18 de enero de 2026

CUITLÁHUAC, ZENYAZEN Y OME TOCHTLI ATRÁS DE LOS DESVÍOS MULTIMILLONARIOS EN LA UPAV


Por Edgar Hernández

Premio Nacional de Periodismo

@LineaCaliente

REVIENTA LA UPAV

Se ahoga en un mar de corrupción propiciada por singulares personajes que encontraron el fácil enriquecimiento por la vía de la transa: el atarantado Cuitláhuac García, el ex secretario de Educación Zenyazen Escobar y las repartidoras del billete a partir de 2018, las exrectoras Maribel Sánchez Lara y Ome Tochtli Méndez Ramírez.

Las detenciones este fin de semana Sergio N y Víctor de Jesús N, exrector y exdirector administrativo de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) por presuntas irregularidades financieras superiores a los 800 millones destapó la caja de pandora.

El viejo sueño de don Guillermo Zúñiga, primer rector y fundador de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, de dar oportunidad a quienes por su condición de marginación estaban limitados, se lo llevó la trampa.

Se fue al carajo el modelo educativo flexible, accesible y comunitario, un modelo a distancia, de fines de semana y ofertas de bachillerato, licenciaturas, maestrías y doctorados con la base en la solidaridad y participación comunitaria.

Con el gobierno de la «esperanza» instalado por López Obrador, la UPAV dio un giro de 180 grados.

Transitó por los oscuros caminos de la corrupción, fuente inagotable de dinero fácil y apoyos presupuestales a rectores en turno.

Las áreas de administración y finanzas, así como académicos cómplices convirtieron el claustro académico en una caja registradora a la cual alumnos e interesados acudían a comprar títulos hechizos.

Se institucionalizó el moche.

No hubo más necesidad de ir a clases, ni conectarse a las virtuales, menos estudiar ya que el soborno cubría el requisito académico.

Obligado para el aspirante el pago por «cursar sin cursar» la preparatoria en trimestres por cuotas, digamos institucionalizadas desde 550 pesos (con becas disponibles), licenciaturas/maestrías con pagos cuatrimestrales y maestrías, como la de Derecho Laboral, por 6 mil 600 por cuatrimestre. El costo final de trámites y titulación rondaba los 10 mil pesos.

Lo importante, ya en el terreno de la transa, lo fueron las recaudaciones “por fuera”, el apoyo financiero estatal y los negocios de los mismos profesores de otorgar las más altas calificaciones a los “burros” que se mochaban.

En realidad, la fama de comprar licenciaturas y maestrías y doctorados sería en lo que se convertiría esta “Universidad Patito” en donde se hizo común, a partir de la exigencia laboral de parte del gobierno, de tener una maestría como mínimo académico para seguir avanzando en el escalafón burocrático.

Y que mejor que comprarlo.

Así la UPAV calificada en su arranque como una universidad sin claustro de talla internacional, que desde que nació su misión se enfocó en atender la exigencia educativa de la clase marginada, de gestar “nuevos horizontes para la educación superior” quedó en el rango de un tosco negocio de cantina.

Una mal puesta oficina en el centro de Xalapa, una universidad imaginaria, embarcó a gente honorable y a empresarios de la ecuación a apostar por generaciones urgidas de títulos comprados.

Así, a partir de 2018 la UPAV se plagó de una plantilla de improvisados y de locales alquilados de manera eventual para cubrir las apariencias, el requisito académico.

Hasta hace unos días en que se destapó el escándalo, una licenciatura costaba alrededor de 50 mil pesos, titulación incluida, la maestría el doble con diploma en mano y toga impuesta y el doctorado sería negociado a plazos.

Desde luego que ello no incluía la certificación de la SEP ya que la titulación de la UPAV carecía de reconocimiento oficial.

De ello siempre estuvo enterado Cuitláhuac, el omiso Secretario de Educación de ese entonces, Zenyazen Escobar, que tenía con el pie en el cuello a la UPAV al estar enterado de los turbios negocios de los rectores Andrés Blancas Portilla, Maribel Sánchez Lara (encargada), Carlos Raúl Velázquez Hernández, Ome Tochtli Méndez Ramírez Y Sergio Torres Mejía.

El último rector Rodolfo Torres Velázquez, ya como rector en la presente administración, sería el destapador de la cloaca.

La nueva administración gubernamental que encabeza Rocío Nahle lo que se hizo fue atraer a la UPAV, reorganizarla -acaso fincar las bases para su desaparición-, a la sordina liquidar e investigar a la plantilla administrativa y magisterial y solicitar al Congreso la modificación de su estatus legal tras ponerla en pausa financiera.

Con este escándalo que coloca al atarantado en el ojo del huracán se le abren nuevos frentes, le explota de nuevo en las manos la corrupción y no se sabe, pero seguramente Nahle no está para solapar al «ex», sino al borde de la ruptura, que en los hechos ya existe, al igual que en la posibilidad de llevarlo a prisión.

Cuitláhuac, hasta ahora intocable y cubierto con el manto protector de López Obrador, podría ser llevado ante un juez ante la brutal corrupción de su gobierno puesta al descubierto.

Tiempo a tiempo.


Desarmador Politico

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