Historia de Juan Francisco Torres Landa R.
El INE invalidó 160,000 afiliaciones de militantes de Morena que estaban duplicadas con organizaciones que buscan su registro como partido político.
En cada columna buscamos poner el foco en lo que verdaderamente importa. México atraviesa una de las épocas más preocupantes de su historia reciente: la agenda que Morena y sus satélites han implementado desde mediados de 2018 ha puesto en riesgo el destino mismo del país. No podemos dejar de reflexionar sobre lo que ocurre; la gravedad de los hechos lo exige. Mirar hacia otro lado equivaldría a convalidar la destrucción sistemática que se ejecuta desde el poder.
Lo que importa es ver cómo se concatenan las decisiones que tienen un eje rector claro: deteriorar la normalidad democrática del país. No cometamos el error de pensar que son decisiones aisladas, que hay casualidad en las materias o que los pasos se dan de forma aleatoria. No es así. Existe un plan ejecutado con rigor y disciplina. Su columna vertebral es una sola: hacer todo lo necesario para preservar el poder y cancelar la alternancia. Agotar cada vía por la cual las decisiones de gobierno puedan ser cuestionadas, revertidas o impugnadas.
Han pretendido imponer una visión única del destino del país. Y eso llegará hasta donde se topen con pared. Alguien podría señalar que Morena ha tenido éxito medido por resultados electorales. Pero ese supuesto éxito se ha sustentado en el engaño, la destrucción y la devastación. No existe métrica que justifique reconocimiento alguno cuando sabemos —y se acredita— que su desempeño es resultado de la ejecución puntual del manual del autoritarismo populista. Si no me creen, vale la pena recorrer los hechos que hoy nos tienen contra la pared.
Transparencia: Un gobierno democrático apuesta siempre por la apertura informativa y la rendición de cuentas. Morena hizo exactamente lo contrario: destruyó el INAI y concentró en el propio poder la determinación de qué datos pueden conocer los ciudadanos.
El resultado habla por sí solo: hoy se niega el 99.6% de las solicitudes de información. Corrupción: Prometieron acabar con toda corrupción. En su lugar inauguraron esquemas que han permitido saquear las arcas públicas en cantidades jamás vistas, ni siquiera en los peores tiempos de gobiernos previos. El huachicol fiscal constituye el robo de recursos públicos más grande en la historia del país. Puro engaño. Nada bueno. Y recordemos las propias palabras de López Obrador: ningún esquema de corrupción puede ocurrir sin el visto bueno de la Presidencia de la República. Seguridad: Prometieron terminar con la inseguridad y la violencia.
En los hechos, México ha registrado las cifras de homicidios y desapariciones más altas de su historia. Peor aún: se descararon al forjar una abierta complicidad con el crimen organizado. Sumado a la militarización de la seguridad pública, el resultado es que en el país no existe ni sistema ni expectativa de mejora sustantiva.
Salud: Se jactaron de que tendríamos un sistema de salud mejor que el de Dinamarca. Lo que tenemos es más de un millón de muertos por pésimas decisiones sanitarias, instituciones devastadas, recursos decrecientes, distribución de medicinas colapsada y un sistema abandonado. Aun cuando el actual titular del ramo a nivel federal es una persona capaz, la destrucción previa es de tal calado que la mera voluntad no alcanza.
Educación: El factor más importante para la movilidad social es una educación de calidad. Morena se encargó de devastar el sistema educativo y fortalecer a líderes sindicales que ellos mismos ya ni siquiera controlan. En los hechos, han hecho imposible que quienes están en desventaja económica mejoren su situación. Se ha condenado a los pobres a no cambiar. Se les prefiere paupérrimos para convertirlos en rehenes electorales.
Medio Ambiente: Un gobierno responsable
busca la sustentabilidad y la protección de los ecosistemas. Sin suelo, agua ni
aire no es posible vivir. A Morena no le interesa la vida. Han arrasado miles
de hectáreas para una refinería mal habida, derribado árboles para un tren
inservible, roto esquemas de protección y permitido que se asesine a defensores
ambientales. Un gobierno de muerte en lo más elemental.

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