5 de febrero de 2026
LA FE NO DETECTA MONSTRUOS, LOS BENDICE, Y EN ALGUNOS CASOS LOS PROTEGE
LOS ARCHIVOS DE EPSTEIN REVELAN EL LADO OSCURO DE LOS RICOS
Historia de Helen Kirwan-Taylor
La vida turbia
de Jeffrey Epstein ha quedado ahora expuesta en toda su dimensión. Más allá de
los aspectos más sórdidos, los millones de archivos revelados también dejan al
descubierto cómo operaban los círculos de poder económico que recurrieron a sus
servicios. Mientras la fama es analizada de forma constante por los tabloides,
la riqueza suele ser más difícil de rastrear, protegida por entramados
bancarios, legales y contables complejos y opacos. La celebridad es
incuestionable porque el público la construye (al ver la película, descargar la
música o comprar los productos); la riqueza, en cambio, funciona como un truco
de ilusión: es lo que creemos que es.
Entre las líneas más inquietantes de los archivos Epstein aparecen ejemplos claros de hasta qué punto el dinero se mueve a través de acuerdos en la sombra y prácticas empresariales dudosas. Miles de correos electrónicos muestran cómo muchos de sus conocidos acudían a él en busca de ayuda financiera, amparados en una falsa sensación de anonimato. Personas asociadas al privilegio y al acceso al dinero por sus contactos quedan retratadas como simples estafadores, incluida Ghislaine Maxwell.
Encabezando la lista de nombres figura Sarah Ferguson, quien en 1990 acumulaba deudas por cuatro millones de libras tras negocios cuestionables y hábitos de gasto desmedidos, como desembolsar 25.000 dólares en Bloomingdale’s en el lapso de una hora. De acuerdo con los archivos, Epstein actuaba como su banquero privado, prestamista, asesor financiero y una figura de control cercana a un Svengali.
Ya en 2009 aparecen mensajes en los que Fergie le suplica ayuda a Jeffrey Epstein. “Necesito 25.000 dólares* para pagar el alquiler hoy”, escribió. “El dueño amenazó con ir a los periódicos si no pago. ¿Alguna idea?”. En marzo de 2011, aceptó otro préstamo de 19.000 dólares para saldar una deuda con un miembro de su personal. Epstein también actuó como su corredor de bolsa y facilitó algunas operaciones con acciones, aparentemente como una forma adicional de control.
Luego está el caso de Peter Mandelson, alguien que, según todos los indicios, contaba con los recursos, los contactos y la capacidad para generar y administrar su propio dinero. Aun así, documentos difundidos recientemente revelan que el político laborista también recurrió a Jeffrey Epstein, quien accedió a prestarle unos 95.000 dólares y otros 13.000 dólares a su entonces pareja —hoy su esposo—, Reinaldo Avila da Silva, para un curso de osteopatía que, según el General Osteopathic Council, nunca llegó a completar. Las cifras resultan menores si se consideran los círculos financieros en los que se movía Mandelson, lo que plantea una pregunta inevitable: ¿qué más esperaba obtener, en términos materiales, de esta relación?
Ahora se sabe que Peter Mandelson también compartía información confidencial del gobierno con el financiero. Todo indica que Epstein ofrecía a estafadores y aspirantes con contactos útiles la esperanza de acceder a los círculos de riqueza que él frecuentaba, fortunas que, en muchos casos, parecían sostenidas sobre bases frágiles. Un ejemplo es el plan mencionado en correos electrónicos para que Mandelson comprara un departamento de unos 2,5 millones de dólares en Río de Janeiro mediante una empresa fantasma en Panamá, con fines de evasión fiscal. Si necesitó pedir prestados alrededor de 95.000 dólares, surge una pregunta inevitable: ¿de dónde habría salido el dinero para una operación de ese tamaño? ¿Se lo habría prestado Epstein y, de ser así, a cambio de qué tipo de favor?
Lo que dejan al descubierto estos documentos es el mundo de intrigas y secretos de las altas finanzas y la gran riqueza. Algo que muchos no comprenden es que el dinero, a menudo, es un juego de apariencias, muchas veces vacío, sostenido por distintos mecanismos, entre ellos el endeudamiento. Autos, yates, propiedades y joyas pueden alquilarse o arrendarse —incluso por horas para una foto en Instagram—, de modo que proyectar una imagen de riqueza no resulta tan difícil. Y si no se alquilan los lujos, siempre existe el robo, como ocurrió con el empresario y socialité endeudado David Tang, quien transfirió fondos de su empresa a su cuenta personal para financiar su estilo de vida.
Como esposa de un banquero, he visto a conocidos usar sus propios bancos como prestamistas “generosos” para sostener un estilo de vida muy por encima de sus ingresos reales o de sus bonos gravables. Casas, autos, vacaciones, fiestas e incluso aparentes donaciones a organizaciones benéficas terminaban financiadas con deuda. Esas donaciones anunciadas en público, claro está, nunca se concretaban. Una amiga, hoy divorciada de un alto ejecutivo bancario, despertó un día para descubrir que las casas de Notting Hill y Oxfordshire que consideraba su hogar no le pertenecían ni a ella ni a él. No solo el estilo de vida familiar era completamente “prestado”, sino que los bonos de siete cifras que ella creía sabiamente invertidos habían sido gastados, y los impuestos, nunca pagados.
Cuanto más cerca se está de las instituciones financieras, más fácil resulta hacer malabares con la deuda. Un magnate inmobiliario que conocemos explicó alguna vez que contrató el seguro de vida más alto posible porque casi todos sus bienes están endeudados, incluida su residencia principal, que hoy alquila. Cuando los mercados marchaban bien, su fortuna valía millones y millones, al menos sobre el papel. Algunos recurren al endeudamiento para sostener el estilo de vida de los círculos en los que se mueven, círculos que excluyen a quienes no pueden seguir el ritmo y esa presión, más que cualquier otra cosa, es la semilla de la destrucción.
Los multimillonarios suelen ser quienes cargan con las deudas más grandes. Lo sabemos por las filtraciones del IRS sobre Donald Trump, que mostraron que su imperio se sostuvo sobre pérdidas y confirmaron que no pagó impuestos federales en 2020, que solo abonó 750 dólares en 2016 y 2017 y que en 2018 pagó cerca de un millón de dólares, un escenario en el que la bancarrota suele acabar con los empresarios comunes, pero que en su caso no impidió que siguiera accediendo a créditos.
“Es el empresario por excelencia y tiene las manos en todo”, afirma Maryann Monforte, profesora de prácticas contables en la Syracuse University. “Comenzó en el sector inmobiliario, y eso añade un nivel de complejidad entre valuaciones, ingresos, pérdidas y depreciación que no suele verse en otros multimillonarios”.
En realidad, sí existe una explicación. En los hogares de los multimillonarios suele haber una oficina privada que emplea abogados y contadores de alto nivel, cuyo único trabajo es mantener todo en marcha mediante complejas estrategias de endeudamiento conocidas como “Buy, Borrow, Die” (comprar, pedir prestado, morir). La lógica es simple: no gastar capital ni utilidades, sino endeudarse de forma constante contra esos activos para maximizar el crecimiento y reducir la carga fiscal.
Ahí entran en juego los bancos privados y los prestamistas especializados. Se ofrecen líneas de crédito respaldadas por valores, utilizando activos en apreciación —acciones, propiedades, arte— como garantía. Estos préstamos preferenciales, basados en grandes depósitos o inversiones, suelen tener tasas más bajas: por ejemplo, un 5 % de interés frente a un crecimiento del 10 % en una cartera de acciones. En lugar de vender activos y pagar impuestos por ganancias de capital para comprar, digamos, otro avión, los ricos recurren a préstamos, que no se consideran ingresos gravables. Este tipo de operación, cuando se usan inversiones o arte como respaldo, se conoce como crédito Lombard. Cuando llega el vencimiento de un préstamo, los ultra ricos simplemente toman otro crédito para cubrir el anterior, y así sucesivamente. Cómo duermen tranquilos es otra historia.
Todo esto se maneja a través de costosos especialistas, con estructuras offshore, fideicomisos y los llamados vehículos de propósito especial, esquemas por los que Jeffrey Epstein cobraba sumas enormes y que explican por qué tantos aspirantes a ricos acudían a él. Mientras tanto, sus carteras seguían creciendo. En Estados Unidos, la cláusula conocida como “Die” permite que, al morir, el valor fiscal de los activos se actualice al precio de mercado, lo que en la práctica elimina el impuesto a las ganancias de capital para los herederos.
Pero cuando los mercados se dan vuelta, esas mismas personas que viven a lo grande en yates en St. Barts, financiados con préstamos, quedan del lado equivocado de la ecuación. Es probable que muchos de los clientes de Epstein recurrieran a él en ese punto, cuando cualquier institución financiera respetable los habría rechazado de plano.
Para los estafadores, Epstein ofrecía la promesa de que, si hacían lo que él pedía, esos trucos básicos para crear la ilusión de riqueza también podían ser suyos.
*Las cifras se
convirtieron de libras a dólares
Traducción de
Leticia Zampedri
The
Independent en Español, la publicación hermana de The Independent,
4 de febrero de 2026
NO QUIEREN QUE VEAS ESTO: LO QUE NETANYAHU ESTÁ HACIENDO AHORA CON PALESTINA LO PLANEÓ HACE 23 AÑOS
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/ spanishrevolution MORENA SE FRACTURA EN CAMPECHE: 10 DIPUTADOS DESAFÍAN A LAYDA SANSORES POR DEUDA MILLONARIA
La Silla Rota
Diez diputados
de Morena en el Congreso de Campeche rompieron relaciones con la gobernadora
Layda Sansores, a quien acusan de intentar imponer un endeudamiento por mil
millones de pesos sin consenso, lo que detonó una crisis interna sin
precedentes en el partido.
Campeche -La unidad de Morena en
Campeche se fracturó públicamente. Lo que durante semanas se comentaba en
privado terminó por estallar en una confrontación abierta entre el Poder
Legislativo local y la gobernadora Layda Sansores San Román, luego de que un
bloque mayoritario de diputados guindas anunciara la ruptura de comunicación
con el Ejecutivo estatal.
El conflicto gira en torno a la
intención de aprobar una deuda por mil millones de pesos, que, según los
legisladores inconformes, la mandataria buscó imponer sin diálogo ni consenso
para hacer frente a recortes presupuestales previstos para 2026.
La deuda que detonó la ruptura
De acuerdo con los diputados, la gobernadora presionó al Congreso para aprobar el crédito millonario como una decisión ya tomada, sin discusión previa ni análisis legislativo de fondo.
La inconformidad escaló cuando 10 de los 16 diputados de Morena decidieron no respaldar la propuesta y acusaron una dinámica de subordinación e imposición, incompatible —afirmaron— con los principios del movimiento.
Este desacuerdo marcó un punto de quiebre al interior de la bancada, dejando en evidencia una división que ya no pudo contenerse en privado.
“La dignidad
no se negocia”, advierte el Congreso
El presidente del Congreso local, el morenista José Antonio Jiménez, encabezó el posicionamiento más duro contra el Ejecutivo estatal, al calificar el estilo de gobierno de Layda Sansores como autoritario y represor.
Desde la tribuna, Jiménez subrayó que la lealtad al proyecto de la Cuarta Transformación no implica obediencia ciega:
“Son tiempos de transformación, donde la dignidad no se negocia, la coherencia no se administra, incluso cuando cuesta, incluso cuando duele, incluso cuando hacer lo correcto tiene sus costos”, expresó.
El mensaje fue directo y sin matices. El legislador rechazó las prácticas de imposición y defendió el derecho del Congreso a legislar con autonomía.
“Resistir no es confrontar, resistir no es traicionar, resistir es legislar con el pueblo, con la conciencia tranquila… hoy tenemos la oportunidad de demostrar que la dignidad también gobierna y que la transformación se construye con mucho amor y no con imposiciones”, añadió.
Gobernadora
pierde control del Congreso
Este quiebre deja a Layda Sansores en una posición política vulnerable, al perder el control de su propio Congreso en un momento clave del debate presupuestal.
La acusación de haber intentado imponer una deuda millonaria golpea la narrativa democrática de Morena y abre un frente interno de confrontación que podría paralizar la agenda legislativa del estado si no se alcanza un nuevo acuerdo entre los poderes.
Por ahora,
Campeche enfrenta una tormenta política dentro del partido gobernante, con un
Congreso dividido y una relación Ejecutivo-Legislativo profundamente
deteriorada.
¿HUACHICOL "LEGAL" EN VERACRUZ?
2 de febrero de 2026
ALBERTO ANAYA GUTIERREZ, EL PROPIETARIO DEL PARTIDO DEL TRABAJO EN MEXICO....
31 de enero de 2026
TRUMP Y SUS PRESUNTOS VÍNCULOS CON EL CÁRTEL DE SINALOA
Historia de Laura Vázquez
Los reportes incluyeron el testimonio de una mujer que afirmó que Trump la violó en Mar-a-Lago cuando ella tenía 13 o 14 años.
La reciente liberación de documentos del caso Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha reavivado uno de los expedientes más controvertidos de las últimas décadas. Entre miles de archivos, testimonios ciudadanos y reportes internos del FBI, reaparecen acusaciones no verificadas que vinculan al presidente Donald Trump con abusos sexuales, fiestas privadas de alto perfil y, de forma particularmente explosiva, con menciones al Cártel de Sinaloa.
Aunque ninguna de estas denuncias ha sido probada judicialmente, el contenido ha vuelto a colocar a Trump en el centro de una narrativa que conecta poder político, redes de élite, explotación sexual y crimen organizado.
EPSTEIN, PODER Y LAS DENUNCIAS QUE RESURGEN
Los nuevos archivos incluyen testimonios recopilados por el FBI entre las décadas de 1980 y 2000, en los que distintas personas afirman haber presenciado o sufrido abusos en contextos vinculados a Epstein y su círculo cercano.
Algunas denuncias sostienen que Trump habría participado en eventos privados organizados por Epstein, donde presuntamente ocurrieron abusos contra menores. Entre los relatos figura el de una mujer que aseguró haber sido violada en Mar-a-Lago cuando tenía entre 13 y 14 años, así como otros testimonios que mencionan fiestas sexuales en residencias de Epstein en Nueva York y en propiedades asociadas a Trump.
Los documentos muestran que el FBI registró las denuncias y realizó verificaciones preliminares, aunque en varios casos determinó que la información no era concluyente, que no se logró localizar a los denunciantes o que algunos informantes fueron considerados “no creíbles” por inconsistencias en sus relatos o antecedentes personales.
La mención del Cártel de Sinaloa: la acusación más delicada
Uno de los fragmentos más polémicos de los archivos hace referencia a un testimonio que menciona presuntos vínculos entre Trump, fiestas de alto perfil y el Cártel de Sinaloa.
Según el documento, un denunciante afirmó poseer videos de encuentros sexuales de alto nivel, supuestos acuerdos criminales y haber presenciado hechos violentos durante reuniones privadas. En esa narrativa aparecen mencionados Trump, Epstein, Ghislaine Maxwell, el periodista Robin Leach y la organización criminal mexicana.
Hasta ahora, no existe evidencia pública que confirme estas afirmaciones, y los propios documentos internos del FBI subrayan que varias denuncias corresponden a “información de segunda mano” o carecen de sustento verificable.
El rol del FBI: denuncias registradas, pero sin pruebas concluyentes
El Centro Nacional de Operaciones de Amenazas del FBI recopiló al menos 12 denuncias formales que involucran a Trump en posibles delitos sexuales relacionados con Epstein. En los archivos se detalla que los agentes intentaron contactar a denunciantes, revisar antecedentes y evaluar la credibilidad de los testimonios.
En varios casos, los investigadores reportaron que:
* No pudieron localizar a las personas que presentaron las denuncias.
* Los datos de contacto eran incorrectos o inexistentes.
* Algunas fuentes tenían antecedentes criminales o evaluaciones psiquiátricas previas.
* Parte de la información carecía de valor probatorio.
Estos elementos llevaron a que ninguna de las acusaciones derivara en cargos formales contra Trump dentro del marco del caso Epstein.
Trump niega
los señalamientos y acusa motivaciones políticas
El presidente Donald Trump ha rechazado de forma reiterada cualquier vínculo criminal o conducta irregular relacionada con Epstein. Ha sostenido que las acusaciones forman parte de una campaña política impulsada por sectores demócratas para debilitar su figura pública. A lo largo de los años, Trump ha reconocido haber coincidido socialmente con Epstein en eventos, pero ha negado haber participado en actividades ilícitas.
Más allá de la figura de Trump, los documentos vuelven a exponer la dimensión internacional de la red de Epstein, en la que aparecen nombres de políticos, empresarios, celebridades y reclutadores de modelos, así como referencias a eventos privados, cruceros, clubes exclusivos y mansiones.
El caso refleja una constante: la dificultad de probar legalmente los abusos denunciados, la fragmentación de los testimonios y los límites de las investigaciones cuando las fuentes desaparecen, se contradicen o no pueden ser verificadas.
Entre la
sospecha pública y la falta de pruebas
La mención del Cártel de Sinaloa eleva el nivel de gravedad del caso al conectar élites políticas estadounidenses con organizaciones criminales internacionales, aunque hasta ahora se trata de señalamientos sin respaldo judicial.
Los archivos Epstein, una vez más, dejan al descubierto un terreno gris donde convergen rumores, poder, víctimas potenciales, investigaciones incompletas y una opinión pública hambrienta de respuestas.
Mientras las acusaciones siguen sin probarse en tribunales, la sombra del caso Epstein continúa persiguiendo a Donald Trump, ahora con un nuevo y delicado ingrediente: la presunta conexión con el crimen organizado.
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