pf5QhAh
— Gobierno de Veracruz (@GobiernoVer) February 11, 2014
Hacia las 17:41 horas, una hora y 45 minutos después de que la familia de Gregorio confirmara el hallazgo de los restos, un mismo mensaje fue enviado desde un centenar de cuentas de Twitter:

ESTA ES LA CARTA QUE EL PERIODISTA ALEJANDRO ALMAZÁN ESCRIBIÓ AL GOBERNADOR DE VERACRUZ, JAVIER DUARTE.

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+La cual se publicó el 10 de febrero en el diario Más por Más, antes de que se diera a conocer el asesinato del reportero de NotiSur, Gregorio Jiménez:

Imagino que debes estar muy ocupado. Eso de leer discursos llenos de invectivas, eso de inaugurar concesionarias automotrices y centros comerciales, eso de beneficiar a los amigos que te llevaron al poder o eso de gastar el erario como si fuera confeti, sin duda alguna, requiere de toda tu atención. Yo sólo te voy a quitar un minuto. 
Hace días platiqué con algunos colegas que salieron huyendo de Veracruz, el estado que en campaña llenaste de publicidad y lo saturaste con los peores jingles que haya habido en la historia. Uno de esos reporteros me contó de las amenazas que recibió por teléfono; cree que atrás de los Vamos a matar a toda tu familia están involucrados algunos de tus funcionarios. Otro me dijo que la policía estatal es la que hace el trabajo sucio. Uno más me dijo que desde el sexenio anterior las cosas ya estaban mal,sólo que ahora matan a los reporteros. Y hubo quien me contó que andas muy soberbio.
En resumen: los colegas te temen más a ti que a los narcos.
Tampoco lo tomes tan personal. Otros gobernadores también tienen fama de cabrones. Así que mejor volvamos al punto: Veracruz es la capital de los reporteros asesinados. Quizá el reconocimiento que te entregó la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos “por tu labor en defensa de la seguridad e integridad de los periodistas…” y no sé qué tantas monerías más, te haga pensar que exagero, pero mira estos números: en los poco más de tres años que llevas como gobernador han matado a nueve de nuestros colegas veracruzanos y en ninguno de los casos se realizaron investigaciones serias y creíbles. Tú mismo parece que no tomas las cosas en serio: le has ofrecido una casa a la esposa de Gregorio Jiménez en vez de traérselo de vuelta.
No, no conozco a Gregorio. Lo oí apenas nombrar cuando algunos de sus compañeros de trabajo escribieron en Twitter que un comando lo había levantado en Coatzacoalcos. Pero Gregorio es uno de los nuestros y te escribo porque lo queremos vivo.
Seguramente acumularás más protestas en redes sociales, y veremos cómo hacerle para que haya manifestaciones afuera de Palacio de Gobierno, de Casa Veracruz o en tus reuniones con la Conago. Quizá en el caso de Regina Martínez, o en el de Noel López, o en el de Yolanda Ordaz, el tiempo y la mezquindad del gremio te ayudaron a no hablar más del tema y hacer como que nunca sucedieron sus asesinatos. Pero hoy ya no. Ya fue mucho. Al menos a mí ya me hartó tu indolencia.
Gregorio debe volver a casa y pronto.
Por cierto, dos cosas más: 1) Si no has pensado en renunciar, deberías; eres como tus homólogos de Michoacán, Tamaulipas, Coahuila, Guerrero, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Puebla, Estado de México..: un fiasco. Y 2) No sabía que te dejabas la barba; no te va. Pareces uno de esos retratos que cuelga la policía.

LA PESADILLA LLAMADA VERACRUZ

Por: Darío Ramírez -
A la memoria de los periodistas Gregorio Jiménez, Noel López Olguín, Miguel Ángel López Velasco,  Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez, Guillermo Luna, Gabriel Huge, Esteban Rodríguez, Víctor Manuel Baez, asesinados durante la gestión de Javier Duarte. Las voces sabias siempre me han dicho que no debo de escribir enojado. Que ensucia las letras y perturba las ideas. 

El enojo es pasajero, las letras en el texto son indelebles. Tal vez tengan razón y debería buscar refugio para librar el enojo y hartazgo que siento en estos momentos. 

Debería poner más atención a las Olimpiadas de Sochi, o a la buena noticia de que ganaron los Pumas. Cualquier tema superfluo para amainar el enojo. Lo cierto es que no puedo y asumo el riesgo de usar palabras enojadas. Hace menos de 72 horas se encontrón sin vida el cuerpo de Gregorio Jiménez, periodista veracruzano. 

Hace casi una semana Gregorio fue privado de la libertad. Otra vez Veracruz, otra vez un periodista desaparecido, otra vez las autoridades omisas. 

Estudiar el récord de homicidios de periodistas en Veracruz debería promover un cambio radical en nuestro país. Un golpe de timón. Debería avergonzarnos a todos los mexicanos. Pero no, al parecer la vida de 15 periodistas asesinados en ese estado durante los últimos 14 años no es suficiente para alcanzar la indignación de toda la sociedad. 

Del gobierno y gobernantes será mejor no decir nada, no tienen indignación por nada, al contrario, lucran, se acomodan, gozan del estado de indefensión de la prensa. Durante el interminable sexenio de Javier Duarte 10 periodistas han sido asesinados. 

El número evidentemente dice poco. Pero son 10 personas que se dedicaban al periodismo, que tenían familias y amigos. Son 10 historias que aguardan de manera incómoda en plena impunidad. 10 historias que nunca sabremos la verdad sobre los hechos y motivos que llevaron a sus asesinatos. -Leer que ningún caso ha sido resuelto aumenta el enojo, debo de advertir- A las autoridades mexicanas no les cae bien que se diga que México es uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo. 

Pero los números no mienten, hay 76 periodistas asesinados desde el 2000. En el alud de violaciones a derechos humanos, de personas asesinadas y desaparecidas, parecería que 76 no es un número significativo. Pero eso respondería a la institucionalización de la derrota que tenemos en el imaginario la sociedad mexicana. El número en sí es escalofriante. 

Por favor no nos acostumbremos a ver la violencia con tanta frialdad. Durante la semana que Gregorio permanecía desaparecido poco a poco diversas voces se fueron juntando para demandar que las autoridades investigaran su paradero y lo entregaran con vida a sus familiares y amigos. Como pocas veces he visto, grupos de reporteros se manifestaban en las calles de Xalapa y Coatzacoalcos. Se veían dejos de solidaridad. Llamadas iban y venían para hacer que los reporteros se sintieran acompañados. 

Sus demandas legítimas comenzaron a retumbar en otras partes de México y en el extranjero. Desde España, Argentina y Colombia, grupos de reporteros demandaban lo mismo: Queremos con vida a Goyo. De manera inmediata comenzamos a enterarnos que aquellos colegas que salían a la calle eran intimidados por agentes de la policía municipal. 

Muchos reporteros denunciaron que autoridades hablaban a los medios de comunicación para presionar e impedir las manifestaciones. Prácticas dignas de cualquier régimen autoritario. Aun así, decenas tomaron las calles. Nuestras calles.  

El disenso incómodo para los gobernantes tomaba fuerza para presionar a las autoridades hacer por lo que les pagamos. No eran muchos en número, pero eran una evidencia clara de que no todo es miedo en la prensa veracruzana. Al final podemos concluir que gracias a esa presión las autoridades hicieron su trabajo para encontrar a Gregorio Jiménez. Mientras la solidaridad (escasa en estos tiempos) interconectaba al gremio periodístico, el silencio de las autoridades federales era evidente, y lo fue hasta que encontraron sin vida a Goyo. Mientras la noticia trágica acaparaba espacios  en la prensa y la indignación de la sociedad era más evidente, el Presidente Enrique Peña Nieto, presumía que había cargado la Copa del Mundo. Ni en ese momento ni en ningún otro, ninguna autoridad del gobierno federal dijo algo. Optaron por ese silencio cobarde… aquí no pasa nada si no decimos que algo pasa. El silencio del desdén. 

El silencio omiso y cómplice. El silencio que denota la falta de gobernantes diligentes, responsables y comprometidos. De esos no hay, de esos no tenemos. Es el silencio que busca perpetuar el miedo y arrinconamiento de la prensa. Es el silencio que evidencia que una prensa vigorosa estorba para la democracia que el PRI (y demás partidos) tienen en mente. Es un silencio que busca fragmentar los lazos solidarios, que busca intimidar con su silencio ruidoso las voces de disenso y el periodismo incómodo. 

Es un silencio en el que es cómodo gobernar porque a nadie tienes que rendir cuentas. Es un silencio que obliga a cuidarnos las espaldas, porque la ausencia del estado es evidente. Es un silencio cómodo para quien no le gusta la crítica y el escrutinio. Mientras Gregorio permanecía desaparecido, el gobernador se reunía con sus familiares, ningún motivo serio, se buscaba la foto y la simulación de que le importaba el paradero del reportero. En la reunión, según lo que reportó el periódico Notiver, el dadivoso gobernador ofrecía una casa a los familiares. Leyó usted bien, una casa como muestra de “apoyo”. O si lo quiere leer, un intento de compra de su silencio. Es decir, la vida de Gregorio valía una casa en esos momentos. 

La familia respondió con toda entereza: “no queremos una casa, lo queremos de vuelta con vida”. La costumbre de cooptar a la prensa por parte de las autoridades veracruzanas está ampliamente documentado. En ese estado más vale comprar a cualquier precio cualquier intento de periodismo independiente. Pero todavía hay periodistas en el estado que no tienen precio. Cuando la devastadora noticia de la muerte llegó, pasó poco tiempo y ya teníamos a la vocera del gobierno de Veracruz, así como a su secretario de gobierno, afirmando categóricamente que el homicidio no tenía ningún vínculo con el ejercicio periodístico de Gregorio Jiménez. ¿Cómo lo sabían sin ninguna investigación ministerial? Fácil, no lo sabían. El objetivo inmediato era quitar la idea lo antes posible de que el motivo podía ser la profesión y convertir el caso de Gregorio en un homicidio más, simplemente uno más de tantos que tenemos en el país. 

De esta manera, como en el caso de Regina Martínez, las autoridades ya sabían que la responsable (no presunta, sino responsable) era la dueña de un bar, el móvil fue un tema personal y nada tenía que ver con lo que publicó Jiménez. El discurso oficial no debería extrañarnos. Lo que llama la atención es cómo medios reprodujeron de manera inmediata y sin ninguna duda la versión oficial de los hechos. Tomaron como verdad los dichos de Gina Domínguez. Eso no es periodismo, ustedes me disculparán. 

Será el enojo provocado por conocer tantos casos de periodistas asesinados que me inclino a pensar que nunca sabremos los motivos reales por los que Gregorio Jiménez fue asesinado. Pero también me queda claro que el caso de Gregorio Jiménez, y los otros muchos, nos debe de importar porque es un tema de libertades. Acostumbrarnos, solapar, no indignarnos ni enojarnos, son estados que no nos podemos, como sociedad, permitir. Debemos hacer nuestra parte: demandar un contexto seguro para ejercer el periodismo.  Es un tema de libertades. Es un tema de la defensa de nuestras libertades.

PERIODISTAS MEXICANOS EXIGEN LA RENUNCIA DE JAVIER DUARTE

A través de Twitter, argumentan que durante el periodo del gobernador de Veracruz han sido asesinados 10 periodistas y cuatro más están desaparecidos.
Hasta que renuncie Duarte
Periodistas mexicanos exigieron la renuncia del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, luego de que se diera a conocer el asesinato del periodistaGregorio Jiménez. 

A través de Twitter, comunicadores se expresaron sobre todo con el hashtag#HastaQueRenuncieDuarte. Estos son algunos de los mensajes:
los mensajes:
Goyo, rapidito aclararon tu muerte, dicen q no fue x tus notas, ni pasional, fue riña de vecinos (q arrojan cuerpos en fosas).

¿QUIÉN ERA ERNESTO GUILLÉN, ENCONTRADO EN LA MISMA FOSA QUE ‘GOYO’?

Guillén habría sido levantado por el mismo grupo criminal que se llevó a la fuerza a Gregorio Jiménez, periodista del Diario NotiSur.
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Ernesto Ruiz Guillén era secretario de la Confederación de Trabajadores de México de Villa de Allende, Veracruz, y ayer apareció en la misma fosa donde se encontró el cuerpo deGregorio Jiménez, en Las Choapas.
Guillén, conocido como El Cometierra, fue baleado al momento de su secuestro, cuando salía de una reunión con otros líderes sindicales en Coatzacoalcos.
Esta mañana en Noticias MVS, primera emisión, el periodista veracruzano, Gregorio Antonio Hernádez, periodista y amigo de Gregorio Jiménez , reveló que el secuestro de Guillén fue reportado puntualmente por NotiSur.
Estos son algunos antecedentes de Ernesto:
El 24 de noviembre de 2010, fue detenido en Villa Allende, por el Ejército Mexicano, cuando quiso darse a la fuga en una camioneta, en la que se le encontró una subametralladora calibre 9 milímetros, cartuchos para este tipo de armas y drogas.
El 7 de julio de 2013, Guillén fue revisado por fuerzas policiacas, por viajar en una camioneta con vidrios polarizados.
El 18 de enero fue levantado tras una reunión.
El 11 de febrero, encuentran su cuerpo en una fosa de Las Choapas.
Medios locales, como el Diario del Istmo, reportaron así el levantón:
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EXIGEN DIPUTADOS ENJUICIAR A ZEDILLO POR REMATE DE FERROCARRILES

Por Enrique Méndez y Roberto Garduño
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México, DF. La defensa pública de los intereses de la trasnacional Kansas City Southern, encabezada por Ernesto Zedillo Ponce de León, dio pie al repudio de diputados de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano, quienes demandaron juicio político contra el ex presidente, porque abrió “la inexplicable privatización del sistema ferroviario de México, a un risible costo de mil 400 millones de dólares”.
Manuel Añorve, Ricardo Monreal, Jaime Bonilla y Roberto López Suárez coincidieron en afirmar que la participación del ex presidente como administrador de una de las empresas ferroviarias, que tienen en concesión la mitad del territorio nacional, constituye un acto inmoral frente a la historia.