27 de noviembre de 2018

EL RÉGIMEN NEOLIBERAL LLEVA IMPLÍCITO EN SUS ENTRAÑAS LA CORRUPCIÓN. EN ESE MARCO DE CRISIS, VIOLENCIA DE ESTADO, MILITARIZACIÓN Y CORRUPCIÓN LAS DESIGUALDADES SON INOCULTABLES EN UNA SOCIEDAD DIVIDIDA EN CLASES SOCIALES.


¡Por nuestros camaradas proletarios! ¡Resueltos a vencer! El insurgente ¡Con la guerra popular! ¡El EPR triunfará!

Año 22 Nº 189 octubre de 2018 Pág. 3

EDITORIAL El insurgente

El gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto está por terminar y la violencia que azota al pueblo se incrementa, ésta a diario cobra nuevas víctimas, es el terrorismo de Estado que como política de gobierno se ceba sobre el pueblo y los ajustes de cuentas entre los diferentes grupos de poder económico y político en el proceso de reacomodo por el fin de sexenio.

Como toda economía dependiente México juega un papel de coadyuvante para garantizar los intereses del imperialismo, en esa tesitura el gobierno de carácter antipopular y represivo asume el papel de gendarme al asegurar las fronteras de aquél, toda la política de seguridad está en función de los intereses del imperialismo norteamericano.

La lucha contra el narcotráfico toma nuevos derroteros, ayer fue el argumento para justificar el terror contra el pueblo, sin embargo, hoy en la medida que se cierra un ciclo de acumulación originaria del capital y los capitales acumulados en ese proceso deben entrar a la lógica de la economía capitalista el cambio de política de nuevo es impulsada desde los centros imperialistas, a eso obedece también la regulación y legalización de las drogas.

El narcotráfico se confirma como un fenómeno desde y para el Estado, a la vez que se utilizaba la lucha contra éste como cortina de humo para enmascarar la contrainsurgencia, a la par se envenena a la juventud con claros propósitos de podrir la base social. Enormes fortunas se acumularon a partir de la realización de las mercancías superfluas que significa para el ser genérico.

Tiempos de crisis capitalista, también para que los burgueses incrementen sus fortunas de la mano del Estado, los grandes negocios que hace la oligarquía al amparo de toda la estructura gubernamental ya se han proyectado, unos cuantos oligarcas son los beneficiarios directos en nombre del desarrollo de la “nación”, pero a su paso sólo queda depredación, ecocidio, despojo, violencia y enriquecimiento ilícito.

Termina un gobierno que no puede ocultar su condición corrupta, la corrupción también es un fenómeno inherente al capitalismo, el cual en nuestro país está exacerbado por el grado de descomposición del régimen y la condición antipopular del gobierno. El régimen neoliberal lleva implícito en sus entrañas la corrupción. En ese marco de crisis, violencia de Estado, militarización y corrupción las desigualdades son inocultables en una sociedad dividida en clases sociales.

Los migrantes sean de nuestro país o de otros pueblos hermanos tienen una base económica y política, son expulsados de su tierra, de su origen geográfico por hambre, es decir, por pobreza producto de las políticas neoliberales; son desplazados forzados por la violencia que emana del Estado; es fuerza de trabajo que se le expulsa por la crisis económica.

Es comprensible que tengan puesta su mirada en el “norte”, allende el río Bravo, no obstante, esa no es la solución al problema; llegar y cruzar la frontera para pelear un lugar en ejército industrial de reserva en el seno del imperialismo constituye una falsa esperanza.

La solución está en que ese ejército de desplazados se transforme en un ejército político de los explotados y oprimidos, una fuerza que despliegue crítica política y acción revolucionaria para combatir el capitalismo en su propia tierra. La solidaridad con un hermano de clase es necesaria pero más importante es generar la conciencia política para comprender que los explotados y los oprimidos debemos organizar la lucha por el socialismo, porque éste es la única alternativa viable ante el capitalismo que degrada y deshumaniza al ser humano.

¡Por nuestros camaradas proletarios! ¡Resueltos a vencer! 

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