2 de enero de 2019

CANALLAS, NEOFASCISTAS Y LOS DEPREDADORES


“Conspirar es parte de su veneno, pero acusar es francamente mezquino y acusar sin pruebas es inaceptable en una democracia. ¿Dónde están las evidencias que sustentan la acusación contra López Obrador? No existen”. Foto: Francisco Guasco, Cuartoscuro


Vivimos momentos de transformación. En tan sólo unas semanas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador le ha dado la vuelta a varias secretarías y ha tomado el toro por los cuernos para intentar resolver algunos de los grandes problemas nacionales.
Este cambio de rumbo, este cambio de régimen ha provocado auténticos movimientos telúricos que le mueven el piso a quienes han vivido del presupuesto y afecta a los llamados “becarios” que durante décadas se han servido con cuchara grande las bondades del erario, o a los que, estaban acostumbrados a recibir las prebendas y la abundancia financiera de las instituciones.
Obvio. La reacción de los saldos del régimen corrupto que terminó es virulenta, desproporcionada. Son animales políticos rabiosos. Su ira no tiene límites, ni su cólera fin. Sienten una inquina hacia el cambio, un cambio que obviamente les perjudica, les afecta su cuenta bancaria.
Los perdedores de las elecciones están furiosos, impacientes por demostrar que ellos eran la mejor opción, que los 30 millones que votaron por AMLO se equivocaron y que ahora se arrepienten. Aborrecen la democracia. Su concepto del sistema democrático son ellos, primero ellos, después ellos y siempre ellos.
El encono de los vencidos en las urnas, de los derrotados en la calle, no se detendrá. Vale más que lo tengamos claro. Esto acaba de empezar. Su misión ahora es desear que le vaya mal a México. Prefieren la debacle, la crisis, la desgracia de los mexicanos para poder decir “se los dije”.
Su odio acérrimo contra AMLO no es nuevo. Llevan décadas incubando la bestia negra del rencor. Algunos, tienen el alma podrida. Su fobia ha colmado su espíritu, ha enfermado su esencia. En esas condiciones la psique de cualquiera queda dañada.
Es tiempo de canallas, de gente sin conciencia, sin compromiso social, sin decencia. Aquí no importa la grandeza, ni la honradez; para algunos de estos canallas, lo importante es vomitar su odio, aunque tengan que mentir, simular, difamar.
Y prefiero escribir Tiempo de canallas para hacer referencia del libro con ese nombre, de la gran escritora Lillian Hellman, perseguida por el fascismo norteamericano, víctima de la cacería de brujas del Senador republicano Joseph McCarthy, acusada de comunista.
Y así, al más puro estilo del macartísmo, del fascismo puro y duro, los perdedores, los derrotados en las elecciones, ahora intentan hacer su propia cacería de brujas lanzando dardos envenenados, creando estúpidas teorías de la conspiración, sobre el accidente del helicóptero que acabó con la vida del ex Gobernador y Senador panista Rafael Moreno Valle y su señora esposa, la Gobernadora Constitucional Martha Érika Alonso.
Conspirar es parte de su veneno, pero acusar es francamente mezquino y acusar sin pruebas es inaceptable en una democracia. ¿Dónde están las evidencias que sustentan la acusación contra López Obrador? No existen. Sólo en sus mentes retorcidas puede justificarse semejante despropósito de acusación. Lo que sí demuestran con este ataque sin sentido, es que son como McCarthy, fascistas o mejor dicho neofascistas.
Las campañas de odio contra AMLO en las redes sociales, la manipulación de la información a través de los ejércitos de bots y por supuesto las absurdas conjeturas oportunistas, el uso de la tragedia, del dolor, para llevar agua a su molino, han sido realmente deleznables.
La caída del helicóptero, también ha arrastrado al Partido Acción Nacional (PAN), un partido que vive en sus estertores, que se regodea en su crisis interna e institucional, en su propio abismo de falta de credibilidad.
Y lo demuestra a encuesta telefónica que organizaron con llamadas para preguntar a la gente si consideraba que Moreno Valle y su esposa, fallecieron en un “atentado”, teoría de la conspiración chafa. La pregunta era directa: ¿Cuál considera que fue la causa de la caída del helicóptero en que falleció la Gobernadora y su esposo? Las opciones de respuesta eran: falla mecánica o atentado.
Pero lo verdaderamente desproporcionado, fue descubrir que estos canallas, neofascistas, son en realidad auténticos depredadores crear el hashtag #AMLOAsesino. ¿Neta? ¿En verdad, esto les parece a los panistas y sus aliados, hacer una política de altura? ¿Dónde quedó la responsabilidad, la seriedad de los políticos?
Algunos de estos políticos que pueden ser perfectamente identificados con nombres y apellidos, mientras otros operan en la sombra, agazapados como verdaderos carroñeros, son en realidad políticos, periodistas o “intelectuales” depredadores, sanguijuelas, acostumbrados a devastar todo lo que tocan y a consumir los despojos del sistema.
López Obrador no ha cumplido ni un mes como Presidente y los ataques que ha recibido parecen ya los de un sexenio. Vale más que asumamos con paciencia los embates, las infamias de los ardidos derrotados. Vale más que reconozcamos que no van a parar, que esto sólo acaba de empezar. Vale más que veamos en su miseria completa a estos depredadores porque van a seguir buscando carroña, su alimento predilecto.
El podrido sistema político sigue vivo, bastante activo después de 36 años y se niega a morir. Necesitamos paciencia y buenos alimentos para soportar a estos buitres.
Recordemos: es tiempo de canallas, de granujas, de bandidos que se niegan a perder sus privilegios. Recordemos e identifiquemos plenamente a estos a rastreros. Y pongámosles un espejo para que les de asco su nauseabundo proceder. Sólo queda, recordar las luchas del 2018 para augurarnos un mejor 2019, deseando que a todos nos vaya mejor, queriendo un México con menos desigualdad y pobreza, más próspero, más sano. ¡Feliz Año Nuevo!
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