9 de septiembre de 2020

CHIHUAHUA: EL AGUA NO ES AZUL NI MORENA, ES DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO Y LA CIUDAD


La sobreexplotación del agua que vive el estado de Chihuahua volvió el martes 8 de septiembre a la escena nacional e internacional, el escenario del conflicto fue nuevamente la presa “La Boquilla” en el Municipio de San Francisco de Conchos, tomada por segunda vez por pobladores, agricultores, organizaciones campesinas y no pocos actores políticos de la oposición por derecha a la 4T.
                                                                     

La Izquierda Diario Chihuahua 

Miércoles 9 de septiembre |  

Las autoridades federales (Conagua), con respaldo de la Guardia Nacional abrieron las compuertas de la presa para dar paso al vital líquido que se entregará a EE.UU., y a otros estados de la república (a decir del gobierno federal) esto derivado del Tratado Internacional de Aguas de 1944, un tratado lesivo, que entre otras cosas, obliga a México a pagar agua que incluso no se tuvo en periodos de sequía y que se acumulan para años subsiguientes. Es esta una práctica que no es recíproca en lo que respecta al agua que el vecino del norte se compromete a entregar de manera anual por los afluentes de Bravo o por el Río Colorado. 

Los rancheros chihuahuenses -pequeños propietarios, pero también terratenientes y connotados políticos priístas y panistas-, organizaron una serie de acciones de protesta coordinadas en varios puntos del Estado de Chihuahua, alegando supuestos acuerdos incumplidos, ayer terminaron con una caravana a la presa La Boquilla, donde ante la negativa de cerrar las compuertas de la presa, irrumpieron en las instalaciones de la principal presa de Chihuahua y a punta de palos hicieron retroceder a una Guardia Nacional que, en esta ocasión, optó por intentar contener a los manifestantes, sin lograrlo, para finalmente retirarse del lugar a bordo de sus vehículos artillados. 

En honor a la verdad, la presa fue más bien cedida por la GN que buscó, en este caso, presentarse ante la opinión pública como una institución “respetuosa de los Derechos Humanos”, mismos derechos que violenta cuando de nuestros hermanos migrantes se trata, y sin contar que en gran medida es un cuerpo policíaco militar, integrado por elementos que participaron de la “guerra contra el narco” que implicó la militarización y la violación de los derechos humanos, impulsada por el panista Felipe Calderón y el nefasto priísta Enrique Peña Nieto. 

Esta Guardia Nacional es continuidad del ejército represor de Atenco y Oaxaca en 2006, y responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como de no pocas ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas. Lo anterior, debe tenerse presente ante el repudiable asesinato de Jessica Silva, de una de las manifestantes quien junto a su pareja, Jaime Torres, fueron baleados por la Guardia Nacional a su regreso de la protesta en la presa, en hechos que la GN alega “fue una respuesta ante un ataque armado a sus elementos”. 

Cabe advertir, que en el marco de estas sentidas protestas de las habitantes de varios municipios de la cuenca del río Conchos, también estamos en presencia de actores reaccionarios que por derecha alientan el chauvinismo regionalista, el separatismo mezquino (que en otro plano también encabeza en gobernador Javier Corral) y hasta discursos golpistas como los del ultraderechista FRENAA, un grupúsculo de locos reaccionarios, aún irrelevante, pero muy activo en este movimiento. 

Pero más allá del evidente oportunismo político de estos actores, sumados a exgobernadores, alcaldes y diputados panistas y/o priístas, que se han hecho presentes intentando encabezar la legítimas demandas del campesinado del sureste del estado con la mezquina intención de sacar raja política rumbo a las elecciones intermedias del 2021. 

Lo cierto es que es innegable que sí hay un malestar y preocupación real por garantizar el suministro del agua por parte de los agricultores locales en una zona donde en los últimos años se instaló una cervecera Heineken (cuyo bestial despojo hídrico no es cuestionado, antes apoyado, por muchos de los que ahora se presentan como paladines de la lucha por agua de Chihuahua) y donde se ha extendido la siembra de cultivos muy exigentes, como nogal, un cultivo que reclama grandes cantidades de agua para mantenerse, en un estado que en 2/3 partes es semidesértico. Chihuahua es actualmente el mayor productor de nuez a nivel nacional y su producción se exporta principalmente a China y los Estados Unidos. 

La disponibilidad de agua: en riesgo

El ingeniero Fernando Flores, reconocido activista del campo en Chihuahua manifestó en entrevista que: “La situación realmente reviste una gravedad que lastimosamente mucha gente no alcanza a comprender pero que, sin embargo,-la tendencia de la precipitación en los últimos 3 años, el 2017 fue de 465 mm, el 2018 de 365 mm y el 2019, el año pasado de 235 mm-. Esto nos da una tendencia de que la precipitación disminuye y en consecuencia la captación de las presas disminuye en esta proporción, por lo cual, si a esto le agregamos el azolve que tienen las presas, pues realmente las disponibilidad que tratan de hacer aparecer como almacenamiento de "La Boquilla" es mucho menor de lo que trata de hacer aparecer Conagua y el gobierno Federal." 

"Pero no solamente eso, habría que considerar que el estado de Chihuahua se encuentra en una situación extremadamente crítica en cuanto a disponibilidad de agua, toda vez, que con información de la propia Conagua tenemos los 13 principales mantos freáticos del estado de Chihuahua sobreexplotados. Si a esto le agregamos que en estos últimos 5 años, la sobreexplotación se ha incrementado por el incremento, valga la redundancia, de cultivos que demandan grandes cantidades de agua como es el caso de los nogales, como es el caso de la alfalfa, la situación ya se vuelve caótica a nivel estatal. 

"No solamente en aguas superficiales sino en aguas freáticas, en aguas del subsuelo y en consecuencia es muy loable y razonable que la gente y que los productores del sur, pero también los del norte, estemos sumamente preocupados. Los del norte por los mantos freáticos sobreexplotados y los del sur porque quieren arrancarle la poquita agua que tiene la presa, aunque la hagan aparecer con grandes cantidades pero no se está descontando, como dije anteriormente, qué tanto azolve tienen esas presas después de haber arrancado enormes cantidades de suelo”. 

Luchemos por el derecho al agua para las mayorías

Así tenemos, que mientras priístas, durante décadas permitieron y avalaron la entrega irresponsable, y hasta ilegal, de pozos en zonas de veda, a terratenientes y agroindustriales, como a los LeBaron en Galeana, por otro lado tenemos a panistas que comprometieron el agua de los mantos freáticos de Chihuahua a empresas transnacionales como Coca-Cola o la cervecera Heineken. Acciones que la llamada 4T avala con su silencio y respaldando el despojo del agua, que mucho nos hace falta, para entregarla al imperialismo norteamericano, sin siquiera cuestionar los aspectos lesivos del tratado. 

Desde la Izquierda Diario Chihuahua condenamos y rechazamos la presencia y despliegue de la GN, el oportunismo político de los partidos patronales, que más allá de defender el vital líquido, se acercan y "participan" solo para "llevar agua a su molino”, como se dice coloquialmente. Y lo mismo repudiamos que se opte por entregar el agua de las presas para cumplir con el tratado de aguas, sin siquiera cuestionar la forma inequitativa e injusta en que se reparte el agua a los chihuahuenses, donde en gran medida el vital líquido sea del lado Norteamericano o mexicano, termina en manos de terratenientes, industriales y agronegocios, en detrimento del pueblo trabajador de ambos lados de la frontera. 

A los trabajadores jornaleros del campo y de ciudad nos afecta esta lógica incuestionada por los actores antes mencionados en este conflicto, la lógica de ver el agua como una vulgar mercancía, y no como un derecho de todos los seres humanos. Tan enemigos son del pueblo trabajador del campo y la ciudad los que abren la puerta de la boquilla para cumplir con el Tratado, como aquellos que cerrándola desean seguir manteniendo la injusta distribución de este recurso en el campo y las ciudades de nuestro estado. 

Sostenemos que para poder hacer frente y dar una verdadera pelea por la defensa del agua y proteger nuestros recursos y territorios del saqueo, su privatización, entrega y sumisión a mineras, cerveceras u otras industrias y empresas como al nefasto fracking y a las maquiladoras las y los trabajadores del campo y la ciudad del Estado de Chihuahua, debemos tener presente que la única posibilidad de defender el vital líquido es organizarnos en forma independiente de los partidos patronales y sus personeros, saliendo a las calles a luchar por otra forma de hacer uso del agua, más racional y justa, organizándonos de manera democrática en asambleas, donde la política oportunista de la oposición por derecha a la 4T, no nos utilice como moneda de cambio, y donde la 4T que encabeza el presidente López Obrador, entienda que no hay acuerdos por arriba que valgan sin la voluntad de las bases campesinas y obreras en este caso de Chihuahua. 

Porque somos capaces de acabar con la lógica mercantilista del vital líquido, somos capaces de garantizar el acceso al agua a cada habitante de nuestro estado, somos capaces de autorganizarnos y esperamos esa misma disposición de los trabajadores del campo y la ciudad de los demás estados y en otras fronteras. Porque al final del día, cuando de luchar por los derechos de los explotados y oprimidos se trata la lucha es una y sin fronteras. 

Las y los trabajadores del campo y la ciudad, debemos confiar en nuestras propias fuerzas y en nuestros históricos métodos de lucha, separados de los actuales gobiernos patronales de sus 3 niveles de gobierno, no confiando en las burocracias sindicales (líderes charros), ni en aquellas llamadas Organizaciones de la Sociedad Civil (ONG), ni en las oportunistas “organizaciones” campesinas que se inclinan a comprometer la lucha con partidos patronales y que siempre terminan negociando o conteniendo los movimientos sociales, propinándonos derrotas en la lucha por nuestros derechos, en este caso el acceso del agua. 

¡Justicia para Jessica Silva, fue el Estado!

¡El Agua es un Derecho, no una Mercancía!

¡El Agua es de Todos y Todas!

¡Arriba los y las trabajadores del Campo y la Ciudad!

Abajo los terratenientes, los agronegocios y los políticos oportunistas del régimen.

 

http://www.laizquierdadiario.mx/Chihuahua-El-agua-no-es-Azul-ni-Morena-es-de-los-trabajadores-del-campo-y-la-ciudad?fbclid=IwAR2ROKGe2FG2FQ44eKr7Kec3cZkJH1H2_d_qZdecxuD3XcSlaRyoX0qo83Y

 

7 de septiembre de 2020

QUEREMOS RENUNCIA DE ROSARIO PIEDRA O TOMAREMOS MÁS INSTALACIONES DE DERECHOS HUMANOS: ZAMUDIO


Queremos renuncia de Rosario Piedra o tomaremos más instalaciones de Derechos Humanos: Zamudio.

Yesenia Zamudio, madre de una víctima de feminicidio, exigió la renuncia de la titular de la CNDH, Rosario Piedra, o adelantó que tomarán más instalaciones de Derechos Humanos en otras entidades del país.

  • Redacción AN / AL

  • 7 de septiembre 2020 1:10 pm 

  • https://aristeguinoticias.com/0709/mexico/queremos-renuncia-de-rosario-piedra-o-tomaremos-mas-instalaciones-de-derechos-humanos-zamudio-enterate/

SÚPER DELEGADO MANUEL HUERTA DENUNCIADO POR VIOLACIÓN; LA VÍCTIMA ES AMENAZADA


Manuel Huerta Ladrón de Guevara delegado del Bienestar del gobierno federal es acusado de violación por una mujer que le pidió empleo, pero le dijo que antes tenía que pagarle con las nalgas... se espera que la fiscalía actúe y no lo protejan.

Por Claudia Guerrero - 7 Sep 20 

Esta entrega ha sido difícil de relatar… Me pongo en los “zapatos” de las víctimas y me causa indignación, enojo y repulsión en contra de un funcionario federal, quien desde hace muchos años, ha sido señalado de acosador y hasta violador, sin que sus víctimas sean escuchadas o tengan justicia.  En cada  historia, existe un relatando amargo e indignante, por  el acoso, la  agresión y mentir con promesas de apoyo laboral, para mejorar su condición económica, con el fin de llegar a satisfacer sus instintos perversos. En esta entrega ventilaremos  la porquería de la condición humana de algunos políticos en la administración del Presidente López Obrador, quienes bajo la impunidad han agredido a mujeres en su centro de trabajo y hasta quienes buscan un empleo, aprovechándose de la necesidad para imponer el diario acoso laboral, sexual y sin detener la depravación mental de tipos sin moral, ni ética, mucho menos el respeto a las mujeres, convirtiéndolas en  víctimas de su poder. Y una de ellas tuvo el valor de denunciarlo ante la Fiscalía General  del Estado de Veracruz, exigiendo ser  castigado el agresor,  quien perpetró una violación sexual en su contra y pide toda la aplicación de la ley en contra de  Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara.

El actual Delegado de Bienestar en Veracruz y uno de los protegidos por Andrés Manuel López Obrador, de nombre Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara ha sido acusado infinidad de veces, por acoso laboral y sexual, así como señalado como una porquería humana, quien se conduce con prepotencia en contra de mujeres trabajadoras, para así conseguir favores sexuales y en caso de no aceptar, son despedidas. La historia que les vamos a contar es indignante y se muestra cómo el poder y la prepotencia, logran que esta basura de Delegado de la Secretaría de Bienestar en Veracruz se aproveche de la indefensión de muchas mujeres, de no querer denunciar por miedo al escándalo, a los señalamientos, a la crítica de la opinión pública y señalarlas de ser unas mentirosas y lo más vergonzoso, que las autoridades no aplique la ley, por compromisos políticos. Son pocas las mujeres  que van a la FGE en Veracruz a interponer una denuncia en contra de uno de los más poderosos funcionarios federales de la 4T y exdirigente estatal de MORENA, Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara.

Nuestras fuentes en la FGE nos dieron aviso de esta denuncia y lo extraño, que la propia Verónica Hernández Giadans le está dando curso a ésta con el número CEJUM/DX/FE/290/2020 interpuesta en la Fiscalía Coordinadora  Especializada en Investigación de Delitos de Violencia Contra La Familia, Mujeres, Niñas y Niños y de Trata de Personas. La víctima de esta historia se llama Martha, a quien reconocemos su valentía para interponer la denuncia en contra de Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, a sabiendas que al hacerlo, vendría una ola de señalamientos en su contra, desprestigiar a la víctima, emprender una campaña de negación y colocar a Huerta Ladrón de Guevara como el político que le pretenden hacer una guerra mediática, así como desprestigiar a una servidora, con la excusa de  querer desestabilizar al Gobierno de López Obrador, de Cuitláhuac García y a MORENA. Y aun así,  quisimos apoyar a la  víctima para que se sepa de este caso e invitar a otras mujeres a que se unan a esta denuncia, para conocer sus relatos e impedir que sigan estos acosos laborales y violaciones a mujeres perpetrados por esta basura llamada  Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara.

La historia es indignante. Martha se presentó a la Fiscalía General del Estado para interponer su denuncia por el delito de violación, la CEJUM /DX/FE/ 290/2020  en contra del Delegado Estatal de Programas para el Desarrollo en el Estado de Veracruz, Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara y en ella destapó una verdadera cloaca. Siendo mayor de edad y radica en Xalapa, conoció a Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara el 04 de septiembre del 2019, cuando el Delegado de Bienestar le envió una solicitud de amistad, a través de Facebook, con el nombre de “Manuel Huerta”, misma, la aceptó pues le alagaba que un político de su nivel quería ser su amigo en redes sociales. Y ahí inició una amistad,  entablando comunicación vía mensajes y Huerta, hábil para embaucar a las mujeres, le dijo que ella era  una persona agradable, que le había caído muy bien y le pidió su número celular y el de su casa, para poder seguir conversando de manera más directa, pues por mensajes, la comunicación era más lenta. Ella accedió a  proporcionar sus números, pues  no existía razón para desconfiar, por tratarse de una figura pública.

Unos días después, el Delegado de Bienestar contactó a Martha, vía su  asistente, para agendar una cita para el día 10 de septiembre de 2019, en la oficina de Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, citándola en la Delegación Federal de SEDESOL en  el Estado de Veracruz, ubicada en Lázaro Cárdenas, en Xalapa. Martha acudió a la cita para entrevistarse con Huerta, pues durante las pláticas que sostuvieron, le dijo que quería invitarla a laboral con él o en su defecto, buscar un espacio para un mejor empleo, motivándola a acceder,  por tratarse de una oportunidad de un mejor ingreso para su familia.

El 22 de septiembre de 2019, por la mañana, recibió una llamada del Delegado de Bienestar  y le hizo una invitación para ir a comer, posteriormente, alrededor  de las 14 horas, llegó a su domicilio para recogerla y  Martha abordó el vehículo con la confianza de ir a comer. En el trayecto, Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara le dijo a Martha que al ser una figura pública, le era difícil  salir a comer a cualquier lugar por la exposición a los medios de comunicación y la llevaría a un lugar más discreto, donde no hubiese tantos curiosos. Esto la puso nerviosa, pero confiando en ser un político muy conocido, pensó que no habría por qué desconfiar de él. En un principio, el plan era comer en un restaurante fuera de la ciudad de Xalapa, por lo que tomó la Avenida Lázaro Cárdenas y pasando Las Trancas, tomó el carril de la derecha y dio la vuelta abajo del puente para dirigirse a la Central de Abastos, pero de inmediato se metió al Motel Khroma, ubicado  en la Carretera Federal Xalapa-Veracruz, en la Colonia El Olmo.

Martha estaba entrando en pánico, pues no era el restaurante en donde le prometió llevarla y ante un relato de Manuel Huerta de que la ayudaría y  le iría muy bien con él, asegurando que le tenía una sorpresa en la habitación y no tuviera miedo, pidiéndole  subir al cuarto. Ella nerviosa y preocupada, ingresó al baño del cuarto del motel, pues ya veía  las intenciones de Manuel Huerta y al salir, él ya se encontraba desnudo sobre la cama, percatándose de que Huerta Ladrón de Guevara  tiene una enfermedad en las piernas, parecida a la psoriasis. Los minutos eran eternos, el miedo que ella tenía de ser amenazada se hizo realidad, al decirle Huerta Ladrón de Guevara: “No te hagas pendeja, si ya sabes a lo que venimos y de todas formas vas a ser mía o qué, a poco crees que todo en esta vida es gratis, si quieres algo, mejor gánatelo dándome las nalgas…”, al mismo tiempo que empezó a amenazarla psicológicamente, “que” él sabía dónde vivía, “que” tenía mucho poder y “que” iría en contra de su familia y de ella, para desprestigiarla ante la opinión pública, amigos y familiares, así como mover influencias para correrla de su trabajo, pues él tenía muchos amigos.

Y se lee en la denuncia que nos facilitaron en la FGE: “Si no aceptaba la aberrante propuesta de tener relaciones sexuales con él, no sólo no me iba a ayudar como él me comentó, sino que haría lo posible para que yo perdiera mi trabajo, porque él tiene trato directo con el Presidente de la República, con el Gobernador del Estado y que sería muy fácil hacer que yo me quedara sin trabajo, acto seguido se levantó de la cama para sujetarme y golpearme. En esos momentos, ya me sentía completamente aterrada por lo que estaba sucediendo y desafortunadamente mi única reacción fue quedarme callada e inmóvil pues tenía tanto miedo que en caso de resistirme me fuera peor dada la diferencia física entre mi atacante y yo. Es así que Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, sin mi consentimiento y por la fuerza me violó, llegando a eyacular”, expresa la víctima.

Al término de la agresión  física y violación, la amenazó diciéndole que lo sucedido era mejor  no mencionarlo, pues nadie le iba a creer, además de que él tenía gente influyente que lo apoyaría en caso de denunciarlo y ella  perdería su trabajo. También, Manuel Huerta  presumió de ser un hombre de palabra, pues le cumpliría con darle un buen trabajo en la Delegación de Bienestar, así que era mejor que se vistiera para llevarla nuevamente a su domicilio.

A raíz de tan lamentable suceso, Martha vivido etapas de una gran angustia y desesperación, pues además de la vejación sexual sufrida por este sujeto, de la cual, inmediatamente acudió a realizarse pruebas clínicas, para cerciorarme de no ser portadora de un embarazo no deseado, además de pedir el apoyo de personal en psicología, pues las secuelas de miedo, desesperación  y frustración personal quedaron en su pensamiento, desde la fecha en que fue violada sexualmente por Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara. Si bien, no fue denunciado de manera inmediata, fue porque la amenazó física y verbalmente, que la hundiría en su reputación y perdería su trabajo, así como la denuncia no tendría trascendencia.

Con mucho valor, Martha interpuso la denuncia  con el número CEJUM /DX/FE/ 290/2020 y con base a una búsqueda en medios de comunicación, no es la primera vez que Manuel Huerta Ladrón de Guevara está involucrado en señalamientos de acoso sexual en contra de empleadas y hasta otra denuncia por violación en su contra. Manuel Huerta fue denunciado con la firme decisión de impedir que este sujeto siga agrediendo sexualmente a más mujeres y cause mayor daño.

Y las pruebas hunden a Manuel Huerta, como testimonios, capturas de pantalla, análisis y estudios médicos, así como psicológicos. Además, las ligas de relatos en: 

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2706826529602437&id=1501575516794217?sfnsn=scwspwa&extid=0uSmQPYsGegGfKac ,   

así como en el Portal Plumas Libres, con la liga: https://plumaslibres.com.mx/2020/03/27/mujeres-denuncian-acoso-sexual-del-delegado-de-la-secretaria-del-bienestar-manuel-huerta-y-subordinados/?fbclid=IwAR2G7z_szgHVSf5HSxb7a-lpgOt5fgD8Su6V5_eURsWEYoc5uqQ-3eNJY1A …. 

Además de la nota https://m.facebook.com/notes/el-diario-de-minatitl%C3%A1n/denuncian-presunto-acoso-sexual-de-manuel-huerta/1868417599956409/?sfnsn=scwspwa&extid=2Kg9Uzh8zBWeQRCa

así como: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3014164952003865&id=149608331792889?sfnsn=scwspwa&extid=qPq1UT5mKNOG9w7p ,         

sin      olvidar la liga en: https://plumaslibres.com.mx/2020/05/02/piden-que-secretaria-del-bienestar-revise-actuacion-de-manuel-huerta-ladron-en-la-delegacion-y-denuncian-irregularidades/?fbclid=IwAR26bxZCx34KW_bo3n7-PeYndieGCVje1Yd-5Jmvar49vy8pkOn5M7eqfuE

La misma Martha sabe que muchos dirán, que la víctima se prestó a engañar a la autoridad y denunciar una presunta violación, cuando ésta fue por mutuo acuerdo. Además, tratarán de sacar su vida privada y la de su familia, así como demeritar la declaración, cambiando el suceso y hasta atacar a la periodista que está publicando esto, como ocurrió con Carolina, quien en realidad se llama Karem y ella sufrió una golpiza por parte de Manuel González, primo del Secretario de Educación, Zenyazen Escobar García y en las redes sociales la atacaron a tal grado que tuvo que cerrar sus cuentas  y además, el agresor está libre, teniendo miedo de que haya otro ataque en su contra.

Si bien existe el Artículo 2 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer; el numeral 2 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; “Convención de Belem do Para”; los artículos 184 y 185 fracción I del Código Penal del Estado de Veracruz y los artículos 6 fracción IV y 18 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la estrategia de demeritar a la víctima, aniquila la autoestima de la afectada y de la misma familia. Y ser por eso, que muchas de las víctimas no interponen denuncia, por los ataques mediáticos y en redes sociales perpetrados  en su contra. Lo único que pide Martha es que se ejerza acción penal en contra de Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, de acuerdo a lo establecido por el Artículo 184 y 185, fracción IV del Código sustantivo Penal del Estado de Veracruz.

Por último, nos enteramos de una exsecretaria de Manuel Rafael Huerta Ladrón de Guevara, también lo acusó de abuso sexual y la denuncia está interpuesta en la Ciudad de México, durante el tiempo en que Huerta era diputado federal. Si bien, la víctima puso la denuncia, ésta no tuvo seguimiento e inició el ataque y acoso en contra de la afectada, quien optó por no seguir su proceso, por miedo a que las amenazas se hicieran efectivas. No entendemos cómo Cuitláhuac García y el Presidente López Obrador sigan asegurando que defienden a las mujeres, cuando existen casos alarmantes de abuso de autoridad, agresión física y violación, amenazando a la víctima de irle peor, si entabla una denuncia en contra de este Delegado de Bienestar en Veracruz, quien tendrá que asumir su responsabilidad al violar y agredir a una víctima, quien tuvo el valor para denunciar a esta basura de funcionario federal.

Dudas y comentarios: claudiaguerreromtz@gmail.com

https://plumaslibres.com.mx/2020/09/07/super-delegado-manuel-huerta-denunciado-por-violacion-la-victima-es-amenazada/

6 de septiembre de 2020

DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN 3 DE ILPS SOBRE EL ASESINATO DE TOMÁS MARTÍNEZ PINACHO


La Comisión 3 del ILPS sobre Presos Políticos y Derechos Humanos condena con vehemencia el asesinato traidor a plena luz del día de Tomás Martínez Pinacho, líder fundador de la Unión de Campesinos Pobres y miembro de la más alta jerarquía nacional del Frente Popular Revolucionario. Fue baleado en el interior de una taquería la tarde del lunes 24 de agosto, pocas horas después de que participara en una jornada de protesta por la mañana, donde exigían justicia, salud, seguridad social, alimentación y empleo.

 

Exigimos una investigación completa, exhaustiva e independiente de este vil ataque contra un líder de campesinos pobres y el Frente Popular Revolucionario. Responsabilizamos al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, al gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat y al secretario de Hacienda Vicente Mendoza Tellez por este asesinato sin sentido. Nos hacemos eco del llamado del FPR a la renuncia de Genaro Hernández, presidente municipal de Miahuatlán de Porfirio Díaz, y de inmediato se disuelven las unidades paramilitares y elementos criminales bajo su mando.

 

El gobierno de México y sus secuaces militares están soñando si creen que matar a Tomás Martínez Pinacho silenciaría y detendría el movimiento de personas en México y particularmente en Oaxaca en la búsqueda de sus demandas de cambio de sistema. Por el contrario, el asesinato de este respetado líder del movimiento popular sin duda fortalecería su determinación de poner fin al sistema de explotación y lucha contra los pobres que prevalece ampliamente en México.

 

https://www.fprmx.org/single-post/2020/08/31/Declaración-de-la-Comisión-3-de-ILPS-sobre-el-asesinato-de-Tomás-Martínez-Pinacho

DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES A LOS MOVIMIENTOS ARMADOS


Los movimientos armados no siempre lo fueron, antes fueron movimientos sociales civiles, incluso pacíficos y legales.

Por: Jorge Mendoza García

1. Del movimiento social

El término “movimieto social” aparece en la década de 1950 en la sociología estadounidense, abordando formas antiguas de rebeldía. La caracterización que de entonces a la fecha se ha hecho de los movimientos es la que sigue:

a) Es un fenómeno de acción colectiva, con cierta permanencia, que construye espacios y sentimientos de inclusión y de exclusión.

 b) Tiene proyecto y actores propios.

c) Tales proyectos intentan desbordar un orden establecido y su acción puede tomar una forma antigubernamental o antiestatal.

d) Sus demandas pueden ir desde lo cotidiano hasta una forma de sociedad distinta a la actual.

e) Sus formas organizativas suelen ser poco complejas y con rasgos de solidaridad, 1 lo que cohesiona al movimiento y, por tanto, lo dota de ciertas formas identitarias. 2

Muchos de estos movimientos aparecen o se presentan en situaciones de conflicto, que en ocasiones se manifiesta como “expresión de cambio de época” o de condiciones económicas, políticas, sociales o culturales. En última instancia, la dinámica de los movimientos sociales suele encontrarse en el eje de la integración-ruptura de las sociedades (Muro y Canto, 1991). 3

Por eso se ha señalado que se da lugar al surgimiento de movimientos sociales cuando ciertos actores “concertan sus acciones en torno a aspiraciones comunes en secuencias mantenidas de interacción con sus oponentes o las autoridades”; y es que, ciertamente, “la acción colectiva es el principal recurso, y con frecuencia el único, del que dispone la mayoría de la gente para enfrentarse a adversarios mejor equipados” (Tarrow, 1994: 19-20).

Noción clave en esta concepción es la de “acción colectiva”, que puede entenderse como aquellas prácticas en las que se puede identificar en mayor o menor medida a un sujeto o actor social (Cadena, 1991). 4  

2. Movimientos sociales y cambio social

Los movimientos sociales intentan modificar lo establecido, es decir, demandan el cambio. Su organización, su proyecto, sus acciones se encaminan a ello. Ejemplos claros los tenemos en el siglo XX mexicano: en los cincuenta, los ferrocarrileros; en 1968, 1971 y 1999, los estudiantes; en 1988, el cardenismo; y recientemente, médicos, campesinos y expresiones armadas.

Unos y otros han encaminado sus esfuerzos no sólo a cuestionar las formas impositivas en que se han desarrollado sindicatos, universidades, panoramas electorales e instituciones burocráticas, sino que además han planteado formas alternativas de organización y ejecución de acciones.

Puede advertirse que antes de categorizarse a los movimientos sociales, se hablaba de desórdenes, rebeliones, algaradas, entre otros, pero un episodio de confrontación se traduce en movimiento social cuando se mantiene la actividad colectiva frente a un interlocutor o adversario, y a ello contribuyen la identidad colectiva, los objetivos comunes y el desafío identificable, entre ellos los anhelos de cambio, que en múltiples ocasiones se traducen en programas políticos (Tarrow, 1994).

3. Los movimientos armados

Los movimientos armados no siempre lo fueron, antes fueron movimientos sociales civiles, incluso pacíficos y legales. Pero se enfrentaron a formas duras y autoritarias del poder, que en múltiples casos los orilló y los llevó a la toma de las armas.

Este transitar por las armas para exigir lo mismo, y si se puede un poco más, que se reclamaba pero sólo con las palabras, con el discurso, con las manifestaciones de protesta, con marchas, con plantones, con mítines, terminó por cobrar forma en tres momentos u “olas” (Esteve, 1995) de la historia mexicana en el siglo XX: el primer momento u ola se presenta iniciando en el inicio de la pasada centuria; la segunda ola, en las décadas de los sesenta y setenta; la tercera ola, a fines del siglo xx y que ya atrapó los inicios del XXI.

Los movimientos que a lo largo de la historia han dejado un mayor impacto lo han hecho en virtud de que “consiguieron mantener con éxito la acción colectiva”, frente a adversarios con mayores recursos e instrumentos de poder (Tarrow, 1994: 25); y esos dejan herencia, estrategias, maneras de movilización, resguardo y/o formas de enfrentar adversidades.

En efecto, hay grupos que tienen su propia memoria para implementarla en ciertas expresiones. 5 Ello puede verse claramente en los movimientos armados, por ejemplo, a la guerrilla.

A ésta puede aplicarse lo manifestado por Tarrow, quien señala que los movimientos tienen como base la creación de redes y el manejo de lo simbólico, y en cuanto más densas sean las primeras y más familiares los segundos, mayor posibilidad tendrán de perdurar y expandirse. Eso lo saben las expresiones guerrilleras mexicanas, al menos desde principios del siglo XX.

3. 1 Recurrencias: de movimientos sociales a armados  

La guerrilla que abre el siglo

Antes de iniciar el siglo XX hay brotes armados en varios puntos del país, pero son algo aislados. Es hasta 1906 y 1908 que tales brotes adquirirán las características de nacionales, por su envergadura, y de movimiento, por su proyecto y actuación: reclamo social con programa político que se ve acompañado de las armas para que se escuche, lo mismo en el norte que en el sur del país. 6

Este camino de las armas se refuerza después del fraude de las elecciones de 1910, y el candidato opositor, Francisco I. Madero, llama a sublevarse en nombre de un plan, el de San Luis, que como reforma profunda plantea lo que a cientos de miles de mexicanos les interesa, la tierra, y por ella se levantan en armas las huestes de Emiliano Zapata. Para el 20 de noviembre ya están en armas algunos grupos en el norte del país, encabezados por Francisco Villa, Pascual Orozco, José de la Luz Blanco y Guillermo Baca, todos ellos en Chihuahua. 7 Las armas constituyen, en tal caso, las posibilidades de que ahora sí se haga justicia.

De todas las demandas, una muy sentida, o cuando menos la que mantuvo activas las armas, fue la demanda de tierra, pues tenía que cumplirse a cabalidad. Por esa, diversos grupos no dejan los fusiles, pues los tomaron para garantizar que se efectuara el reparto que anunciaban otros tantos planes, como el de San Luis.

Como no se cumplía el reparto prometido, para 1927, cuando teóricamente ya no hay revolución, cuando se supone acaba la contienda armada y ya se reparten el poder las fracciones triunfantes, aún hay grupos en armas demandando tierra. 8  

3. 2 El devenir de la guerrilla en los sesenta

Si el camino de las armas posibilitó ciertos cambios en la primera parte del siglo XX, y sólo mediante esa vía se había logrado lo que años atrás se exigía a gritos y de manera pacífica, la experiencia parecía repetirse en las décadas de los sesenta y setenta.

En estos tiempos en México hay dos tipos de movimientos guerrilleros: los urbanos, que surgen en las grandes ciudades como Monterrey, Guadalajara, Culiacán y el Distrito Federal.

Más allá del elemento de sobreideologización (Montemayor, 1999) de los jóvenes guerrilleros inspirados en la Revolución Cubana, éstos pasan a engrosar las filas armadas sólo después de la represión que sufren los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971; es decir, pasan de participantes en un movimiento social pacífico y legal a uno armado.

La expresión más amplia y de mayor desarrollo por su número de integrantes, más de mil quinientos, y su presencia en distintos puntos del país es la Liga Comunista 23 de Septiembre.

La otra guerrilla es la rural, donde Genaro Vázquez y Lucio Cabañas encabezan el movimiento, al frente de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria y del Partido de los Pobres, respectivamente. Este par de personajes y sus organizaciones habían iniciado su lucha con “modestas reivindicaciones” (Bartra, 1996).

Los dos, por separado, sintetizaban su paso de participantes de organizaciones civiles y pacíficas a las armadas. En una entrevista en 1971, Genaro señala: “Se luchó por todas las formas posibles y ‘legales’. Miles de papeles con quejas pasaron por mis manos sin que ninguna de éstas fuera resuelta en forma razonable para los campesinos… Y nos cansamos”.

Por su parte, Lucio expresaría: “Nosotros organizábamos a los maestros y uníamos a los campesinos para luchar contra las compañías madereras y [contra] tantos impuestos… Y también uníamos al pequeño comercio”; pero los reprimieron una y otra vez, y también se cansaron (Montemayor, 1991).

En esta óptica hay que introducir también al Grupo Popular Guerrillero que dirigía Arturo Gámiz y Pablo Gómez, que encabezaron el asalto al Cuartel Madera en Chihuahua, en 1965 (dando inicio a la denominada segunda ola de los movimientos armados) pues su paso de la vía civil y pacífica a la armada tiene los mismos tintes que lo ocurrido en Guerrero con las otras dos organizaciones, a pesar de la distancia geográfica (López, 1974; Reyes, s/f).

En sentido estricto, estos grupos armados primero surgen como movimientos de copreros, magisteriales y campesinos en defensa de sus productos y con demandas de su sector, luego por sus luchas varios de sus integrantes y dirigentes son reprimidos y encarcelados. Sólo después de sufrir la violencia institucional, como respuesta, se armaron (Montemayor, 1998).

Bartra resume así la situación del tránsito de una forma de lucha a otra: “Cuando este liderazgo cívico y social es obligado por la represión a hacer política armada, la puesta en pie de un ejército guerrillero sustituye en la práctica a los esfuerzos de organización y lucha gremiales, y una vez bloqueada la acción reivindicativa el discurso tiende al maximalismo.

Al forzar la opción guerrillera, el gobierno no sólo expulsa de la palestra electoral a la molesta oposición cívica; también elimina de las organizaciones sociales a las corrientes contestatarias” (1996: 144). 9

En estos tiempos, dicha transición de la lucha pacífica organizada a la lucha armada tenía ya un antecedente, el de Rubén Jaramillo que en la década de los cincuenta, después del ejercicio cívico, se ve obligado por las circunstancias a tomar las armas; después de cierto tiempo y de establecer un pacto con la federación se desarma, para participar en la lucha legal, pero luego del famoso abrazo presidencial es asesinado. 10

Al final de esta segunda ola armada, se habla de alrededor de 40 grupos armados que actuaron en varios estados del país. Pero no obtuvieron reconocimiento como movimiento social o guerrillero. El gobierno los trató como terroristas: balas y sangre. 11  

3. 3 La guerrilla cierra el siglo

En 1993, un año antes de que estallara el conflicto armado en Chiapas, un sacerdote jesuita establecido en el lugar, Mardonio Morales, expresaba que en Chiapas había guerrilla desde mediados de los ochenta (Correa, 1993). Lo que se sabría tiempo después, era cierto, pero no exclusivo de ese estado, puesto que esa situación se compartía con varias regiones del país.

En los ochenta se creyó que se había acabado con la guerrilla, sin embargo, ésta no desapareció del todo, pues en esa misma década se trasladaron a varios puntos del sur del país, y su trabajo fortaleció las bases de lo que después conoceríamos como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y Ejército Popular Revolucionario (EPR) (Montemayor, 1999). 12 Aquí inicia la tercera ola de los movimientos armados (Esteve, 1995).

Carlos Montemayor aduce que muy a pesar de la violencia institucional que se ejerce contra las comunidades pobres de Guerrero, Chiapas, Oaxaca y otros estados, ahora se puede hablar de que ha llegado el turno de “la otra violencia”, la de “la dignidad y la fuerza de pueblos enteros, hombres, niños, mujeres; la lucha que desde la indigencia, la desnutrición, el aislamiento, siguen siendo capaces de emprender para ser libres; de la fuerza para luchar, para continuar luchando para que su sierra, su mundo, su tierra –nuestras sierras, nuestro mundo, nuestras tierras– sean mejores” (1998: 10).

Todo ello no es fortuito, si se considera que desde el poder se trata de establecer una “cultura del terror” que pretende “domesticar las aspiraciones de las mayorías”, para paralizarlos: “Si los movimientos populares desembocan en la lucha guerrillera, depende de la violencia de los poderosos.

Si rechazan las demandas de justicia social, de libertad y derechos humanos y si la represión del Estado se incrementa, la gente puede llegar a defenderse”, indica con toda razón el lingüista Noam Chomsky (1998: 152). Este riesgo múltiples voces lo han advertido, pero el gobierno no quiere escuchar.

“La tortura, prueba suprema de lo miserable de la razón y etnicidad del Estado, es la justificación más elemental y a la vez suprema del derecho a la insurgencia”, aseguraba también el escritor Manuel Vázquez Montalbán (1999: 31), y es que, en el caso del zapatismo, antes de serlo campesinos e indígenas estuvieron incrustados en distintos movimientos sociales exigiendo tierras y precios respetables para sus productos.

La respuesta más a tono fue la represión. En el caso del eperrismo, muchos de sus integrantes antes de engrosar las filas guerrilleras formaron parte de organizaciones campesinas que fueron reprimidas constantemente por los gobiernos locales.

Visto esto psicopolíticamente existe, entonces, una cultura de la sangre y una cultura de la tinta, las cuales se enfrentan en ocasiones y en otras se entrecruzan. La cultura de la sangre “está ligada a la exaltación de las identidades, a la lucha revolucionaria y a la defensa de las patrias” (Bartra, 1999: 11), pero que tiene un antecedente en la violencia ejercida desde arriba; mientras que la cultura de la tinta:  

...exalta la pluralidad de escrituras e impulsa los argumentos impresos en el papel y no en los campos de batalla. La cultura de la tinta está teñida del color rojo de la vida pero está dispuesta a intercambiarla por la patria o la clase. Contrasta con la negrura que tiñe los alambicados argumentos de los escritores, pero la cultura de la tinta cambia a veces las ideas por un plato de lentejas (Bartra, 1999: 11).  

4. Movimientos armados como movimientos sociales: inflexiones

Cuando james scott escribía Los dominados y el arte de la resistencia, señalaba: “Los espacios sociales del discurso oculto son aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras” (1990: 149). Pero no sólo son los espacios, son también las vías las que se van cerrando y sólo queda una: la toma de las armas.

Se vuelve necesario reconocer que en la base de una guerrilla hubo un movimiento social, y que este movimiento social tiene causas y demandas sociales, antes que militares. Y son justamente esas causas y propuestas las que están en el origen del levantamiento armado, que antes fueron expresadas en las calles y ahora se hacen en las montañas.

Arturo Gámiz, Lucio Cabañas y Genaro Vázquez antes que guerrilleros fueron luchadores sociales, encabezaron movimientos campesinos y magisteriales a los que se les reprimió y sólo después de cierto tiempo tomaron la ruta de las armas. De hecho, en algún momento las organizaciones de Gámiz y Vázquez participaron en la vía electoral.

Muchos de los jóvenes que se integraron en la Liga Comunista 23 de Septiembre participaron en movimientos estudiantiles en Guadalajara y Sinaloa, y sólo después de ser ferozmente reprimidos emprendieron el viaje a las armas. Muchos de los que formaron parte de los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971 sólo después de sentir la vía civil agotada se iniciaron en la lucha guerrillera.

Recientemente los campesinos de San Salvador Atenco, en el centro; los mineros, en el norte, y los integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), en el sur del país, son claros ejemplos de que los movimientos sociales pueden llegar al ejercicio de la violencia orillados por las políticas autoritarias del poder.

Citas

Un movimiento social debe contener lazos de solidaridad más o menos permanentes, ya que si carece de ellos puede tratarse de una rebelión o de una algarada, que son más fugaces. Se edifican conjuntamente con oportunidades, repertorios, redes y marcos, esos son los materiales con que se construyen dichos movimientos.

“Un movimiento social es un sistema de narraciones, al mismo tiempo que un sistema de registros culturales, explicaciones y prescripciones de cómo determinados conflictos son expresados socialmente y de cómo y a través de qué medios la sociedad ha de ser reformada; cómo el orden correcto de la modernidad, una y otra vez aplazado y frustrado, debe ser rediseñado” (Ibarra y Tejerina, 1998: 12).

En múltiples casos encontramos un paso de luchas a movimientos sociales, de éstos a movimientos políticos, aunque en este último caso las fronteras tienden a borrarse; asimismo, el paso de movimientos regionales a nacionales, lo cual es más claro (Muro y Canto, 1991).

De esta manera, una acción colectiva se traduce en movimiento social cuando los actores, sabiéndose distintos de otros e independientes del Estado y sus partidos, se plantean luchar mediante una organización que se ha creado para ello, y buscan la obtención de ciertas demandas, que pueden ir desde el sencillo reconocimiento a tal instancia o la dotación de servicios, o a cambios limitados y lograr cierta influencia en la toma de decisiones de las autoridades, o complejos y nuevos modelos de sociedad. Tales movimientos sociales encuentran su interlocutor en el Estado y sus instituciones, en todos sus niveles. En tal caso, los conflictos se mueven en los límites de lo institucional y en su cuestionamiento o ruptura, y ponen en entredicho la capacidad del Estado y sus instituciones para resolver adecuada y pacíficamente las demandas (Cadena, 1991). Para Tarrow los movimientos sociales, sean de la índole que sean, incluso los revolucionarios, tienen como elemento subyacente la “acción colectiva contenciosa”; esa es su base. Tal acción adquiere distintas formas, puede ser breve o extensa, institucionalizada o disruptiva, monótona o dramática. Una buena parte de los movimientos como grupos constituidos, señala, se mueven en el marco institucionalizado, aquellos que no tienen acceso a las instituciones se traducen en contenciosos: “las formas contenciosas de acción colectiva asociadas a los movimientos sociales son histórica y sociológicamente distintivas. Tienen poder porque desafían a sus oponentes, despiertan solidaridad y cobran significado en el seno de determinados grupos de población, situaciones y culturas políticas” (1994: 20).

Los trabajadores tienen en su haber la huelga, los estudiantes las movilizaciones en las calles y el discurso incendiario, los campesinos la resistencia, etcétera. Stuart Hill y Donald Rothchild lo han sintetizado de esta manera: “Sobre la base de pasados períodos de conflicto con un grupo o grupos determinados o con el gobierno, los individuos construyen un prototipo de protesta o motín que describe lo que hay que hacer en circunstancias concretas, además de explicar la lógica de la acción en cuestión” (Tarrow, 1994: 51). No obstante esta persistencia y continuidad en las expresiones, en los movimientos sociales hay una voluntad de cambio como característica esencial. Es uno de sus objetivos inmanentes.

Son estos intentos, estos brotes armados, los que tienen un programa que atraviesa lo mismo la elección presidencial que mejoras en las condiciones de trabajo, que apunta a una reforma para la tierra, que señala la equidad entre extranjeros y mexicanos en el trabajo que habla de educación, de derechos sociales… Estos primeros intentos constituyen la respuesta a la cerrazón del gobierno de Porfirio Díaz, que insiste una y otra vez, cada seis años, en reelegirse; un gobierno que le da por no tener oposición, ya que la desarticula, la reprime, la aniquila; las voces expresadas en medios escritos son acalladas; los opositores que cuestionan al poder son perseguidos y encarcelados: no hay disidencia posible que no atraviese por la vía armada, concluirán algunos pensadores (Flores Magón, 1911; Silva Herzog, 1960).

Dato curioso, coincidencia o de memoria armada: en 1965 se inaugura la segunda ola de los movimientos armados en México, precisamente en Chihuahua, con el ataque al Cuartel Madera, el 23 de septiembre.

En 1927 grupos como el de Amadeo Vidales están empuñando los fusiles con una serie de reivindicaciones que se plasman en el Manifiesto de Valedero que apuntala el llamado Movimiento Libertario de Reintegración Económica Mexicana. Y si bien en 1929, con una amnistía del entonces presidente, Emilio Portes Gil, los vidalistas dejan las armas, hay otros grupos que continúan peleando por el cumplimiento de lo prometido al calor de la revolución. Pero no sólo estaba la respuesta armada como forma del ejercicio para el cambio, pues también se encontraba la autodefensa armada que se tenía que practicar para la sobrevivencia ante los reticentes a los cambios profundos, los que se negaban a perder sus privilegios a costa de la pobreza de los más. En este contexto se entiende el hecho de que Lázaro Cárdenas haya impulsado la creación de las Defensas Rurales, milicias campesinas, desde 1936, como una forma de hacer contrapeso y contrarrestar la represión antiagrarista de las guardias blancas de los terratenientes en varias partes del país, pero sobre todo en Guerrero (Bartra, 1996).

Además, agregará: “Cuando la guerra se coloca en el centro de la lucha, las cuestiones de la democracia económica, social y política se posponen al triunfo de la revolución; se renuncia a tratar de materializarlas paulatinamente en ámbitos cívicos y gremiales, y por tanto dejan de ser materia de la acción cotidiana” (Bartra, 1996: 144).

Pero este paso de una vía a la otra bien puede tener un antecedente previo, cuando en 1923 en Atoyac, Guerrero, ante le deposición de un alcalde electo democráticamente y la represión de que eran objeto los agraristas, y la muerte de uno de sus dirigentes, Manuel Téllez, se arma un grupo de 200 personas, que se han “fogueado en la lucha social” (Bartra, 1996). A esta guerrilla, se suman comandos zapatistas de la región, y algunos que operaban en Michoacán: “La convicción de que había que pasar de la acción política y el trámite agrario a la lucha armada, o cuando menos que era necesario proteger a las organizaciones pacíficas y a sus gestiones legales con el poder disuasorio del máuser, no nace sólo en la costa”, pues en otras regiones el acoso de las guardias blancas y del Ejército ha orillado a los solicitantes de tierras a la misma conclusión que los atoyaquenses.

En la presente argumentación no pueden dejarse fuera elementos que rodearon o constituyeron un marco referencial de la lucha armada, como el hecho de que la segunda ola armada en nuestro país se ve inmersa en el mar de los tiempos de las guerras de liberación nacional en Latinoamérica, el que la guerrilla recorre el tercer mundo, y en Cuba en 1966 se forma la Organización Latinoamericana de Solidaridad (olas), como parte de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (ospaaal), y ahí participan algunas organizaciones mexicanas, como la de Genaro Vázquez (Bartra, 1996), y que puede existir en algunos casos una “sobreideologización” (Montemayor, 1999), entendida como el empalpamiento de manuales marxista y la aplicación prácticamente a pie juntillas de tales planteamientos para liberar a la humanidad e instalar la dictadura del proletariado, esto es, que si bien estos dos factores están presentes, lo cierto es que hay ciertas condiciones sociales, económicas y políticas que posibilitan el actuar guerrillero.

“Nos asiste la razón y la justicia. Por eso, como mexicanos inconformes con esta realidad nacional y al no dejar el gobierno otro camino, decidimos cambiar nuestras herramientas de trabajo por los fusiles libertarios que habrán de combatir y contribuir al derrocamiento del gran capital y del gobierno antipopular. Hoy, movidos por las injustas condiciones de vida y trabajo, nos hemos decidido a luchar organizadamente para contribuir a la transformación democrática revolucionaria de nuestra patria y, con base en una actitud consciente y voluntaria, hemos conformado un instrumento más de lucha que llamamos Ejército Popular Revolucionario.”

Bibliografía

Bartra, Armando (1996): Guerrero bronco, Sinfiltro, México.

Bartra, Roger (1999): La sangre y la tinta. Ensayos sobre la condición postmexicana, Océano, México.

Cadena, Jorge (1991): “Notas para el estudio de los movimientos sociales y los conflictos en México”. En Muro, Víctor y Canto, Manuel (coords.) El estudio de los movimientos sociales: teoría y método, El Colegio de Michoacán/UAM-x, México.

Correa, Guillermo (1993): “’Hay guerrilla en Chiapas desde hace ocho años; grupos radicales infiltraron a la Iglesia y a las comunidades’. Relato del jesuita Mardonio Morales”, Proceso, núm. 880, pp. 12- 15.

Correa, Guillermo y Ortiz, Francisco (1998): “40 mil acciones de lucha social entre 1994 y 1998; una de cada cuatro fue violenta, reportan ONG”, Proceso, núm. 1128, pp. 26-27.

Chomsky, Noam (1998): Chomsky habla de América Latina y México. Entrevistas con Heinz Dieterich, Océano, México.

Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (1994): EZLN. Documentos y comunicados. ERA, México.

Esteve Díaz, Hugo (1995): Las armas de la utopía. La tercera ola de los movimientos guerrilleros en México, Instituto de Proposiciones Estratégicas, México.

Flores Magón, Ricardo (1970): La Revolución Mexicana, Grijalbo, México. Ibarra, Pedro y Tejerina, Benjamín (eds.) (1998): Los movimientos sociales. Transformaciones políticas y cambio cultural, Trotta, Madrid.

La Jornada(02/01/94). México.

López, Jaime (1974): Diez años de guerrillas en México, Posada, México.

Montemayor, Carlos (1991): Guerra en el paraíso, Diana, México. (1998): “Prologo”, en Gutiérrez, Maribel, Violencia en Guerrero, pp.7-11, La Jornada Ediciones, México. (1999). La guerrilla recurrente, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México.

Muro, Víctor y Canto, Manuel (coords.) (1991): El estudio de los movimientos sociales: teoría y método, El Colegio de Michoacán/UAM-X, México.

Nivón, Eduardo (1998): Cultura urbana y movimientos sociales, UAM-I/CONACULTA, México.

Reyes, Juan Fernando (s/f): La guerrilla en Chihuahua 1964-1972, Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Armados, México.

Scott, James (2000). Los dominados y el arte de la resistencia, ERA, México.

Silva Herzog, Jesús (1990): Breve historia de la Revolución Mexicana, Fondo de Cultura Económica, México.

Tarrow, Sydney (1997): El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política, Alianza Editorial, Madrid., 1997.

Vázquez Montalbán, Manuel (1999): Marcos: el señor de los espejos, Aguilar, Madrid.

Viqueira, Juan P. (1999). “Los peligros del Chiapas imaginario”, en Letras Libres, México, año I, Núm. 1, enero, pp. 20-28, 96-97.

Publicado por: Jorge Mendoza García.

ARTICULO TOMADO DE: http://www.revistafolios.mx/dossier/de-los-movimientos-sociales-a-los-movimientos-armados