26 de marzo de 2014

EL TINAM SE SOLIDARIZA CON EL FPR Y EXIGE LA PRESENTACIÓN DEL LUCHADOR SOCIAL GABRIEL ANTONIO GÓMEZ CAÑA

COMUNICADO DEL TINAM -FNLS
SIERRA DE ZONGOLICA Y SUS VALLES, VER. A 25 DE MARZO DE 2014. 
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONAL E INTERNACIONAL.
A LOS ORGANISMO DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS NO GUBERNAMENTALES.
A LAS ORGANIZACIONES INDEPENDIENTES
AL PUEBLO DE MEXICO. 
Los que suscribimos miembros de la organización Timocepanotoke Noche Altepeme Macehualme; Unión de Ejidatarios y Comuneros del Valle de Tuxpango; que conformamos parte del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo. 
Nos pronunciamos:
1.- Externamos la solidaridad a nuestros hermanos de lucha de la organización del Frente Popular Revolucionario, que incasablemente han estado en pie de lucha en favor de la clase trabajadora y a los diferentes sectores en lucha.
2.- A 3 años de que fue detenido - desaparecido el compañero GABRIEL ANTONIO GÓMEZ CAÑA, un día 25 de Marzo del 2011, luchador social, militante de la organización del Frente Popular Revolucionario, después de haber realizado una actividad política en el parque Castillo de la Cuidad de Orizaba, que se dirigía a su domicilio particular que nunca llegó, que hasta el momento no se ha sabido nada de él y se desconoce de su paradero.
 3.-  Estos hechos cometidos de detención - desaparición forzada por motivos sociales y políticos en contra de organizaciones independientes (FPR) por el Estado Mexicano demuestran el carácter que en nuestro país existe un Estado de Derecho oligárquico, por mencionar la cifras exacerbadas que existe de desapariciones en nuestro Estado de Veracruz y en todo nuestro país, crímenes de lesa humanidad que sistemáticamente violan nuestros derechos humanos y constitucionales.
4.- De antaño se viene aplicando esta práctica de detención - desaparición forzada, asesinatos, encarcelamientos en contra del pueblo organizado y no organizado, para contener el descontento popular, es política de Estado, como medida contrainsurgente,  que hoy viene a recrudecer en contra de los luchadores sociales. Ejemplos de casos bastan, por mencionar con la detención-desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, en la ciudad de Oaxaca, en el año 2007, Reivindicados como militantes por el PDPR-EPR; las hermanas Triquis Virginia y Daniela Ortiz; del indígena Lauro Flores;  y el defensor de derechos humanos Francisco Paredes Ruíz, que hoy son incuantificables los Detenciones – desapariciones a lo largo y ancho de  nuestro país.
5.- Exijamos incansablemente de la presentación con vida de todos los detenidos-desaparecidos del país, así mismo, el juicio y castigo a los responsables de esta práctica del terrorismo de Estado, porque esta lucha y demanda es todos.
Hacemos un llamado a los diferentes sectores en lucha, a crear la coordinación de acciones políticas de masas, para contener la represión, opresión política, detención – desaparición forzada y la criminalización de la pobreza y protesta social.
¡Porqué vivos se los llevaron, vivos los queremos!    ¡La desaparición forzada no prescribe!
¡Alto a los crímenes de lesa humanidad!
¡Exigimos la presentación con vida de todos los detenidos – desaparecidos en nuestro país!
¡Juicio y castigo a los responsables de estos actos nefasto en contra al pueblo organizado!
¡Alto al Terrorismo de Estado!
ATENTAMENTE
TIMOCEPANOTOKE NOCHE ALTEPEME MACEHUALME
UNIÓN DE TODOS LOS PUEBLOS POBRES
UNIÓN DE EJIDATARIOS Y COMUNEROS DEL VALLE DE TUXPANGO
FRENTE NACIONAL DE LUCHA POR EL SOCIALISMO
TINAM      UECVT     FNLS

25 de marzo de 2014

GOBIERNO DE DUARTE NO AYUDA PERO SÍ PERJUDICA A VIUDA DE PERIODISTA ASESINADO

Alma Elia Ramírez Herrera, viuda del periodista Víctor Manuel Báez Chino. Foto: Rubén Espinosa
Alma Elia Ramírez Herrera, viuda del periodista Víctor Manuel Báez Chino. Foto: Rubén Espinosa
XALAPA, Ver. (apro).- Alma Elia Ramírez Herrera, viuda del periodista Víctor Manuel Báez Chino, ejecutado y mutilado por el crimen organizado en junio del 2012, denunció que el gobierno de Javier Duarte nunca cumplió su palabra de apoyarla para la manutención de sus hijos y ni con las becas educativas.

Por el contrario, dijo que un delegado de Tránsito del gobierno priista pretende quitarle su único patrimonio, una concesión de taxi que tiene la familia del reportero veracruzano.

A más de 20 meses de que el periodista de Milenio y del portal informativo Reporteros Policiacos fuera “levantado” en su oficina por un comando y ejecutado horas después, Elia Ramírez recriminó que, pese a las múltiples promesas, el gobernador Duarte se haya desentendido.

En rueda de prensa, Ramírez Herrera expuso que el gobierno de Veracruz a través de la Coordinación General de Comunicación Social (DGCS) aún guarda un adeudo publicitario de 150 mil pesos con el portal Reporteros Policiacos, del cual su esposo era director.

“Tienen un adeudo con la página. En ese portal trabajaban unas cinco personas, mínimo a los hijos de mi esposo les tocarían como 25 mil pesos, pero al día de hoy, el gobierno no ha cubierto dicho pago”, expuso la viuda.

La esposa de Víctor Báez detalló que desde hace varios meses ha tratado de conseguir una audiencia con el gobernador Duarte o con la hoy exvocera Georgina Domínguez, sin embargo, señaló que tras varias visitas estériles, donde la tenían “por horas y horas” haciendo audiencia, decidió romper el silencio y hablar con la prensa en busca de apoyo y de ser escuchada.

PROCESO

VERACRUZ TIERRA DE SECUESTROS: 24 CASOS EN DOS MESES Y SEXTO LUGAR NACIONAL EN DENUNCIAS



Familiares de desaparecidos exigen la renuncia de Duarte en Veracruz. Foto: Rubén Espinosa
XALAPA, Ver. (apro).- El gobernador Javier Duarte admitió que Veracruz ocupa el sexto lugar nacional en denuncias por secuestro, con un acumulado de 24 en los primeros dos meses del año.

Con base en cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), el primer sitio lo encabeza Tamaulipas, con 62 casos; seguido de Michoacán, con 45; Estado de México, con 37; Morelos, con 34; Tabasco, con 27 y Veracruz, con 24.

Apenas el pasado 11 de marzo el funcionario pintó un Veracruz idílico al declarar que en la entidad ya no hay extorsiones o balaceras, tampoco secuestros. Esa problemática de violencia, dijo, llegó a su fin.

A pesar de ese panorama, Duarte de Ochoa anunció en conferencia de prensa que su secretario de Seguridad Pública (SSP), Arturo Bermúdez Zurita, tiene garantizado el puesto hasta el último día de su sexenio.

Duarte dijo que, de acuerdo con las estadísticas del SNSP, Veracruz aparece en un perfil bajo en delitos como robo, lesiones, homicidio, daño patrimonial, secuestro, violación y otros del fuero común.

“Son números, son datos fríos, no quiero tampoco decir que estamos echando las campanas al vuelo, estamos trabajando con toda determinación. Cada incidente como lo que sucedió en San Juan Evangelista donde fueron asesinadas dos personas en un camino rural que venían de regreso de Minatitlán, la Procuraduría está haciendo las investigaciones”, justificó Duarte.

El Ejecutivo estatal aseguró que hoy en Veracruz hay “todo un sistema” bien engranado para combatir la impunidad, pues aquel que cometa alguna acción ilegal sufrirá las consecuencias que la ley establece.

PROCESO

SOLICITA PROTECCION ACTIVISTAS SOCIALES


 Solicita protección a activistas sociales

 Nora Gabriela Lira | ORIZABA
Integrantes del Frente de Izquierda Revolucionaria y del Partido Comunista de México pidieron protección para Gaudencio Brito Flores y otros luchadores sociales, ya que están siendo intimidados por la Marina.

Carlos Hernández, integrante del PCM, señaló que supuestos miembros de la Marina ubicaron y advirtieron a Brito Flores que hay una amenaza de muerte en su contra.

Este activista se ha destacado en Orizaba por defender a ambulantes de los abusos policiacos y de inspectores de Comercio.

Sin embargo, Hernández expuso que esa situación se ha visto en otros puntos del país donde hay presencia del partido comunista, como ejemplo puso Guerrero, donde Raymundo Velázquez, militante, fue asesinado una semana después de que le hicieran llegar un aviso similar.

Agregó que en Morelos, en el Distrito Federal y en otros puntos, sus integrantes han sido golpeados y amenazados para no continuar con sus labores de lucha social.

El militante del PCM explicó que se ha notado una campaña difamatoria contra cuadros directivos e integrantes del partido, a quienes se les acusa de ser guerrilleros y participar en acciones armadas, quizá para preparar un escenario en su contra.

IMAGEN DE VERACRUZ

LA TRAICIÓN DE PEÑA NIETO

 Foto: Octavio Gómez. Fuente: proceso.com.mx
por Javier Corral
por Javier Corral
La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y radiodifusión, presumiblemente reglamentaria de la reforma constitucional en esta materia, enviada ayer al Senado por el Presidente Enrique Peña Nieto, constituye una regresión política insospechada y un acto de incumplimiento al espíritu y letra de la reforma Constitucional en ésta materia. Se trata, sin más, de una contra-reforma. El mensaje es muy desalentador: la más relevante de las reformas procesadas en el Pacto por México, a propuesta de la oposición, es traicionada por el Presidente de la República.
La iniciativa es contraria a la reforma constitucional en varias de sus disposiciones más relevantes e ignora varios de sus mandatos reglamentarios. Presenta un desequilibrio regulatorio entre radiodifusión y telecomunicaciones, que favorece indiscutiblemente a las Televisoras. Este asunto se ve con toda claridad en la desigual forma de regular la preponderancia en Televisión (art. 264) y en telecomunicaciones (art. 265); medidas irrelevantes para la televisión. Está ausente la definición de servicio público tanto en artículado, como a lo largo del proyecto. Desconoce los criterios establecidos en el régimen transitorio de la reforma para regular la publicidad, además que contiene redacciones tramposas: pretende medir la publicidad por tiempo total de programación y no por hora. El gran logro que fue incorporar en la Constitución la prohibición de la publicidad presentada como información, carece de sanción alguna.
Lo más burdo es la invasión de facultades del IFETEL, violentando su carácter de órgano autónomo, lo coloca a expensas de la SCT, de la COFEMER y la SEGOB en diversos temas y procedimientos. Contrario a lo que dispuso la Constitución, devuelve la vigilancia de contenidos a la SEGOB y la administración de los tiempos de Estado. Desaparece la función social de la radio y la televisión, la clasificación horaria de programas, y no contiene disposiciones para la radio, el gran faltante. Concesiones a 20 años con refrendo automático; y bajo la figura de la concesión única, ¡hasta por 30 años! Se le da la vuelta a la Constitución al conceder la suspensión en materia de amparo, respecto de las multas que imponga el IFETEL.
Se pasa de lado el artículo 28 constitucional y diluye todas las medidas de competencia para la Television: No establece límites a la concentración de frecuencias, ni a la propiedad cruzada de medios, no contiene medidas para la desinversión. Las reglas de acceso a la multiprogramación son irrelevantes, en realidad permanece el modelo de asignación automática, a juicio de los concesionarios los canales adicionales a transmitir y sin la obligatoriedad de la contraprestación.
Es omisa en muchos de los mandatos reglamentarios que la Constitución impuso al Congreso, particularmente en el desarrollo y garantía del nuevo modelo de medios públicos, ignorando los lineamientos del Décimo transitorio de la reforma, así como de los mecanismos de protección a los derechos de las audiencias. El Consejo Consultivo del IFETEL no tiene ninguna atribución importante, carece de objetivos, procedimiento de selección, ni requisitos para ser miembro; reitera el carácter decorativo del actual consejo consultivo, siendo que en éste recae la delicada función de asesorar al Instituto en materia de contenidos.
Hacen del organismo público descentralizado para prestar el servicio de radiodifusión pública sin fines de lucro, una copia venezolana de la televisión de gobierno. La producción independiente sin medidas efectivas de promoción, e indefinición, sin cuota. La red compartida de internet está ausente de la iniciativa, no obstante que la reforma le dio un uso constitucional a la banda de los 700 Mhz. La TDT se va a un nuevo plazo, el 2017, contrario a la Constitución, y se le impone un 90% de penetración para poder declarar el apagón analógico.
Leo y releo la iniciativa, y no salgo de mi asombro y estoy lo que le sigue a una persona consternada. Porque, si bien es cierto que no soy ingenuo, ni creo en talante democrático alguno del gobierno priista – intrínsecamente autoritario en sus cúpulas decisorias -, creí que la lógica legitimadora y la audacia pragmática de Peña Nieto en acompañar las reformas constitucionales planteadas por la oposición, sería honrada en la legislación secundaria bajo ese mismo cálculo político: reacomodar el vértice del poder en México en el Presidente de la República y no en el Presidente de Televisa. Pero Peña se echó para atrás de volada. Se rinde El Salvador de México y decide pasar de la portada de TIME a los interiores de TVyNovelas.

Un actor priísta de muy buen nivel me acaba de confiar desencajado “hubiera sido mejor que no hiciéramos nada, va a quedar peor que Fox y Calderón”. Y estoy de acuerdo. El Presidente Peña Nieto abrió una gran expectativa en este tema y levantó consensos nacionales favorables a la reforma, incluso despistó a algunos analistas que dieron por concluída la hipoteca mercantil que celebró con la empresa de Emilio Azcárraga para forjar su candidatura y luego la Presidencia. Fox y Calderón, ininteligibles en el ejercicio del poder, simplemente se sometieron desde el inicio, con servilismos distintos y por necesidades diferentes.

El gobierno de Peña comete el error histórico al presentar una iniciativa así, la marca de la traición lo emblematizará por el resto de su sexenio; además del contradictorio mensaje que envía a los inversionistas y organismos internacionales, ámbito donde se vanagloria de enfrentar con valentía a los monopolios, pero un valor al que quiere renunciar con arrepentimiento infantil: “yo no me quería subir, ya bájenme de aquí”.

Peña descubre en el bodrio que envió al Congreso su reflujo y su arrepentimiento. Nunca digirió entonces las reformas, en las que efectivamente no creía – no es capaz de comprenderlas -, pero aceptaba como indispensables en la búsqueda de la credibilidad que el dinero no pudo comprar en su campaña. Quiere devolverlas con un proyecto vomitivo. Exactamente como funciona el reflujo gastrointestinal.

Lo que tenemos por enfrente es otra pesada batalla en el Congreso para atajar este intento de regresión; escenario incierto en su saldo final, dada la facilidad con la que en éste tema el PRI puede conseguir apoyo entre legisladores del PAN. No sería improbable que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acción de inconstitucionalidad. Realmente sería traumático que ello sucediera, un vuelco funesto a uno de los peores rostros de la clase política en el pasado reciente: el sometimiento vergonzoso de la representación popular a los intereses de unos cuantos en la tristemente célebre “Ley Televisa”. Si las cosas siguen como van, nadie tenga duda de que, así como en la serie de “House of Cards”, entraríamos a la segunda temporada de la Ley Televisa.

 http://homozapping.com.mx
La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y radiodifusión, presumiblemente reglamentaria de la reforma constitucional en esta materia, enviada ayer al Senado por el Presidente Enrique Peña Nieto, constituye una regresión política insospechada y un acto de incumplimiento al espíritu y letra de la reforma Constitucional en ésta materia. Se trata, sin más, de una contra-reforma. El mensaje es muy desalentador: la más relevante de las reformas procesadas en el Pacto por México, a propuesta de la oposición, es traicionada por el Presidente de la República.
La iniciativa es contraria a la reforma constitucional en varias de sus disposiciones más relevantes e ignora varios de sus mandatos reglamentarios. Presenta un desequilibrio regulatorio entre radiodifusión y telecomunicaciones, que favorece indiscutiblemente a las Televisoras. Este asunto se ve con toda claridad en la desigual forma de regular la preponderancia en Televisión (art. 264) y en telecomunicaciones (art. 265); medidas irrelevantes para la televisión. Está ausente la definición de servicio público tanto en artículado, como a lo largo del proyecto. Desconoce los criterios establecidos en el régimen transitorio de la reforma para regular la publicidad, además que contiene redacciones tramposas: pretende medir la publicidad por tiempo total de programación y no por hora. El gran logro que fue incorporar en la Constitución la prohibición de la publicidad presentada como información, carece de sanción alguna.
Lo más burdo es la invasión de facultades del IFETEL, violentando su carácter de órgano autónomo, lo coloca a expensas de la SCT, de la COFEMER y la SEGOB en diversos temas y procedimientos. Contrario a lo que dispuso la Constitución, devuelve la vigilancia de contenidos a la SEGOB y la administración de los tiempos de Estado. Desaparece la función social de la radio y la televisión, la clasificación horaria de programas, y no contiene disposiciones para la radio, el gran faltante. Concesiones a 20 años con refrendo automático; y bajo la figura de la concesión única, ¡hasta por 30 años! Se le da la vuelta a la Constitución al conceder la suspensión en materia de amparo, respecto de las multas que imponga el IFETEL.
Se pasa de lado el artículo 28 constitucional y diluye todas las medidas de competencia para la Television: No establece límites a la concentración de frecuencias, ni a la propiedad cruzada de medios, no contiene medidas para la desinversión. Las reglas de acceso a la multiprogramación son irrelevantes, en realidad permanece el modelo de asignación automática, a juicio de los concesionarios los canales adicionales a transmitir y sin la obligatoriedad de la contraprestación.
Es omisa en muchos de los mandatos reglamentarios que la Constitución impuso al Congreso, particularmente en el desarrollo y garantía del nuevo modelo de medios públicos, ignorando los lineamientos del Décimo transitorio de la reforma, así como de los mecanismos de protección a los derechos de las audiencias. El Consejo Consultivo del IFETEL no tiene ninguna atribución importante, carece de objetivos, procedimiento de selección, ni requisitos para ser miembro; reitera el carácter decorativo del actual consejo consultivo, siendo que en éste recae la delicada función de asesorar al Instituto en materia de contenidos.
Hacen del organismo público descentralizado para prestar el servicio de radiodifusión pública sin fines de lucro, una copia venezolana de la televisión de gobierno. La producción independiente sin medidas efectivas de promoción, e indefinición, sin cuota. La red compartida de internet está ausente de la iniciativa, no obstante que la reforma le dio un uso constitucional a la banda de los 700 Mhz. La TDT se va a un nuevo plazo, el 2017, contrario a la Constitución, y se le impone un 90% de penetración para poder declarar el apagón analógico.
Leo y releo la iniciativa, y no salgo de mi asombro y estoy lo que le sigue a una persona consternada. Porque, si bien es cierto que no soy ingenuo, ni creo en talante democrático alguno del gobierno priista – intrínsecamente autoritario en sus cúpulas decisorias -, creí que la lógica legitimadora y la audacia pragmática de Peña Nieto en acompañar las reformas constitucionales planteadas por la oposición, sería honrada en la legislación secundaria bajo ese mismo cálculo político: reacomodar el vértice del poder en México en el Presidente de la República y no en el Presidente de Televisa. Pero Peña se echó para atrás de volada. Se rinde El Salvador de México y decide pasar de la portada de TIME a los interiores de TVyNovelas.
Un actor priísta de muy buen nivel me acaba de confiar desencajado “hubiera sido mejor que no hiciéramos nada, va a quedar peor que Fox y Calderón”. Y estoy de acuerdo. El Presidente Peña Nieto abrió una gran expectativa en este tema y levantó consensos nacionales favorables a la reforma, incluso despistó a algunos analistas que dieron por concluída la hipoteca mercantil que celebró con la empresa de Emilio Azcárraga para forjar su candidatura y luego la Presidencia. Fox y Calderón, ininteligibles en el ejercicio del poder, simplemente se sometieron desde el inicio, con servilismos distintos y por necesidades diferentes.
El gobierno de Peña comete el error histórico al presentar una iniciativa así, la marca de la traición lo emblematizará por el resto de su sexenio; además del contradictorio mensaje que envía a los inversionistas y organismos internacionales, ámbito donde se vanagloria de enfrentar con valentía a los monopolios, pero un valor al que quiere renunciar con arrepentimiento infantil: “yo no me quería subir, ya bájenme de aquí”.
Peña descubre en el bodrio que envió al Congreso su reflujo y su arrepentimiento. Nunca digirió entonces las reformas, en las que efectivamente no creía – no es capaz de comprenderlas -, pero aceptaba como indispensables en la búsqueda de la credibilidad que el dinero no pudo comprar en su campaña. Quiere devolverlas con un proyecto vomitivo. Exactamente como funciona el reflujo gastrointestinal.
Lo que tenemos por enfrente es otra pesada batalla en el Congreso para atajar este intento de regresión; escenario incierto en su saldo final, dada la facilidad con la que en éste tema el PRI puede conseguir apoyo entre legisladores del PAN. No sería improbable que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acción de inconstitucionalidad. Realmente sería traumático que ello sucediera, un vuelco funesto a uno de los peores rostros de la clase política en el pasado reciente: el sometimiento vergonzoso de la representación popular a los intereses de unos cuantos en la tristemente célebre “Ley Televisa”. Si las cosas siguen como van, nadie tenga duda de que, así como en la serie de “House of Cards”, entraríamos a la segunda temporada de la Ley Televisa.
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La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y radiodifusión, presumiblemente reglamentaria de la reforma constitucional en esta materia, enviada ayer al Senado por el Presidente Enrique Peña Nieto, constituye una regresión política insospechada y un acto de incumplimiento al espíritu y letra de la reforma Constitucional en ésta materia. Se trata, sin más, de una contra-reforma. El mensaje es muy desalentador: la más relevante de las reformas procesadas en el Pacto por México, a propuesta de la oposición, es traicionada por el Presidente de la República.
La iniciativa es contraria a la reforma constitucional en varias de sus disposiciones más relevantes e ignora varios de sus mandatos reglamentarios. Presenta un desequilibrio regulatorio entre radiodifusión y telecomunicaciones, que favorece indiscutiblemente a las Televisoras. Este asunto se ve con toda claridad en la desigual forma de regular la preponderancia en Televisión (art. 264) y en telecomunicaciones (art. 265); medidas irrelevantes para la televisión. Está ausente la definición de servicio público tanto en artículado, como a lo largo del proyecto. Desconoce los criterios establecidos en el régimen transitorio de la reforma para regular la publicidad, además que contiene redacciones tramposas: pretende medir la publicidad por tiempo total de programación y no por hora. El gran logro que fue incorporar en la Constitución la prohibición de la publicidad presentada como información, carece de sanción alguna.
Lo más burdo es la invasión de facultades del IFETEL, violentando su carácter de órgano autónomo, lo coloca a expensas de la SCT, de la COFEMER y la SEGOB en diversos temas y procedimientos. Contrario a lo que dispuso la Constitución, devuelve la vigilancia de contenidos a la SEGOB y la administración de los tiempos de Estado. Desaparece la función social de la radio y la televisión, la clasificación horaria de programas, y no contiene disposiciones para la radio, el gran faltante. Concesiones a 20 años con refrendo automático; y bajo la figura de la concesión única, ¡hasta por 30 años! Se le da la vuelta a la Constitución al conceder la suspensión en materia de amparo, respecto de las multas que imponga el IFETEL.
Se pasa de lado el artículo 28 constitucional y diluye todas las medidas de competencia para la Television: No establece límites a la concentración de frecuencias, ni a la propiedad cruzada de medios, no contiene medidas para la desinversión. Las reglas de acceso a la multiprogramación son irrelevantes, en realidad permanece el modelo de asignación automática, a juicio de los concesionarios los canales adicionales a transmitir y sin la obligatoriedad de la contraprestación.
Es omisa en muchos de los mandatos reglamentarios que la Constitución impuso al Congreso, particularmente en el desarrollo y garantía del nuevo modelo de medios públicos, ignorando los lineamientos del Décimo transitorio de la reforma, así como de los mecanismos de protección a los derechos de las audiencias. El Consejo Consultivo del IFETEL no tiene ninguna atribución importante, carece de objetivos, procedimiento de selección, ni requisitos para ser miembro; reitera el carácter decorativo del actual consejo consultivo, siendo que en éste recae la delicada función de asesorar al Instituto en materia de contenidos.
Hacen del organismo público descentralizado para prestar el servicio de radiodifusión pública sin fines de lucro, una copia venezolana de la televisión de gobierno. La producción independiente sin medidas efectivas de promoción, e indefinición, sin cuota. La red compartida de internet está ausente de la iniciativa, no obstante que la reforma le dio un uso constitucional a la banda de los 700 Mhz. La TDT se va a un nuevo plazo, el 2017, contrario a la Constitución, y se le impone un 90% de penetración para poder declarar el apagón analógico.
Leo y releo la iniciativa, y no salgo de mi asombro y estoy lo que le sigue a una persona consternada. Porque, si bien es cierto que no soy ingenuo, ni creo en talante democrático alguno del gobierno priista – intrínsecamente autoritario en sus cúpulas decisorias -, creí que la lógica legitimadora y la audacia pragmática de Peña Nieto en acompañar las reformas constitucionales planteadas por la oposición, sería honrada en la legislación secundaria bajo ese mismo cálculo político: reacomodar el vértice del poder en México en el Presidente de la República y no en el Presidente de Televisa. Pero Peña se echó para atrás de volada. Se rinde El Salvador de México y decide pasar de la portada de TIME a los interiores de TVyNovelas.
Un actor priísta de muy buen nivel me acaba de confiar desencajado “hubiera sido mejor que no hiciéramos nada, va a quedar peor que Fox y Calderón”. Y estoy de acuerdo. El Presidente Peña Nieto abrió una gran expectativa en este tema y levantó consensos nacionales favorables a la reforma, incluso despistó a algunos analistas que dieron por concluída la hipoteca mercantil que celebró con la empresa de Emilio Azcárraga para forjar su candidatura y luego la Presidencia. Fox y Calderón, ininteligibles en el ejercicio del poder, simplemente se sometieron desde el inicio, con servilismos distintos y por necesidades diferentes.
El gobierno de Peña comete el error histórico al presentar una iniciativa así, la marca de la traición lo emblematizará por el resto de su sexenio; además del contradictorio mensaje que envía a los inversionistas y organismos internacionales, ámbito donde se vanagloria de enfrentar con valentía a los monopolios, pero un valor al que quiere renunciar con arrepentimiento infantil: “yo no me quería subir, ya bájenme de aquí”.
Peña descubre en el bodrio que envió al Congreso su reflujo y su arrepentimiento. Nunca digirió entonces las reformas, en las que efectivamente no creía – no es capaz de comprenderlas -, pero aceptaba como indispensables en la búsqueda de la credibilidad que el dinero no pudo comprar en su campaña. Quiere devolverlas con un proyecto vomitivo. Exactamente como funciona el reflujo gastrointestinal.
Lo que tenemos por enfrente es otra pesada batalla en el Congreso para atajar este intento de regresión; escenario incierto en su saldo final, dada la facilidad con la que en éste tema el PRI puede conseguir apoyo entre legisladores del PAN. No sería improbable que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acción de inconstitucionalidad. Realmente sería traumático que ello sucediera, un vuelco funesto a uno de los peores rostros de la clase política en el pasado reciente: el sometimiento vergonzoso de la representación popular a los intereses de unos cuantos en la tristemente célebre “Ley Televisa”. Si las cosas siguen como van, nadie tenga duda de que, así como en la serie de “House of Cards”, entraríamos a la segunda temporada de la Ley Televisa.
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La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y radiodifusión, presumiblemente reglamentaria de la reforma constitucional en esta materia, enviada ayer al Senado por el Presidente Enrique Peña Nieto, constituye una regresión política insospechada y un acto de incumplimiento al espíritu y letra de la reforma Constitucional en ésta materia. Se trata, sin más, de una contra-reforma. El mensaje es muy desalentador: la más relevante de las reformas procesadas en el Pacto por México, a propuesta de la oposición, es traicionada por el Presidente de la República.
La iniciativa es contraria a la reforma constitucional en varias de sus disposiciones más relevantes e ignora varios de sus mandatos reglamentarios. Presenta un desequilibrio regulatorio entre radiodifusión y telecomunicaciones, que favorece indiscutiblemente a las Televisoras. Este asunto se ve con toda claridad en la desigual forma de regular la preponderancia en Televisión (art. 264) y en telecomunicaciones (art. 265); medidas irrelevantes para la televisión. Está ausente la definición de servicio público tanto en artículado, como a lo largo del proyecto. Desconoce los criterios establecidos en el régimen transitorio de la reforma para regular la publicidad, además que contiene redacciones tramposas: pretende medir la publicidad por tiempo total de programación y no por hora. El gran logro que fue incorporar en la Constitución la prohibición de la publicidad presentada como información, carece de sanción alguna.
Lo más burdo es la invasión de facultades del IFETEL, violentando su carácter de órgano autónomo, lo coloca a expensas de la SCT, de la COFEMER y la SEGOB en diversos temas y procedimientos. Contrario a lo que dispuso la Constitución, devuelve la vigilancia de contenidos a la SEGOB y la administración de los tiempos de Estado. Desaparece la función social de la radio y la televisión, la clasificación horaria de programas, y no contiene disposiciones para la radio, el gran faltante. Concesiones a 20 años con refrendo automático; y bajo la figura de la concesión única, ¡hasta por 30 años! Se le da la vuelta a la Constitución al conceder la suspensión en materia de amparo, respecto de las multas que imponga el IFETEL.
Se pasa de lado el artículo 28 constitucional y diluye todas las medidas de competencia para la Television: No establece límites a la concentración de frecuencias, ni a la propiedad cruzada de medios, no contiene medidas para la desinversión. Las reglas de acceso a la multiprogramación son irrelevantes, en realidad permanece el modelo de asignación automática, a juicio de los concesionarios los canales adicionales a transmitir y sin la obligatoriedad de la contraprestación.
Es omisa en muchos de los mandatos reglamentarios que la Constitución impuso al Congreso, particularmente en el desarrollo y garantía del nuevo modelo de medios públicos, ignorando los lineamientos del Décimo transitorio de la reforma, así como de los mecanismos de protección a los derechos de las audiencias. El Consejo Consultivo del IFETEL no tiene ninguna atribución importante, carece de objetivos, procedimiento de selección, ni requisitos para ser miembro; reitera el carácter decorativo del actual consejo consultivo, siendo que en éste recae la delicada función de asesorar al Instituto en materia de contenidos.
Hacen del organismo público descentralizado para prestar el servicio de radiodifusión pública sin fines de lucro, una copia venezolana de la televisión de gobierno. La producción independiente sin medidas efectivas de promoción, e indefinición, sin cuota. La red compartida de internet está ausente de la iniciativa, no obstante que la reforma le dio un uso constitucional a la banda de los 700 Mhz. La TDT se va a un nuevo plazo, el 2017, contrario a la Constitución, y se le impone un 90% de penetración para poder declarar el apagón analógico.
Leo y releo la iniciativa, y no salgo de mi asombro y estoy lo que le sigue a una persona consternada. Porque, si bien es cierto que no soy ingenuo, ni creo en talante democrático alguno del gobierno priista – intrínsecamente autoritario en sus cúpulas decisorias -, creí que la lógica legitimadora y la audacia pragmática de Peña Nieto en acompañar las reformas constitucionales planteadas por la oposición, sería honrada en la legislación secundaria bajo ese mismo cálculo político: reacomodar el vértice del poder en México en el Presidente de la República y no en el Presidente de Televisa. Pero Peña se echó para atrás de volada. Se rinde El Salvador de México y decide pasar de la portada de TIME a los interiores de TVyNovelas.
Un actor priísta de muy buen nivel me acaba de confiar desencajado “hubiera sido mejor que no hiciéramos nada, va a quedar peor que Fox y Calderón”. Y estoy de acuerdo. El Presidente Peña Nieto abrió una gran expectativa en este tema y levantó consensos nacionales favorables a la reforma, incluso despistó a algunos analistas que dieron por concluída la hipoteca mercantil que celebró con la empresa de Emilio Azcárraga para forjar su candidatura y luego la Presidencia. Fox y Calderón, ininteligibles en el ejercicio del poder, simplemente se sometieron desde el inicio, con servilismos distintos y por necesidades diferentes.
El gobierno de Peña comete el error histórico al presentar una iniciativa así, la marca de la traición lo emblematizará por el resto de su sexenio; además del contradictorio mensaje que envía a los inversionistas y organismos internacionales, ámbito donde se vanagloria de enfrentar con valentía a los monopolios, pero un valor al que quiere renunciar con arrepentimiento infantil: “yo no me quería subir, ya bájenme de aquí”.
Peña descubre en el bodrio que envió al Congreso su reflujo y su arrepentimiento. Nunca digirió entonces las reformas, en las que efectivamente no creía – no es capaz de comprenderlas -, pero aceptaba como indispensables en la búsqueda de la credibilidad que el dinero no pudo comprar en su campaña. Quiere devolverlas con un proyecto vomitivo. Exactamente como funciona el reflujo gastrointestinal.
Lo que tenemos por enfrente es otra pesada batalla en el Congreso para atajar este intento de regresión; escenario incierto en su saldo final, dada la facilidad con la que en éste tema el PRI puede conseguir apoyo entre legisladores del PAN. No sería improbable que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acción de inconstitucionalidad. Realmente sería traumático que ello sucediera, un vuelco funesto a uno de los peores rostros de la clase política en el pasado reciente: el sometimiento vergonzoso de la representación popular a los intereses de unos cuantos en la tristemente célebre “Ley Televisa”. Si las cosas siguen como van, nadie tenga duda de que, así como en la serie de “House of Cards”, entraríamos a la segunda temporada de la Ley Televisa.
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La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y radiodifusión, presumiblemente reglamentaria de la reforma constitucional en esta materia, enviada ayer al Senado por el Presidente Enrique Peña Nieto, constituye una regresión política insospechada y un acto de incumplimiento al espíritu y letra de la reforma Constitucional en ésta materia. Se trata, sin más, de una contra-reforma. El mensaje es muy desalentador: la más relevante de las reformas procesadas en el Pacto por México, a propuesta de la oposición, es traicionada por el Presidente de la República.
La iniciativa es contraria a la reforma constitucional en varias de sus disposiciones más relevantes e ignora varios de sus mandatos reglamentarios. Presenta un desequilibrio regulatorio entre radiodifusión y telecomunicaciones, que favorece indiscutiblemente a las Televisoras. Este asunto se ve con toda claridad en la desigual forma de regular la preponderancia en Televisión (art. 264) y en telecomunicaciones (art. 265); medidas irrelevantes para la televisión. Está ausente la definición de servicio público tanto en artículado, como a lo largo del proyecto. Desconoce los criterios establecidos en el régimen transitorio de la reforma para regular la publicidad, además que contiene redacciones tramposas: pretende medir la publicidad por tiempo total de programación y no por hora. El gran logro que fue incorporar en la Constitución la prohibición de la publicidad presentada como información, carece de sanción alguna.
Lo más burdo es la invasión de facultades del IFETEL, violentando su carácter de órgano autónomo, lo coloca a expensas de la SCT, de la COFEMER y la SEGOB en diversos temas y procedimientos. Contrario a lo que dispuso la Constitución, devuelve la vigilancia de contenidos a la SEGOB y la administración de los tiempos de Estado. Desaparece la función social de la radio y la televisión, la clasificación horaria de programas, y no contiene disposiciones para la radio, el gran faltante. Concesiones a 20 años con refrendo automático; y bajo la figura de la concesión única, ¡hasta por 30 años! Se le da la vuelta a la Constitución al conceder la suspensión en materia de amparo, respecto de las multas que imponga el IFETEL.
Se pasa de lado el artículo 28 constitucional y diluye todas las medidas de competencia para la Television: No establece límites a la concentración de frecuencias, ni a la propiedad cruzada de medios, no contiene medidas para la desinversión. Las reglas de acceso a la multiprogramación son irrelevantes, en realidad permanece el modelo de asignación automática, a juicio de los concesionarios los canales adicionales a transmitir y sin la obligatoriedad de la contraprestación.
Es omisa en muchos de los mandatos reglamentarios que la Constitución impuso al Congreso, particularmente en el desarrollo y garantía del nuevo modelo de medios públicos, ignorando los lineamientos del Décimo transitorio de la reforma, así como de los mecanismos de protección a los derechos de las audiencias. El Consejo Consultivo del IFETEL no tiene ninguna atribución importante, carece de objetivos, procedimiento de selección, ni requisitos para ser miembro; reitera el carácter decorativo del actual consejo consultivo, siendo que en éste recae la delicada función de asesorar al Instituto en materia de contenidos.
Hacen del organismo público descentralizado para prestar el servicio de radiodifusión pública sin fines de lucro, una copia venezolana de la televisión de gobierno. La producción independiente sin medidas efectivas de promoción, e indefinición, sin cuota. La red compartida de internet está ausente de la iniciativa, no obstante que la reforma le dio un uso constitucional a la banda de los 700 Mhz. La TDT se va a un nuevo plazo, el 2017, contrario a la Constitución, y se le impone un 90% de penetración para poder declarar el apagón analógico.
Leo y releo la iniciativa, y no salgo de mi asombro y estoy lo que le sigue a una persona consternada. Porque, si bien es cierto que no soy ingenuo, ni creo en talante democrático alguno del gobierno priista – intrínsecamente autoritario en sus cúpulas decisorias -, creí que la lógica legitimadora y la audacia pragmática de Peña Nieto en acompañar las reformas constitucionales planteadas por la oposición, sería honrada en la legislación secundaria bajo ese mismo cálculo político: reacomodar el vértice del poder en México en el Presidente de la República y no en el Presidente de Televisa. Pero Peña se echó para atrás de volada. Se rinde El Salvador de México y decide pasar de la portada de TIME a los interiores de TVyNovelas.
Un actor priísta de muy buen nivel me acaba de confiar desencajado “hubiera sido mejor que no hiciéramos nada, va a quedar peor que Fox y Calderón”. Y estoy de acuerdo. El Presidente Peña Nieto abrió una gran expectativa en este tema y levantó consensos nacionales favorables a la reforma, incluso despistó a algunos analistas que dieron por concluída la hipoteca mercantil que celebró con la empresa de Emilio Azcárraga para forjar su candidatura y luego la Presidencia. Fox y Calderón, ininteligibles en el ejercicio del poder, simplemente se sometieron desde el inicio, con servilismos distintos y por necesidades diferentes.
El gobierno de Peña comete el error histórico al presentar una iniciativa así, la marca de la traición lo emblematizará por el resto de su sexenio; además del contradictorio mensaje que envía a los inversionistas y organismos internacionales, ámbito donde se vanagloria de enfrentar con valentía a los monopolios, pero un valor al que quiere renunciar con arrepentimiento infantil: “yo no me quería subir, ya bájenme de aquí”.
Peña descubre en el bodrio que envió al Congreso su reflujo y su arrepentimiento. Nunca digirió entonces las reformas, en las que efectivamente no creía – no es capaz de comprenderlas -, pero aceptaba como indispensables en la búsqueda de la credibilidad que el dinero no pudo comprar en su campaña. Quiere devolverlas con un proyecto vomitivo. Exactamente como funciona el reflujo gastrointestinal.
Lo que tenemos por enfrente es otra pesada batalla en el Congreso para atajar este intento de regresión; escenario incierto en su saldo final, dada la facilidad con la que en éste tema el PRI puede conseguir apoyo entre legisladores del PAN. No sería improbable que el asunto termine en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante acción de inconstitucionalidad. Realmente sería traumático que ello sucediera, un vuelco funesto a uno de los peores rostros de la clase política en el pasado reciente: el sometimiento vergonzoso de la representación popular a los intereses de unos cuantos en la tristemente célebre “Ley Televisa”. Si las cosas siguen como van, nadie tenga duda de que, así como en la serie de “House of Cards”, entraríamos a la segunda temporada de la Ley Televisa.
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