5 de marzo de 2015

El PVEM no es un partido político, es UNA CATERVA DE RUFIANES CONFABULÁNDOSE PARA DELINQUIR: Álvaro Delgado

NotiGodinez
El periodista Álvaro Delgado, colaborador de Proceso, difundió un inesperado análisis en el que hace a un lado la simulación “institucional” cotidiana de los medios de comunicación y se decide a llamar a las cosas por su nombre, en este caso al farsante “Partido Verde Ecologista de México” (PVEM) por lo que es: UN GRUPO CRIMINAL MANTENIDO POR TODOS LOS MEXICANOS.
“Los rufianes del Partido Verde”, es el título del texto de Álvaro Delgado en el que descarga su indignación, hartazgo y repudio contra lo que denomina una caterva de rufianes que se confabula para delinquir. Ese grupo ha sobrepasado cualquier límite en la impudicia y desvergüenza, por tanto, para Delgado, no hay otra forma de describirlo.
En efecto, desde su creación, el PVEM se ha caracterizado por no seguir un proyecto, línea o ideología en su tarea como supuesto instituto político de carácter ecologista. Fundado en 1986 por el priista y empresario farmacéutico Jorge González Torres, el PVEM participó en las elecciones de 1988 en alianza con el Frente Democrático Nacional encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas.
En adelante, el partido se ofreció al “mejor postor”, fuera de izquierda o derecha, exhibiendo que su única ideología es el pragmatismo electoral más descarado. En 1994 y 1997 siguieron “unidos” al PRD logrando posicionarse dentro del “mapa político” gracias a la victoria de Cárdenas en el Distrito Federal. En 2000 se colgaron del PAN rumbo a una elección que les entregaría copiosos recursos económicos, curules y otros cargos, con la victoria del empleado de Coca Cola, Vicente Fox. En 2003 volvieron a cambiar de “línea política” para aliarse con el PRI en más de 100 distritos electorales. Tres años más tarde intentaron regresar con el PAN rumbo al robo de la presidencia, sin embargo declinaron un año antes en favor de Roberto Madrazo, por el PRI.
En otras palabras, el PVEM se ha dedicado solamente a parasitar a los mexicanos a través del sistema político-electoral y es el negocio más lucrativo de González Torres, pues desde su fundación esa familia ha tenido siempre el control de la dirigencia.
El nombre del partido también es una broma de mal gusto. Se autonombra “ecologista” pero, en su papel de comparsa del PRI y AN, ha apoyado desde el “Congreso” la protección al saqueo, explotación de recursos naturales y contaminación del medio ambiente perpetrado por trasnacionales en diversos sectores. En fechas recientes, siguiendo al PRI, avaló la práctica del fracking contemplada en la contrarreforma energética, que ha sido denunciada en todo el mundo por el brutal dispendio de agua que supone y contaminación irreversible de los mantos acuíferos.
La organización ambientalista internacional Greenpeace describe al PVEM como un grupo farsante y “vividor de la ecología”. En el contexto de su falsaria iniciativa para prohibir los “circos con animales” –pero sin tocar a las corridas de toros, los acuarios de Slim o los brutales zoológicos–, Greenpeace exhibió fotografías de la esposa del “dipuado verde” Jesús Sesma Suárez, posando con un león disecado y abrigos de pieles de animales. Sesma Suárez fue el principal impulsor en la ALDF de la citada ley de “circos sin animales”.
Foto: Tomada del libro 'Ricas y Famosas'
Por su parte, Álvaro Delgado denuncia en su artículo que el PVEM ya no es sólo una organización al servicio de la mafia González Torres, sino que ha mutado en pieza clave para garantizar la perpetuación del actual régimen con implicaciones de mayor calado, orquestadas desde Televisa-TV Azteca y la “Presidencia de la República”, usurpada por el asesino de Atenco, Enrique Peña Nieto.
Como hemos dicho en este medio, es la misma estrategia que se adoptó desde el Estado de México para imponer al oriundo de Atlacomulco en Los Pinos, pero repetida ahora a nivel federal con acceso a millonarios recursos públicos y toda la maquinaria electorera de compra de votos utilizando los programas federales. En la articulación del nuevo fraude participan el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), organismos que en fechas recientes se han erigido en defensa “legal” del PVEM, ya intocable por la “ley”.
Como ejemplo, Delgado menciona las descaradas aportaciones ilícitas de Televisa y TV Azteca por 2 mil 300 millones de pesos en transmisión de spots que el TEPJF les ha “perdonado”, sin siquiera una multa de por medio. Eso, más el dispendio millonario para tapizar de publicidad las bardas, espectaculares, parabuses y otros espacios públicos, ya no se diga en Chiapas –estado secuestrado por el priista vergonzante Manuel Velasco– sino en todo el país.

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