▲Su hermana es una de las afectadas,
así como hombres y menores de edad // Estuvo sólo 6 días en prisión
▲Ulises Portillo Barroso, quien además de perpetrar múltiples abusos sexuales es acusado de trata de personas, distribución de pornografía infantil y usurpación de funciones de profesión.
Sanjuana Martínez
Periódico La Jornada
Domingo 2 de agosto de
2026.
“Es un depredador y es de mi familia”,
dice Perla, al narrar los abusos sexuales que sufrió por parte de su hermano
Ulises Portillo Barroso durante su niñez y adolescencia.
Perla no sabía lo que significaba el
incesto, una palabra cargada de tabúes en México, pero tipificada como delito
en el Código Penal Federal: “Durante gran parte de mi infancia y adolescencia
fui víctima de abuso sexual por parte de mi hermano. Viví años de manipulación,
miedo, amenazas y silencio, cargando un dolor que marcó profundamente mi vida.
Como ocurre con muchas víctimas, durante mucho tiempo no pude hablar de lo
sucedido. El miedo, la culpa, la vergüenza y la falta de apoyo me hicieron
guardar un secreto que afectó mi autoestima, mi salud mental y mi forma de ver
el mundo. El in-cesto es grotesco y lo normalizan. Tuve muchos intentos de
suicidio”, dice en entrevista con La Jornada.
Perla es maquillista profesional y
tiene 36 años; está casada, tiene dos hijos y vive en El Salto, cerca de
Guadalajara. Aquello que la marcó la vida para siempre, volvió a oprimirla. En
los últimos meses ha sufrido una recaída emocional y sicológica. A través de
medios de comunicación se enteró de las denuncias contra su hermano, quien
tenía un consultorio usurpando la profesión de sicólogo.
La fiscalía de Jalisco abrió la carpeta
de investigación 89856/2024 por los delitos de abuso sexual, trata de personas,
distribución de pornografía infantil, usurpación de funciones de profesión y
uso indebido de uniformes e insignias, según expuso Eduardo Guevara González,
agente del Ministerio Público. El juez segundo de control, Arturo González
Santana, solicitó a la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y
Adolescentes designar personal para la “debida representación de las víctimas”,
según consta en el expediente al que ha tenido acceso este diario.
CORRUPCIÓN
“Llevo meses buscando a los afectados.
Hay más de 170 víctimas de mi hermano. Y alrededor de 20 denuncias penales de
mujeres, hombres y menores de edad. Lo detuvieron, pero estuvo preso sólo seis
días. Lo soltaron el pasado 7 de mayo. Seguramente porque dio dinero, por la
corrupción. Nos dijeron que mis papás dieron dinero”, dice Perla.
SECRETOS DE FAMILIA
Perla suspira antes de hablar. Las
heridas del pasado se han abierto. Ha vuelto a terapia. Sufre de ansiedad y
depresión. El pasado 1º de junio decidió interponer la denuncia penal por abuso
sexual infantil contra su hermano y le asignaron la carpeta de investigación
2738/2026 en la fiscalía de El Salto, Distrito V, Chapala.
Desde entonces, el agente del
Ministerio Público Jovany Alonso Siordia Moya le otorgó medidas de protección
bajo el expediente 426/2026 porque considera que su hermano, ahora imputado,
representa un riesgo inminente en contra de su seguridad.
“Mi hermano empezó a abusar de mí desde
que tenía cuatro años con tocamientos, con su boca, con sus dedos. Cuando era
pequeña me amenazaba constantemente diciendo que me iba a matar si decía algo.
Me mostraba un cuchillo. A los 16 años de edad llegué de una fiesta, me acosté
en el sillón de la casa de mis papás y me quedé dormida. No supe nada. Ahora sé
que me violó”.
En su casa vivían sus padres y cinco
hermanos más. En 2008 fue uno de sus hermanos quien le comunicó la existencia
de un video que mostraba ese abuso sexual cometido por Ulises: “Te lo quiero
enseñar para que te cuides de este cabrón”, le dijo. “Quedé en shock cuando me
vi desnuda y me estaba haciendo hasta lo que no. Se ve claramente que estoy
inconsciente, seguramente drogada por él”.
Cuenta que se lo comunicaron a su
madre: “Mi hermano le enseñó el video. En ese momento llegó Ulises y mi hermano
se le fue encima. Pero mi mamá me dijo: “Borra eso. Váyanse a su cuarto. Tu
papá no se debe enterar de nada. Callamos y así quedó”.
Añade: “Vivir en casa fue muy
traumático. Nadie hacía nada. Me tenía que cuidar. Todo se silenciaba. No había
amor. No fui tratada ni llevada con un sicólogo. Todo este tiempo he vivido con
mucho coraje. Ahora que estoy alzando la voz, él está haciendo muchos perfiles
falsos donde está desacreditando mi denuncia y la de las otras víctimas”.
Perla cuenta que muy pronto tuvo novio.
Se casó con él a los 20 años en noviembre de 2010: “Me casé muy chica porque mi
mamá nos lo pidió, luego de saber que mi hermano abusaba de mí. Mi mamá nunca
me apoyó. Yo no me quería casar, quería estudiar. Fue otro trauma, sobretodo
porque sentía que no me creían. Todos callaban. Tuve muchos intentos de
suicidio; mi esposo y mis hijos son testigos”.
Ulises tiene ahora 40 años y nunca se
casó. Continuó abusando de mujeres, hombres y menores de edad, según cuenta
Perla: “Me dicen: ¿por qué apenas denunciaste a tu hermano? Denuncié porque me
doy cuenta que él siguió abusando de muchas mujeres y que se hacía pasar por un
profesional de la salud mental. Cuando me enteré que lo detuvo fiscalía el
pasado 29 de abril, mi esposo me pidió que le dijera a mi papá lo que me hizo”.
Añade: “Mi papá se quedó en shock. Ahí
estaba mi mamá de testigo y mi hermano que presenció el abuso cuando tenía 16
años, estaban mis hijos y mi esposo y mis padres nunca negaron nada. Recordamos
cuando Ulises llevó a la casa a una mujer ensangrentada a la que había abusado.
Mi mamá sólo movía la cabeza. Y yo me quedé en paz”.
Dice que a Ulises lo han visto
caminando en El Salto, Jalisco, aunque nadie sabe su paradero exacto. En ese
mismo lugar, Perla tiene un negocio y dice que la gente, por el apellido, pensó
que su hermano era serio: “Pero cayeron en las manos de este depredador. Hay
muchas víctimas jóvenes, mujeres, menores y hombres. También cometía abuso
digital, porque daba terapia en línea y se daba autoplacer frente a sus
pacientes”.
ESTELA DE DOLOR
Perla cuenta que se sometió a terapia
en 2013 para trabajar sus emociones y poder seguir conviviendo con su familia y
su hermano agresor: “Me aguantaba, pero cuando llegaba a mi casa con mis hijos
y mi esposo explotaba por el asco que sentía. Eran secretos y mentiras. En 2021
me alejé totalmente de él”.
Cuenta que las víctimas se han
encontrado en el camino de la búsqueda de justicia y que hay afectados desde
2010: “No todas eran pacientes. Hay desde amigas, compañeras, ex novias. A
algunas las violó. A las pacientes más vulnerables con traumas las abusaba. Una
me contó que en su consultorio le hizo una regresión y él le puso el pene en la
boca”
Hace tres años, la víctima con
iniciales MNSD de 33 años, divorciada y con dos hijos, cuenta que acudió a su
consultorio para atenderse de un trastorno obsesivo compulsivo.
“Él usaba bata de doctor. En las
primeras citas empezó a hablarme de sexo. Me parecía raro. Soy mamá soltera y
le dije que no necesitaba hablar de sexo. En la cuarta cita empecé a notar que
se tocaba sus partes. Y me preguntó: ¿si te toco te sientes sucia? Fue cuando
me levanté y me fui a la puerta. Él me alcanzó y me dijo: “No te voy abrir la
puerta. Aquí te vas a quedar porque la sesión no ha terminado. Empezó a
tocarme. Lo empujé y se empezó a reír a carcajadas”, dice en entrevista con La
Jornada.
“ESTÁS LOCA”
Añade: “Me dijo: ‘Estás loca. ¿Quién le
va a creer a una loca como tú; a alguien que tiene tratamiento siquiátrico? No
te van a creer’. Y fue cuando me empujó a su escritorio, me tapó la boca y me
violó. Me jalaba el cabello. Fue muy feo. Bajé corriendo. Me respiraba en la
nuca. Me abrió la puerta. Salí corriendo. Llegué a bañarme, me sentía sucia.
Luego pasaba por mi casa en una camioneta y me mandaba mensajes. Lo bloquee”.
Menciona que decidió no denunciar por
“miedo y vergüenza”: “Preferí tomarme la pastilla del día después. Soy
enfermera y no podía creer que un violador fuera del sector salud. Ojalá lo
refundan en la cárcel. Maldito. Es una amenaza, no debería estar libre violando
niños, mujeres y hombres. Es un peligro para todos”.
Cuando se enteró a través de las redes
que Ulises fue detenido, acudió a la fiscalía para interponer su denuncia: “Me
impresionó ver a tantas víctimas esperando. El Ministerio Público me dijo: ‘es
un tema muy caliente’. Lamentablemente ya lo liberaron. Queremos justicia”.
La víctima con iniciales RA de 30 años
fue a la fiscalía a ofrecer su testimonio. Cuenta que conoció a Ulises hace 16
años. Dice que iba afuera de la secundaria a enganchar chicas. Él tenía 25 años
y yo 14. Llora al recordar que fue violada por él: “A diferencia de las demás
víctimas, a mi no me agredió en su consultorio. Pensé que éramos amigos. Fui
muy ingenua. Me preguntó si era señorita. No sabía cómo sentirme ni como
interpretarlo”.
Cuenta que él le decía que no tenía
familia y que se sentía muy triste: “Me invitó al cine, pero en el camino me
dijo que mejor fuéramos a un motel a platicar como amigos. Malamente accedí. Al
llegar me arrepentí y le dije que me quería ir. Fue cuando me dio una
Coca-Cola. Me tomé el refresco y ya no recordé nada”.
Añade: “Perdí la conciencia cuatro
horas. Me fui a mi casa con moretones, chupetones y sangrado vaginal. Me violó.
Cuando le reclamé, me dijo: “Hicimos lo que hacen las parejas que se aman”. Yo,
llorando, le dije: “pero yo no te amo”. Y él me dijo: “tengo fotos y videos de
de lo que hicimos. Si cuentas o me denuncias, los voy a difundir”. Me amenazó
de muerte. Al final no hice nada. Espero que lo encarcelen, que pague por el
daño que ha hecho. So-mos muchas víctimas”.
UNA VOZ QUE PIDE JUSTICIA
Mientras tanto, Perla intenta unir a
las víctimas que como ella sufrieron las agresiones de Ulises. Ha roto los
lazos familiares. Decidió transformar su dolor en una voz que pide justicia.
Sin poder contener el llanto dice: “Vivo en una montaña rusa de emociones.
Somos muchas víctimas. No queremos que siga lastimando a mas niños, jóvenes y
mujeres. Lo demás, lo dejo en manos de Dios”.



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