12 de julio de 2016

TIEMPO AGOTADO

El viernes 1 de julio el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció que el “tiempo se había agotado” para las movilizaciones magisteriales. Unos días antes el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, utilizó la expresión de Gustavo Díaz Ordaz para señalar que su gobierno había sido “tolerante a extremos criticables” con respecto a las protestas de los maestros y padres de familia.
Las similitudes entre el discurso de los “nuevos” y los “viejos” líderes autoritarios recubren una diferencia de fondo entre los dos momentos históricos. Hoy el sistema autoritario se ve desgastado y agotado. Ya no controla los destinos de la nación como antes.
Desde la creación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 1946, el pilar central del sistema de control político ha sido la figura del presidente de la República. El ocupante de Los Pinos se convirtió en el sol alrededor del cual el negocio de la corrupción y la impunidad se administraba en todo el país. El primer mandatario siempre intentaba proyectar una imagen de estadista y se aseguraba de que sus subalternos, secretarios de Estado o gobernadores pagaran los platos rotos de los escándalos que periódicamente interrumpían la narrativa del poder.
Hoy la competencia desleal entre los diferentes integrantes del gabinete presidencial y los gobernadores ha transformado el tablero. La rebatiña entre Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Manlio Fabio Beltrones, Manuel Velasco, Rafael Moreno Valle y otros, para lograr la candidatura de la continuidad autoritaria en 2018 ha invertido el sistema de reparto de culpas y responsabilidades. En lugar de pasar los costos políticos a los subalternos del presidente, hoy son los subalternos quienes pasan los costos al mandatario.
Como un edificio sin fusibles, la descarga de cada escándalo pasa con toda su fuerza directamente al centro de operaciones, generando un desgaste enorme en todo el sistema. En otros tiempos, una masacre tan transparente y brutal como la de Nochixtlán hubiera generado inmediatamente la renuncia de alguien relevante, quizás el gobernador de Oaxaca o, en su caso, el secretario de Gobernación o el de Educación. Hace apenas dos años tuvo que separarse de su cargo el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, en respuesta a las enormes movilizaciones que surgieron a raíz de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Pero hoy ni siquiera el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, ha tenido que renunciar.
El resultado ha sido un constante desgaste en la imagen del presidente de la República. Hasta el periódico El Universal, un medio que ha tenido un trato muy generoso con el régimen actual, admite que la aceptación popular de Enrique Peña Nieto hoy se encuentra en un mínimo histórico, con una valoración positiva de sólo 29%.
Un estudio más independiente seguramente arrojaría una cifra aún menor. ¿Cuántas personas en tu círculo cercano del trabajo, la escuela, tu comunidad o la familia tienen una opinión favorable sobre Peña Nieto? En realidad, las opiniones positivas difícilmente rebasarían 15 o 20% de los mexicanos. Una clara muestra del nivel al que ha llegado el repudio hacia el primer mandatario es el hecho de que 51% de las personas que contestaron a la pregunta “¿qué es lo mejor que ha hecho el presidente?” respondieron secamente con la palabra “nada” (véase: http://ow.ly/NuxQ3021pE9).
Ahora bien, el viejo sistema no solamente inflaba artificialmente al presidente de la República, sino que también era experto en reprimir, dividir y cooptar a los movimientos sociales. En esta materia también se nota un desgaste importante. El escarmiento de ­Nochixtlán fue un rotundo fracaso para el gobierno. En lugar de infundir miedo en la población y despejar las carreteras del país, ha generado una reacción de movilizaciones en cadena en todo el país.
La atinada estrategia de negociación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) también ha roto con los patrones históricos del autoritarismo. El gobierno normalmente insiste en tratar las demandas específicas de manera separada con los líderes de cada organización social o sindical. Ello con el propósito de aislar y cooptar a cada grupo a partir del ofrecimiento de dádivas a los líderes correspondientes.
Pero la CNTE se ha negado a entrar a este juego autoritario de control social. Las diferentes secciones sindicales han presentado un frente unido e insistido en consultar a sus bases sobre todos los acuerdos. Asimismo, el movimiento se ha aliado con otros sectores de la sociedad (la comunidad de Nochixtlán, maestros y estudiantes universitarios, etcétera) y, en lugar de buscar beneficios personales o gremiales particulares, ha mantenido firme su demanda de abrogación de la reforma educativa.
Esta actitud profundamente democrática y social ha generado una amplia solidaridad en todo el país. Las históricas movilizaciones magisteriales en Monterrey y la Ciudad de México, por ejemplo, no se explican sin este énfasis en los temas generales por encima de los asuntos particulares en la mesa de negociación. La claridad de la posición de la CNTE también ha creado el espacio político necesario para permitir a los padres de familia de Ayotzinapa romper dignamente con las negociaciones simuladas que les ofrecen desde la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El tiempo se le acaba al régimen y se abre una enorme oportunidad para transformar a la nación. ¿El pueblo, los movimientos y los ciudadanos sabremos aprovechar la coyuntura para finalmente poner fin al sistema de corrupción, saqueo y violencia estructural en el poder desde 1946?

Twitter: @JohnMAckerman

DUARTE, ENTENDIÓ Y DESOBEDECIÓ AL PRESIDENTE!

Por Arturo Reyes Isidoro.-
Javier Duarte de Ochoa no entendió el mensaje que le envió el pasado 29 de junio el presidente Enrique Peña Nieto a través de la dirigenta interina del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Carolina Monroy.

Javier Duarte de Ochoa no entendió el mensaje que le envió el pasado 29 de junio el presidente Enrique Peña Nieto a través de la dirigenta interina del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Carolina Monroy, su prima, además; no lo entendió o lo entendió y desobedeció y ayer empezó a pagar las consecuencias.
Ante el llamado blindaje de impunidad que pretendía para cubrirse las espaldas y evadir las consecuencias por su respon-sabilidad en los actos de corrupción en los que incurrió o permitió en su gobierno, que tienen sumido al estado en la peor crisis económica de su historia casi al grado de un desastre, Carolina Monroy expresamente salió a dar conferencia de prensa para intentar frenarlo.
En aquella fecha, dijo que era éticamente incorrecto que Duarte promoviera acciones para evitar procesos legales en su contra. “A los ojos de todos, no son momentos para tomar decisiones de tanta trascendencia.
Este es un gobierno que se encuentra en proceso de transición, porque el actual gobierno –sea cual sea el partido que al final del día sea identificado por el INE como ganador de la contienda– está de salida y creo que generar las mejores condiciones para que esa transición sea tersa, suave y responsable frente al ciudadano, es lo trascendente y lo fundamental”.
“Nada ni nadie por encima de la ley. En el partido no habremos de respaldar un solo acto, un solo dicho, un solo hecho que contravenga el estado de derecho”, expresó la política mexiquense, con lo que le estaba dando la espalda a Duarte en momentos en los que promovía ante el Congreso local acciones como adelantar la presentación de la cuenta pública y los nombramientos, a modo para él, del fiscal y magistrados anticorrupción, así como del titular del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información.
Dadas las características del sistema político priista, era obvio que el mensaje era del propio Presidente, el verdadero líder natural del PRI –el presidente del CEN sólo es el presidente formal–, pero Duarte lo ignoró y siguió adelante en su intento, hasta ayer cuando le dieron no un reglazo en las manos (las nuevas generaciones deben saber que en el siglo pasado las maestras castigaban a los alumnos haciéndoles que abrieran las palmas de la mano para dejarles caer un golpe severo con una regla de madera que acostumbraban) sino un verdadero garrotazo duro y a la cabeza del que ya no se repondrá.
La noticia bomba, el escándalo de ayer fue porque a petición del presidente Peña Nieto, la Procuraduría General de la República (PGR), que depende de él, presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) acciones de inconstitucionalidad en contra de Duarte por sus pretendidas medidas en materia de corrupción, una de las cuales, la sala anticorrupción, ya había sido aprobada por la legislatura.
Peña Nieto le encontró la cuadratura al círculo, que encajó en forma perfecta para que no lo acusaran de intromisión política en la vida de Veracruz, al hallar una rendija legal para amarrarle las manos y los pies al gobernador dejándolo totalmente indefenso: lo acusó de haberse adelantado a las leyes generales del Sistema Nacional Anticorrupción, pues todavía no promulga toda la legislación con la que se pondrá en marcha dicho sistema.
"Un Sistema Nacional Anticorrupción que permita abatir la corrupción requiere homogeneidad, coordinación y un pulso adecuado. Por tanto, dicho Sistema Nacional, así como los Sistemas estatales, deben ser coherentes, ya que de otra forma la aspiración no podrá concretarse”, fue uno de los argumentos que se dio.
En conferencia de prensa, el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez, y el subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Salvador Sandoval, aseguraron que el Ejecutivo federal no permitirá legislaciones y medidas que contravengan el Sistema Nacional Anticorrupción ni que operen “a modo” para beneficiar a algún funcionario local.
Si el PRI nacional ya le había dado la espalda a Duarte, ahora fue la propia Presidencia de la República, esto es, el poder político central en pleno el que lo hizo. Ya lo soltaron de la mano y cae al vacío. 
El pasado 1 de julio, publiqué (“Duarte, en desgracia política”): “Por si quedaba alguna duda, la declaración ayer del secretario técnico del Consejo Político del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Joaquín Hendricks, lo confirmó: Javier Duarte de Ochoa ha caído en desgracia política.
Luego de que un día antes la presidenta del CEN tricolor, Carolina Monroy, había reprobado al gobernador de Veracruz por la maniobra con la que intentaba protegerse las espaldas con el llamado blindaje de impunidad que quería que le aprobara la mayoría priista en el Congreso local, Hendricks ‘saludó’ que se le haya frenado”.
En una entrevista que había publicado el diario Reforma el 30 de junio, el directivo tricolor a nombre de su partido había dicho que el revés a Duarte en el Congreso local (ese jueves sacaron de la orden del día la aprobación del fiscal anticorrupción) era una señal inequívoca “de que desde los demás órdenes de Gobierno no se hace oídos sordos al clamor de la ciudadanía de los estados donde estamos viviendo esta problemática”.
Fue muy claro y preciso: “No se puede hacer oídos sordos. Esto es algo que percibimos en el resultado electoral y tiene que haber correspondencia de los tres órdenes de Gobierno de lo que está demandando la ciudadanía. Y no hay que esperar otros tiempos. El clamor es ya y hay que responder para que no nos estemos arrepintiendo el día de mañana cuando esto se convierta en expresiones que se den en las calles".
El ridículo de la diputación priista
Los mensajes eran más que claros, pero no sólo Javier Duarte sino los propios directivos del Congreso local, de mayoría priista, que se supone que tienen una gran experiencia política, y sus serviles diputados priistas y de partiditos satélites tampoco entendieron o si entendieron no escucharon el mensaje presidencial, y hoy han quedado en el más sonoro ridículo y ya sin autoridad moral alguna, sin credibilidad, reprobados y con las colas entre las patas.
Esa mayoría priista en el Congreso era el último reducto que le quedaba al gobernador para intentar blindarse y evitar que lo lleven a juicio por todos los señalamientos que se le hacen. Desde ayer no se cree que ningún diputado priista más –salvo uno que otro verdaderamente incondicional, aunque no hay diputado que coma lumbre– intente secundarlo en ninguna otra iniciativa que haya enviado o esté por enviar al cuerpo legislativo. Duarte está en verdadera desgracia política.
Peña escuchó a Miguel Ángel
Quiérase que no, el presidente Peña Nieto –y hay que reconocérselo– terminó por escuchar y darle la razón al Gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, quien en una carta abierta, pública, el pasado 27 de junio le había solicitado su urgente intervención para frenar a Duarte.
“Su gobierno no puede, no debe encubrir a quienes llevaron a Veracruz a la crisis social más grave de su historia como consecuencia de una corrupción que brota por todos lados y que se debe sancionar severamente, tanto en el orden federal como en el local”, le dijo en su escrito.
“La exigencia de los veracruzanos de sancionar a quienes saquearon las arcas públicas –y devuelvan los recursos robados– es creciente. Hay que escuchar la voz popular. No se nieguen a hacerlo. Impidan las últimas acciones que Javier Duarte pretende llevar a cabo contra los intereses superiores de Veracruz”, le demando. Peña, finalmente, lo escuchó y actuó en consecuencia.
Oportunismo de Héctor
El ex candidato a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, vio burro y se le ofreció viaje. En forma oportunista salió ayer a pedirle a Duarte que se vaya, entre otras cosas por sus iniciativas del blindaje de impunidad, lo acusó de todo y de plano lo envió al basurero como el peor gobernador de la historia.
Digo que en forma oportunista porque se pronunció sólo cuando actuó el Presidente, pero antes había guardado silencio mientras que el Gobernador electo, algunos diputados locales de su propio partido, diversos sectores del estado y algunos representantes de los medios informativos intentábamos que no pasaran las iniciativas del blindaje de impunidad. ¿Por qué no dijo nada antes?
“Espaldarazo” de los diputados federales
Con la autoridad moral que tienen –algunos debieran estar ya en Pacho Viejo–, los 20 diputados federales priistas y verdes (tengo mis dudas; creo que algunos no están de acuerdo) salieron ayer a darle un “espaldarazo” al gobernador Duarte y dicen que lo acompañarán hasta la conclusión de su gobierno (lo deben acompañar también hasta la prisión).

Y en medio de todo, Veracruz y los veracruzanos. Ayer, tristemente, la agencia calificadora Moody’s le puso tache al estado y pronosticó más incertidumbre financiera.

JAVIER DUARTE: MANOTAZO EN LOS PINOS

* A la SCJN su burbuja de impunidad  * Violó principios del Sistema Nacional Anticorrupción  * Tácitamente, se extinguió su poder  * Héctor Yunes y su “jefe político”  * ¿Quiere fuera a Javier Duarte para ser gobernador interino?  * Los días negros serán para Jorge Carvallo  * Implicado en desvío de recursos.

Seco, el golpe es letal. Pulveriza a Javier Duarte. Lo sacude y lo mata, demoledor el manotazo desde Los Pinos, que extingue el sueño de ser impune, de blindar la fuga, de evadir la ley.

Lo embiste Peña Nieto, su amigo, el que quizá nunca lo fue, determinando que el paquete de impunidad promovido por el gobernador y avalado por el Congreso cómplice de Veracruz, viola los principios del Sistema Nacional Anticorrupción.

Agrio debió saberle el desayuno. Agria, la mañana del lunes 11. Cita a los medios de comunicación la Presidencia de México. Habla el vocero Eduardo Sánchez, con él el subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Salvador Sandoval, y definen que las leyes aprobadas en Veracruz, la Fiscalía y la Sala Anticorrupción, violan la legislación federal.

Acude, pues, la Procuraduría General de la República a la vía jurídica, a la acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Ninguna institución y ningún servidor público, no importa el orden de Gobierno en el que se desempeñe puede estar al margen de la Ley. Esto es lo que demanda la sociedad mexicana. Recientemente los congresos estatales de Quintana Roo y Veracruz aprobaron reformas que se oponen a los lineamientos generales del Sistema Nacional Anticorrupción”, detalla Eduardo Sánchez.

Otra frase del vocero presidencial:

“Uno de los propósitos del Sistema Nacional Anticorrupción es que no haya cabida para legislaciones locales a modo. En la lucha contra la corrupción no puede haber excepciones”.
Salvador Sandoval lo explica en términos llanos. Dice que el blindaje en Veracruz se produjo antes que las dos leyes federales en materia anticorrupción hayan sido promulgadas aún por el presidente Enrique Peña Nieto ni hayan sido publicadas. Se trata de la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley General de Responsabilidades Administrativas.

Y luego apunta:
“Lo que en esencia se ha solicitado en las acciones de inconstitucionalidad, es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación advierta que las entidades federativas mencionadas carecen de facultades para crear sus sistemas locales anticorrupción sin que se hayan publicado las leyes generales correspondientes”.

Abunda:
“Y lo que es más, que se advierta que no puede hacer nombramientos de funcionarios en dichas materias”.

Pero Javier Duarte ni ve, ni oye, ni siente, ni razona. Perdido el juicio, lanza acciones que violentan esa norma y atropellan los principios del Sistema Nacional Anticorrupción.

Acusado del desvío de 50 mil millones de pesos de origen federal, endeudar a Veracruz como nunca nadie más, saquear vilmente las arcas, enriquecerse él vía una red de prestanombres y dejar que se enriqueciera su pandilla, quiso librar la cárcel con una burbuja de impunidad.

Le sirve para eso el Congreso cómplice de Veracruz, la fracción priista y los diputados satélite, logrando mayoría, involucrados todos en la burbuja de impunidad, en el retiro del fuero a los próximos gobernadores, a los secretarios de gabinete y a los alcaldes. Se mantiene el fuero a diputados, magistrados, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y a “Culín”, el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras.

Quiso entonces imponer fiscal anticorrupción, comisionado presidente del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y magistrados para la Sala Anticorrupción, adscrita al Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Y ahí se fue al abismo.

Su prospecto para el IVAI fue Gabriel Deantes Ramos, la manzana más podrida del duartismo, acusado de enriquecimiento súbito, de operar electoralmente con recursos públicos, de fraguar la contratación de un crédito de 20 mil millones de pesos que sirviera de moneda de cambio con el próximo gobernador, si fuera del PRI, y si no, si fuera el panista Miguel Ángel Yunes o Cuitláhuac García Jiménez, de Morena, ni un centavo.

Desatado el escándalo, debió retirar la propuesta.

Ocurrió lo mismo con el fiscal anticorrupción, propuesto Francisco Portilla Bonilla para el cargo. Había sido subsecretario de Gobierno, ex secretario general del Congreso, alcalde de Córdoba, donde le llovían acusaciones por corrupción en el área de Comercio y le imputan que su hijo sea “aviador” en la Secretaría de Finanzas del gobierno actual.

Al no reunir los 34 votos para obtener mayoría calificada, retiró la propuesta.
Quiso imponer al propio Portilla, junto con Guadalupe Porras David y Tomás Antonio Bustos Mendoza, en la Sala Anticorrupción. Serían sus magistrados a modo en la última instancia estatal que revisaría cualquier juicio en su contra.
No calculó el impacto del escándalo. Lu-pilla Porras y su estela de corrupción, su fidelismo y el saqueo al ayuntamiento de Minatitlán, los 520 millones de pesos en inconsistencias detectados por el Órgano de Fiscalización Superior, el puente Capoacán por el que pagó 45 millones de pesos a una constructora ligada a su yerno, Marco Cesar Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, entonces secretario de Comunicaciones del gobierno fidelista, luego alcalde de Coatzacoalcos donde también hizo de las suyas.

Sacudido el Congreso, feroz la crítica en las redes sociales, abortó el proyecto de Sala Pro-corrupción cuando la bancada del PRI y sus rémoras reventaron la sesión del Congreso, lanzándose en tropel al baño. Diputados, pues, de sanitario, entre olores a orines y drenaje.

Ya no hubo más. Esta semana reintentaría imponer fiscal y magistrados pro-corrupción cuando de Los Pinos llegó el manotazo, el golpe letal, demoledor el golpe de Peña Nieto, la acción de inconstitucionalidad a su paquete de impunidad.

De Los Pinos le llegaban los mensajes a Javier Duarte. No los quiso escuchar. Avanzó en su afán de ser inmune e impune. Se valía de la complicidad de los diputados priistas, salvo Ricardo Ahued, de los partidos rémora, de su prensa vendida que aclamaba el atropello a la ley.

Oyó y desoyó a Carolina Monroy del Mazo, dirigente nacional del PRI quien advertía que “en el partido no habremos de respaldar un solo acto, un solo dicho, un solo hecho que contravenga en Estado de Derecho”.

Establecía que una reforma constitucional puede ser jurídicamente correcta pero carecer de sustento ético y moral.

Y Javier Duarte seguía sin escuchar.
Llevó al Congreso de Veracruz al peor descrédito de su historia, respaldando un paquete de impunidad demencial, con su fiscal, su sala pro-corrupción, el comisando del IVAI, el contralor autónomo, todos inamovibles, unos por nueve años, otros por 10, unos más por cinco años en el cargo.

Ni una ni otra cuajaron. Cuando se disponía a relanzar su proyecto, la presidencia lo frenó. Y ante eso, cedió.
Dice ahora Yunes azul que debe dejar el cargo, irse por haber violentado la Constitución.

“Veracruz merece un proceso de transición ordenado, pacífico y así evitar que Duarte oculte la información que permitirá proceder en su contra”, señaló.
Descalifica la acción de inconstitucionalidad a Javier Duarte —acusa Yunes Linares— desde el punto de vista político y con ello el Gobierno Federal le da la razón al panista.

“Celebro que el día de hoy el Gobierno Federal por fin después de varios llamados haya volteado los ojos a Veracruz y haya tomado la decisión de exhibir públicamente a un gobierno corrupto al que no le importó violar la Constitución Política con tal de blindar su salida y de  tener la espalda cubierta, irse con las bolsas llenas y dejar a Veracruz en la miseria”, señaló el gobernador electo en un comunicado.

Y agregó:
“Esta mañana he presentado denuncia penal contra Vicente Benítez por enriquecimiento ilícito; en abril presenté denuncia penal contra Duarte y contra toda su banda por enriquecimiento ilícito. Le exijo al fiscal general que actúe con premura, que actúe con oportunidad y que proceda a detener a los presuntos culpables”.

Insta a los diputados cómplices a no avalar la masificación de 24 mil trabajadores del gobierno y que el 3% del Impuesto a la Nómina no sea usado para pagar las deudas de Duarte. “Estas iniciativas son violatorias de la Constitución y tienen como único objetivo el robo transexenal”.
Exhorta Yunes azul a los diputados cómplices a no dar el paso en falso. Y luego les advierte: habrá consecuencias legales para quienes violenten la Constitución, para quienes aprueben la masificación sin un estudio de factibilidad financiera, para quienes avalen el uso del fideicomiso a la nómina para pagar la deuda de Javier Duarte con los acreedores duartistas, periodistas entre ellos a los que les debe más de 400 millones de pesos, entre ellos AZ, José Pablo Robles, los Soles, Poceros, los Heraldos, los Gibb, Noreste y decenas más.

Y puntualizó:
“Duarte ha provocado una crisis de consecuencias gravísimas en Veracruz y si tuviera vergüenza hoy mismo solicitaría licencia al cargo que ostenta. Los veracruzanos no lo queremos, el gobierno federal y su partido se avergüenzan de él”.

Lo bueno es que Javier Duarte es el único amigo veracruzano que tiene Peña Nieto. También al presidente lo hartó. Desoyó sus mensajes, los llamados de Beltrones, los de César Camacho, los de Ramírez Marín, los de Carolina Monroy, los Joaquín Hendricks, siempre como el vival que roba que se jacta.
Ignoró la lección de la elección. Ignoró el mensaje de la sociedad el 5 de junio, el hartazgo social, el repudio a su desgobierno, la condena a tanta y tanta sangre que corre por Veracruz, a los levantados y secuestrados, a los desaparecidos que nunca volvieron, a la quiebra financiera, a la deuda descomunal, al robo de los 50 mil millones de pesos de origen federal.

Ignoró que a partir del 6 de junio debió entregar el poder. Debió contribuir a la transición pacífica, allanando los conflictos, mostrando las cuentas, las relaciones administrativas, operando para evitar la cárcel que hoy, sin el apoyo del PRI, sin el respaldo de Peña Nieto, es inminente.

Manotazo desde Los Pinos. Golpe seco y letal. Golpe que sacude y mata, demoledor Peña Nieto con su “amigo veracruzano” Javier Duarte, que lo arrebata del sueño de ser impune, que lo traslada a la pesadilla de ser reo, que le impide blindar la fuga y evadir la ley.

Fría, la cárcel es peor cuando se ha perdido la razón.
Archivo muerto
Cinismo puro en Héctor Yunes. Por dignidad, dice, Javier Duarte debiera solicitar licencia y dejar la gubernatura de Veracruz. Con esa carga de desvergüenza se mueve el senador con licencia, candiDuarte derrotado en la contienda del 5 de junio, echado ese día el PRI del poder en territorio jarocho. “Javier Duarte es mi jefe político”, decía Héctor Yunes, tiempo atrás, postrado a los pies del gobernador. Y ofrecía ayudarlo desde el Senado. Hoy pide que Javier Duarte se vaya, cuando el gobierno federal lo enfrenta y lo repliega, le frustra el sueño de impunidad del que despertó para advertir que lo único claro en su horizonte es la cárcel. Quiere lucrar políticamente Héctor Yunes, destazar a su “jefe político”, mostrarse alejado de quien lo ayudó a ser candidato del PRI, quien financió la fracasada campaña. Héctor y Javier Duarte fueron uno en la campaña de lodo contra Miguel Ángel Yunes, acusado por Héctor —“Tengan cuidado, Miguel Ángel es un perverso, es un enfermo sexual”—, siguiendo el guión duartista. Y hoy se pretende se deslindar de su “jefe político”. ¿O acaso, una vez que Javier Duarte se marche, quiere Héctor Yunes ser el gobernador interino?… Día negros para Veracruz con Miguel Ángel Yunes. Sus horas más negras, avizora Jorge Carvallo Delfín porque, sostiene, tiene el nuevo gobernador cuentas con la justicia. Al revés. Horas y días negros, negrísimos, para Jorge Carvallo, cuyo paso por el Congreso de Veracruz fue de dispendio, denunciado por Miyuli como parte de la banda de Javier Duarte que saqueó a Veracruz. Horas y días negros para Jorge Carvallo, exhibido por la periodista Claudia Guerrero Martínez en su columna Entre lo Utópico y lo Verdadero por realizar negocio con los medicamentos del sector salud. Destila miedo el diputado federal cuando agoniza el duartismo, cuando junto el fidelismo ha perdido toda posibilidad de impunidad, cuando la revisión de cuentas, la agenda legal, los llevará a enfrentar la ley y hasta el mismo Jorge Carvallo terminará desaforado y en prisión. Horas y días negros para los saqueadores de Veracruz. Horas y días negros, negrísimos, para Jorge Carvallo…
Foto: Radio Identidad

Acerca del autor

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto, Semanario Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.