Línea Caliente
Edgar Hernández.
2025-11-03 / 16:26:16
Los buitres y carroñeros -sic Nahle-
salieron por miles en tierras tarascas para protestar por el nuevo episodio de
violencia que provocó el crimen organizado que este fin de semana cobró la vida
del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ejecutado de seis tiros en plena plaza
pública en el marco del "Día de los Muertos".
Tras el artero asesinato a manos del
crimen organizado, el México Bronco empezó a despertar.
El pueblo bueno deja de serlo ante el
desborde del narcoestado, ante los embates de la criminalidad que tiene el
control de la república, que es dueña de las instituciones de gobierno y que
dispone, como en el porfiriato, de vidas y haciendas.
Lo sucedido en Michoacán el pasado fin
de semana encendió la chispa de la insurgencia.
De una rebelión contra una autoridad
establecida que transitó de la protesta y resistencia civil a la violencia como
la sucedida ayer con la toma de Palacio de Gobierno de Michoacán a manos de
atrevidos jóvenes.
Al igual que en 1968 cuando el
conflicto estudiantil que dio lugar a las marchas ciudadanas, al cacerolismo,
al nacimiento de la “Liga 23 de Septiembre”, en tan significativo día pagano
religioso, los muertos -en sentido figurado- salen de sus tumbas para
protestar.
Se percibe, al igual que la rebeldía
estudiantil de la Universidad Nicolaíta de los sesenta, la transformación de la
protesta aislada al movimiento social, a las luchas obreras, a las revueltas
agrarias, al surgimiento de la guerrilla.
El asesinato de Carlos Manzo en Uruapan
encendió la llama de una incipiente insurgencia, de una revuelta popular, del
repudio a un proyecto -el de Morena- fallido.
El ¡Ya basta! resuena por todos los
rincones de la república a partir de un incidente local que jamás se pensó
tomaría la proporción nacional que ya para estas horas se percibe por todos los
rincones de la república.
Y en donde Veracruz, por aludir a la
localidad que ocupa este espacio, no está exenta. Sobre todo, ante los magros
resultados de un mal gobierno, de una dictadura femenil disfrazada, de la falta
de capacidad para la gobernanza y, en los hechos, transformar una inundación en
una tragedia nacional.
Ello sin contar el desmesurado
crecimiento de la criminalidad, de abrir las puertas de par en par al Cartel
“Grupo Sombra” con la pretensión de eliminar a los de Sinaloa y al Jalisco
Nueva Generación, lo cual solo da lugar a masacres y tiradero de cadáveres por
toda la geografía veracruzana.
La cuota de muerte se entrega puntual y
en el día a día en al menos 40 municipios del norte, en el centro, en la zona
de las Altas Montañas, siempre puntual con su aliado el Cartel de las Grúas, y
en el sur, menos Coatzacoalcos ¿raro no?
TODO EN EL MARCO DEL ¡NO PASA NADA!
Todo con permiso de la autoridad para
que el Huachicol Fiscal siga operando en las más importantes rutas terrestres y
marítimas, las que abastecen al centro de la república por Poza Rica y las que
se mueven por mar a través de los puertos de Veracruz, Coatzacoalcos y Tuxpan.
LO SUCEDIDO EN MICHOACÁN ES LA PRIMERA
LLAMADA.
Es la clara lección del hartazgo
ciudadano; es la advertencia de la cual da cuenta Lidia Soto Romero, hija de
Amparo Romero, la mujer de 84 años que perdiera la vida tras el ataque de una
jauría de perros en agosto del 2024, quien desde Mexicali manda una carta
abierta a la presidenta que dice al canto:
“Claudia (Sheinbaum), los mexicanos
estamos llorando. Estamos sangrando. Nos duele el alma.
Nuestros ojos ven y nuestros oídos
escuchan. Y lo que vemos y escuchamos no coincide con lo que tú declaras.
Nuestros ojos ven violencia, desapariciones, falta de medicinas, hospitales
colapsados, familias en ruina. Nuestros oídos escuchan promesas, cifras
maquilladas, discursos ensayados, frases vacías que repiten que todo va
mejorando.
Y DUELE, CLAUDIA.
Imagina —solo por un instante— estar en
los zapatos de una madre a la que le desaparecieron a su hijo. Imagínate siendo
la esposa o la hija de Carlos Manzo. Imagina el terror, la impotencia, el
vacío.
Claudia, como madre te confieso algo:
es la primera vez en mis muchos años de vida que miro a mis hijos a los ojos y
les digo: Comiencen a considerar la idea de buscar otro país donde vivir.
Y ME DUELE DECIRLO. ME PARTE EL ALMA
PORQUE AMO A MÉXICO”.
Son las voces de México. Son los
reclamos. Son las palabras que no tardando se van a convertir en armas de
lucha.
Ya se oyen los tambores de guerra.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo