La Sexta Nota
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas / Mientras la ciudadanía enfrenta una realidad de salarios precarios e inseguridad, el diputado federal por Morena, Guillermo Rafael Santiago Rodríguez, ha sido visto recientemente recorriendo colonias de la capital chiapaneca en una campaña proselitista casa por casa. No es extraño que los funcionarios públicos, acostumbrados a una vida de privilegios con cargo al erario, se desvivan por mantener su puesto. Saben que en el sector privado les espera un salario mínimo, y no están dispuestos a cambiar la comodidad de la curul por la dignidad del trabajo real.
Con apenas 33 años de edad, este comunicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas ha construido una carrera política que muchos califican como un "fraude a la militancia". Su llegada al Congreso no fue producto del voto popular, sino de una tómbola. Sí, como se lee: en 2024, fue elegido candidato a diputado federal por el Distrito 9 de Tuxtla Gutiérrez mediante un sorteo interno de Morena, lo que le valió el apodo de "Diputado Tómbola". Un mecanismo que, según críticos, fue una "negociación cupular a espaldas de la militancia".
El joven político, quien ya había sido derrotado en dos ocasiones en su natal San Cristóbal de las Casas,fue rescatado por la dirigencia nacional. Su padrinazgo político recae en Citlali Hernández, actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. Con ese aval, hoy se pasea por las calles de Tuxtla, no para rendir cuentas, sino para asegurar su reelección y mantener el estilo de vida que el dinero público le permite.
Su campaña actual, que promete recorrer 120 casas diarias, es vista por muchos como un acto de desesperación. Mientras se jacta de donar el 50% de su salario a "causas sociales", los tuxtlecos lo recuerdan por su ausencia y por sus polémicas "pintas" de bardas, las cuales han sido denunciadas como un acto de "infamia y ofensa" que viola la normativa electoral.
Guillermo Santiago es el claro ejemplo de una clase política que se recicla a sí misma sin compromiso real con la gente. Sus debates han sido pobres en propuestas sustantivas, y su única gestión visible ha sido el pintado de bardas y la búsqueda de reflectores. Mientras el pueblo de Chiapas exige soluciones reales, este "jovenzuelo", cómodo con los privilegios del poder, solo demuestra que su único interés es no perder el empleo mejor pagado que jamás tendría en la iniciativa privada.
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