29 de agosto de 2026

EL HALCONAZO DE 10 DE JUNIO DE 1971


Era una generación que todavía cargaba con el recuerdo de la matanza de 1968 en Tlatelolco, pero que se negaba a quedarse callada. El 10 de junio de 1971, miles de jóvenes comenzaron a marchar por la Ciudad de México. Pedían reformas educativas, más presupuesto y libertad para presos políticos. El gobierno mexicano ej3cutó a 225 estudiantes ese día.

Mientras disparaban contra los manifestantes, los paramilitares gritaban vivas al Che Guevara. Era el 10 de junio de 1971, Jueves de Corpus, y el grupo de choque llamado Los Halcones, entrenado por la Dirección Federal de Seguridad y la CIA, fue soltado contra una marcha de entre 8 mil y 10 mil personas en la Ciudad de México. Ocho años después, el propio regente capitalino Alfonso Martínez Domínguez declaró a Proceso que la mat4nza la preparó el presidente Luis Echeverría para escarmentar a la izquierda y, de paso, deshacerse de él.

La prensa oficial habló de 16 mu3rtos, se publicó una lista de 27 nombres y 13 cuerpos sin identificar, la investigadora Ángeles Magdaleno documentó 32, la UNAM sostiene más de 120 y estimaciones no oficiales llegan a 225. Las víctimas tenían entre 14 y 22 años. Entre ellas, Jorge Callejas Contreras, de catorce.

Los heridos fueron trasladados al hospital Rubén Leñero y a la Cruz Verde, y hasta ahí llegaron los Halcones: entraron a urgencias, intimidaron a médicos y enfermeras, y rematar0n a los jóvenes dentro de los quirófanos. La persecución se extendió esa noche a diez colonias vecinas: Santa Julia, Atlampa, San Rafael, Santa María la Ribera, entre otras.

¿Quiénes eran? Entre 400 y mil hombres, según la fuente. Exsoldados, expolicías, boxeadores, luchadores, porros universitarios y pandilleros excarcelados a cambio de un sueldo mayor. Algunos dispararon como franc0tiradores desde azoteas, con calibre 45 y carabinas M-2. Se entrenaban en un campo en San Juan de Aragón que fue desmantelado tras los hechos. Su jefe operativo, el coronel Manuel Díaz Escobar, fue enviado a Chile en 1973, donde según el Canal 6 de Julio colaboró con la policía secreta de Pinochet, y al volver fue ascendido a general de brigada.

Nadie pisó la cárcel. Echeverría negó todo, aceptó las renuncias de Martínez Domínguez el 15 de junio y del procurador Julio Sánchez Vargas, y en 2002 se convirtió en el primer expresidente citado a declarar ante la justicia mexicana. Fue exonerado del Halconazo en 2005 y de Tlatelolco en 2009. Murió libre, a los 100 años. Y la respuesta juvenil a esa impunidad fue una veintena de guerrillas, incluida la Liga Comunista 23 de septiembre. 

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