La CIDH recordó que el asesinato de un periodista constituye la forma más extrema de censura porque sus efectos no se limitan a la víctima directa. La relatoría advirtió que estos crímenes generan un efecto de intimidación entre otros comunicadores. Los asesinatos de periodistas inhiben la cobertura de asuntos de interés público y afectan el derecho de la sociedad a recibir información. Además, la oficina especializada solicitó evaluar la eficacia del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, transparentar sus resultados y corregir las fallas. También pidió mejorar la coordinación entre los tres niveles de gobierno y garantizar recursos suficientes para aplicar medidas de protección oportunas. Así las cosas.
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