24 de mayo de 2026

ZENYAZEN: LA TRANSFORMACIÓN QUE TERMINÓ EN PRIVILEGIOS


Crónicas del Poder

Diario del Istmo

Por José Luis Pérez Cruz,

En Veracruz, durante décadas, ser maestro representó una de las pocas rutas posibles hacia la estabilidad y el respeto social.

Hoy, para miles de docentes, esa vocación se ha convertido en una lucha diaria contra el abandono institucional, los bajos salarios y las carencias más elementales.

Paradójicamente, algunos personajes surgidos precisamente del sector educativo encontraron en el servicio público no una oportunidad para transformar esa realidad, sino un trampolín hacia una vida de privilegios difíciles de explicar frente a la pobreza que los rodea.

El escándalo que envuelve al diputado federal Zenyazen Escobar García no indigna únicamente por el accidente marítimo ocurrido el pasado 15 de mayo. El verdadero fondo del asunto es todo lo que representa políticamente.

En el imaginario veracruzano, la imagen de un exsecretario de Educación vinculado a yates, motocicletas Harley Davidson de lujo y convoyes de camionetas Suburban no es sólo una postal de ostentación.

Es el símbolo más claro de una contradicción que terminó por sepultar el discurso de austeridad que acompañó a la autodenominada transformación política encabezada por el exgobernador Cuitláhuac García Jiménez.

El problema no radica únicamente en el lujo. En una democracia, cualquier ciudadano tiene derecho a gastar legítimamente su patrimonio como mejor le parezca.

Lo verdaderamente delicado aparece cuando esa opulencia convive con un sistema educativo devastado, administrado precisamente por quienes prometieron rescatarlo.

LA OTRA REALIDAD

Basta recorrer comunidades rurales de Veracruz para dimensionar la distancia entre el discurso oficial y la realidad.

Escuelas con techos colapsados, sanitarios inutilizables, salones sin ventilación y maestros pagando de su bolsillo pintura, hojas o conexión a internet para sus alumnos.

En muchas zonas del estado, la educación pública sobrevive gracias al sacrificio personal de docentes y padres de familia, no por la eficacia gubernamental.

Sin embargo, durante ese mismo periodo, el poder político impulsó proyectos multimillonarios como el “Nido del Halcón” o la remodelación del estadio Luis “Pirata” Fuente, obras rodeadas de cuestionamientos por sus costos, prioridades y falta de transparencia. Veracruz parecía concentrado en construir monumentos políticos mientras cientos de escuelas se desmoronaban silenciosamente.

Ese es el verdadero daño del caso Zenyazen Escobar García: exhibir la desconexión moral entre la élite gobernante y los ciudadanos que decían representar.

Porque mientras miles de maestros realizaban rifas para comprar ventiladores, algunos funcionarios construían una vida de magnates tropicales.

Porque mientras estudiantes recibían clases bajo láminas y en condiciones indignas, otros navegaban en embarcaciones de lujo.

Y porque mientras el discurso oficial prometía terminar con los excesos del pasado, la realidad mostró simplemente el relevo de una élite por otra.

La narrativa posterior al incidente marítimo tampoco ayudó a contener el desgaste político.

MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS

 Las explicaciones difundidas sobre la propiedad de la embarcación dejaron más preguntas que respuestas y abrieron nuevos cuestionamientos sobre el entorno económico y político de varios personajes ligados al caso.

QUE RESPUESTAS

Más delicado aún resulta que, en medio del intento de control de daños, surgieran versiones que buscaron involucrar indirectamente a la gobernadora Rocío Nahle García, situación que evidencia tensiones internas y un evidente nerviosismo político.

El impacto de este tipo de episodios va mucho más allá de un escándalo viral. Alimenta el desencanto ciudadano en un estado golpeado por la violencia, la precariedad económica y el deterioro institucional heredado.

Cada fotografía de lujo, cada muestra de ostentación, profundiza la percepción de que el poder público continúa funcionando como una plataforma de privilegios personales.

Ese quizá sea el mayor fracaso de aquella generación política que llegó prometiendo austeridad y cercanía con el pueblo: terminó normalizando los mismos excesos que antes condenaba.

Veracruz ya no debe tolerar gobernantes desconectados de la realidad cotidiana de sus ciudadanos. La exigencia pública ya no pasa únicamente por explicaciones patrimoniales. También implica una discusión ética sobre el tipo de servidores públicos que necesita el estado.

PORQUE EL PROBLEMA NUNCA FUE SÓLO UN YATE.

El problema es todo lo que se refleja sobre el ejercicio del poder en Veracruz.

Correo electrónico: joluperezcruz@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario