31 de diciembre de 2025
LA BATALLA DE OCOSINGO. CRÓNICA DE UNA REBELIÓN
30 de diciembre de 2025
IGNACIO MORGADO, NEUROCIENTÍFICO: «CUANDO DORMIMOS, EL CEREBRO HACE UN TRABAJO CREATIVO»
Laura Inés Miyara
LA VOZ DE LA SALUD
SALUD MENTAL
El experto explica que la consciencia
es la condición que le aporta a nuestro cerebro una flexibilidad para actuar en
situaciones imprevistas que ningún otro animal o máquina posee
28 dic 2025.
Si tuviéramos que explicarle a un ser de otro planeta cómo sabemos que estamos conscientes, probablemente, acabaríamos por utilizar aquella antigua máxima aplicada originalmente a la pornografía: no la podríamos definir, pero la identificamos fácilmente cuando estamos ante ella. Pero si bien delimitar los bordes de la consciencia puede ser más difícil de lo que parece a priori, los neurocientíficos llevan décadas estudiando justamente eso. Ignacio Morgado, catedrático emérito de Psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, es uno de los expertos más prestigiosos en esta área. En su nuevo libro, El espejo de la imaginación, editado este año por Ariel, nos propone reflexionar acerca de la mente y sus procesos que, consciente e inconscientemente, configuran nuestro mundo.
—¿Qué es, en términos científicos, la mente?
—La mente es un conjunto de procesos cerebrales como percibir, sentir, aprender, recordar, olvidar, dormir o emocionarnos. Todos estos pueden darse de forma inconsciente. Por ejemplo, cuando conducimos un coche lo podemos hacer de manera automática, es decir, inconsciente, o de manera consciente. Cuando explicamos nuestras experiencias personales, nuestros conocimientos, las cosas que nos han pasado, lo estamos haciendo de manera consciente.
—¿Y qué es la consciencia?
—Su naturaleza íntima no la conocemos. Podemos decir que es un estado de la mente que desaparece cuando nos anestesian en un quirófano o, de manera cotidiana, cuando dormimos sin soñar. Pero puede que nunca lleguemos a saber cómo el cerebro produce la consciencia. Digo esto sin que sea demasiado importante el que no lo lleguemos a saber.
—¿Por qué?
—Porque lo que nos podría interesar es despertarle la consciencia a alguien que ha tenido un accidente y está inconsciente en el hospital. Aunque no conozcamos su naturaleza íntima, a lo mejor podremos activar, con medicación o con otro tratamiento, las partes del cerebro que hacen posible la conciencia para que esa persona pueda recuperarla.
—¿En qué parte del cerebro está alojada la consciencia?
—Yo no hablaría de que la consciencia está alojada. Cuando una rueda se mueve, tú no dirías que el movimiento está en la rueda o en una parte de ella, porque el movimiento es algo que la rueda hace, no que está en ella. Lo mismo ocurre con la mente: no está en el cerebro, es algo que este hace. Ahora bien, la parte del cerebro que hace posible la consciencia, según las mejores teorías que tenemos, parece indicar que radica sobre todo en las zonas posteriores: los lóbulos parietal, occipital y temporal. Curiosamente, la parte anterior del cerebro, la prefrontal, que es la parte más desarrollada, no parece intervenir en la conciencia. Un individuo que ha tenido un accidente y tiene lesionada esa parte puede seguir siendo consciente.
Emiliano Bruner es investigador del
CSIC.
Emiliano Bruner, investigador en
enfermedades neurológicas: «Nuestro cerebro es un motor Ferrari dentro de un
Seat»
—¿Cómo se crean los pensamientos en el cerebro?
—El cerebro humano tiene unas 86.000 millones de neuronas interconectadas de forma muy compleja. Cada neurona puede conectarse con más de 6.000 otras en algunos casos. Este complejo entramado es lo que nos permite pensar y razonar. Los pensamientos son una actividad consciente del cerebro, es decir, requieren consciencia. No hay pensamiento inconsciente. No está entre las tareas inconscientes que el cerebro realiza, que son muchísimas, desde la memoria y el aprendizaje hasta dormir. Los pensamientos son una actividad del cerebro dirigida por la parte anterior, llamada corteza prefrontal, que es una región del órgano que solo tenemos desarrollado hasta este punto los humanos. Es el director de la orquesta, por así decirlo. Esta parte del cerebro busca en otros lugares donde están almacenados los recuerdos para combinarlos, procesarlos y hacernos razonar sobre ellos.
—¿Qué ocurre en nuestro cerebro durante el sueño?
—El sueño es un proceso extraordinariamente complejo de nuestro cerebro en el que ocurren muchísimas cosas. El cerebro no descansa nunca, las neuronas nunca se paran. Incluso es mentira eso que se dice a veces de que solo usamos un 10 % de nuestro cerebro. Todo el cerebro, con mayor o menor intensidad cada parte, está trabajando continuamente. Y lo hace también mientras dormimos. En el sueño se está realizando un trabajo no solo de consolidación de los recuerdos y de la información que hemos aprendido durante el día, sino también un trabajo creativo. Se están organizando muchas relaciones entre las cosas que hemos aprendido, de tal manera que cuando despertamos nos podemos encontrar con que en nuestra mente consciente aparece la solución a algunos problemas que andábamos buscando durante el día y no éramos capaces de solucionarlos.
—¿El inconsciente es la parte desinhibida de nuestro ser que describen las teorías de Freud y Lacan?
—No. La mayor parte del trabajo que realiza nuestro cerebro lo hace de manera automática e inconsciente, pero este inconsciente no es algo que esté dentro de nuestro cerebro y que tome decisiones o genere pensamientos al margen de nosotros, de manera independiente. No es una parte de nuestro cerebro que nos manipula. En absoluto. Lo que ocurre es que el inconsciente y la creatividad siempre se basan en elementos que conscientemente hemos aprendido o adquirido de manera consciente.
—¿Cómo funciona la memoria?
—El cerebro no retiene en los sistemas de memoria todo lo que aprendemos durante el día, porque si así fuera, nuestra mente se llenaría enseguida de información irrelevante. Solamente retiene aquella información que tiene para nosotros especial sentido, particularmente aquella que nos ha emocionado, tanto positiva como negativamente. Es decir, no solo recordamos mejor un beso o el nacimiento del primer hijo, sino también el día que tuvimos un accidente o el día que nos pasó algo terrible. Porque el cerebro está preparado precisamente para no volver a tropezar con la misma piedra, para perseguir lo que nos ha gustado y huir de aquello que nos ha creado problemas.
—¿Qué rol tiene el resto del cuerpo, más allá del cerebro, en la consciencia?
—El resto del cuerpo almacena muchísima información de manera inconsciente. Solo se hace consciente gracias a procesos cerebrales. Nosotros podemos coger un vaso con la mano y sentimos la mano que toca el vaso, pero es en el cerebro donde se está produciendo la conciencia de tocar el vaso. La prueba de ello es que una persona que ha perdido una mano puede seguir sintiéndola, tocar cosas después de haberla perdido y sentir incluso dolor o tacto en esa mano. Porque las neuronas que captaban la información de esa mano siguen funcionando, creando esa sensación de que todavía existe esa extremidad.
—¿Qué ventajas evolutivas nos da el tener una consciencia?
—Nos sirve para relacionarnos con el mundo de manera más perfecta que si lo hiciéramos de modo inconsciente. Un coche automático inconsciente podría tener menos accidentes y menos problemas que el conductor consciente. Pero lo que la conciencia le da al cerebro humano, a diferencia de una máquina, es flexibilidad. Una máquina puede tener previstas diez millones de circunstancias para reaccionar a ellas, pero la número diez millones y uno, no. La consciencia le permite al cerebro una flexibilidad de actuación, de evitar errores, que ni la más sofisticada de las máquinas o animales puede tener.
—¿Se puede llegar a crear una consciencia artificial?
—Hoy por hoy no hemos sido capaces de crear ningún programa que tú le puedas aplicar a una máquina para que sea consciente. La conciencia no puede ser computada, nuestra teoría es que es una propiedad intrínseca del sistema. Viene de serie de un órgano extraordinariamente complejo como el cerebro humano. Un sistema con ese grado de complejidad automáticamente es consciente. La conciencia surge de la complejidad del sistema, no de la aplicación de un programa. Si fuéramos capaces de fabricar un sistema tan complejo como el cerebro humano, un sistema artificial tan complejo como el cerebro humano, la consciencia brotaría de ese sistema de la misma forma que lo hace de nuestro cerebro.
Laura Inés Miyara
Redactora de La Voz de La Salud,
periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en
Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me
trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística
e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud
mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia,
y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos
difíciles.
La voz de galicia
INTOCABLES DE LA 4T: INMUNES ANTE LOS ESCÁNDALOS
Historia de Víctor Gamboa
El año 2025 cierra con personajes controvertidos intocables por el régimen de Morena, a pesar de ser figuras que estuvieron en el centro de la polémica o por estar señalados o denunciados por su presunta responsabilidad o involucramiento en actos ilegales o por ser atrapados en conductas que contradicen los valores que impulsa la llamada Cuarta Transformación.
Uno de los actores políticos más relevantes que han estado en el ojo del huracán durante este año es el líder del grupo parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado, Adán Augusto López, luego de la aprehensión de Hernán Bermúdez Requena, presunto dirigente del grupo criminal de La Barredora, a quien designó en 2019 como su secretario de Seguridad Pública cuando fue gobernador de Tabasco.
Aunque existen denuncias penales contra López Hernández, no hay una sola imputación formal de las autoridades contra el líder parlamentario, quien ni siquiera ha sido llamado a declarar por la Fiscalía de Justicia del Estado de Tabasco o por la Fiscalía General de la República (FGR).
Uno de los casos más escandalosos en este sexenio es el del huachicol fiscal (contrabando de combustible), en el que se descubrió un esquema para traficar gasolina en grandes embarcaciones simulando que son lubricantes para evadir el pago de impuestos.
En marzo de este año, en un operativo realizado por el gabinete de seguridad del gobierno federal, se decomisaron 10 millones de litros de combustible y seis meses después, en septiembre, fueron detenidas 14 personas por este delito, incluido Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda. Su hermano Fernando Farías Laguna tiene orden de aprehensión, pero no ha sido detenido y en octubre pasado pagó una fianza para evitar su captura.
NULA AUSTERIDAD
Los hijos mayores del expresidente Andrés Manuel López Obrador también han estado envueltos en el escándalo por supuestamente beneficiarse con la licitación de obras, al adjudicar contratos a personajes cercanos.
En julio pasado, llamó la atención la ausencia de Andrés Manuel López Beltrán en la Asamblea Nacional de Morena. Días después, se conoció que el hijo del expresidente se encontraba de vacaciones en Japón, donde se hospedó a todo lujo en el hotel The Okura Tokyo, con un gasto de 177 mil pesos, junto con Daniel Asaf, jefe de la ayudantía del expresidente de la República.
Mientras que el hijo mayor del expresidente López Obrador, José Ramón, también ha estado en el centro de la polémica por su estilo de vida nada austero, a pesar de que no se le conoce un empleo estable que le brinde ingresos abundantes. Recientemente fue captado en video al salir de la tienda italiana Loro Piana, en Houston, Texas, una de las más costosas del mundo.
Si de escándalos se habla, el senador Gerardo Fernández Noroña no se queda atrás. El morenista pasó de ser un férreo crítico de los abusos, los excesos y la corrupción de los funcionarios del gobierno a un amante de los viajes al extranjero.
Fernández Noroña salió varias veces del país durante su presidencia en el Senado de la República y lo hizo a todo lujo, pese a que su partido, Morena, impuso a sus militantes la obligación de ser austeros.
Sin embargo, el escándalo mayor de Fernández Noroña tiene que ver con el crédito hipotecario que supuestamente le otorgó alguna institución financiera para adquirir una casona de 12 millones de pesos en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, en Morelos.
Otro intocable resultó ser el diputado Cuauhtémoc Blanco. El exfutbolista libró el desafuero con el arropo de diputadas de Morena y sus aliados, pese a que fue señalado de delitos sexuales. Incluso, mientras se discutía en comisiones la polémica Ley de Aguas, el exgobernador de Morelos pasó asistencia vía remota desde un partido de pádel.
El caso más reciente es el del diputado federal Pedro Haces Barba, dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México. Hace unas semanas, fue detenido Édgar “N”, alias Limones, en Durango, secretario de Organización de la CATEM en ese estado, acusado de extorsionar y dirigir al grupo criminal de Los Cabrera.
Haces Barba negó que esta persona pertenezca a la confederación, pese a las fotografías que muestran al detenido portando vestimenta con las siglas de la CATEM.
TAMBIÉN GOBERNADORES ESTUVIERON EN EL HURACÁN
No sólo integrantes del Legislativo o funcionarios de Morena estuvieron en el ojo del huracán en 2025. Varios gobernadores y exgobernadores de filiación morenista destacaron por mantenerse en el cargo y conservar su buena estrella pese a la polémica de sus gestiones.
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, también ha sido criticado por presuntamente permitir que integrantes de su familia se beneficien con el tráfico de influencias y hagan negocios al amparo del poder.
Según versiones periodísticas, Fernando Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, involucrado en el escándalo del huachicol fiscal, es socio de Alfonso Durazo Chávez, hijo del mandatario estatal.
Durazo Chávez y dos funcionarios de dicha administración estatal estarían ligados con una de las compañías investigadas por la Fiscalía General de la República por el tráfico ilegal de combustibles.
El gobernador de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha Moya, es otro de los intocables de la Cuarta Transformación, pese a señalamientos que lo relacionan en el caso del secuestro del líder criminal Ismael El Mayo Zambada y el asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y exalcalde de Culiacán, Héctor Cuén Ojeda, ocurridos el 25 de julio de 2024.
Desde ese polémico asunto, Sinaloa se ha sumido en una espiral de violencia que ha rebasado a la autoridad estatal.
Hasta ahora, el gobernador sí ha sido interrogado por las autoridades responsables de la investigación del caso, pero no se le ha fincado ninguna acusación en su contra. Tanto el expresidente Andrés Manuel López Obrador como la presidenta Claudia Sheinbaum han expresado su respaldo a Rubén Rocha.
Este año, fue objeto de críticas la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, a quien en agosto pasado, sin dar explicaciones, el gobierno de Estados Unidos le retiró su visa. Ello, en medio de la presión que el gobierno de Trump realizó contra nuestro país por el presunto involucramiento de políticos mexicanos con el crimen.
UNO DE LOS EXGOBERNADORES INTOCABLES ES EL DE CHIAPAS, RUTILIO ESCANDÓN, QUIEN FUE DESIGNADO POR EL GOBIERNO DE MÉXICO CÓNSUL EN MIAMI.
Quien fuera gobernador interino de esa entidad Willy Ochoa Gallegos lo acusó de, al menos, omisión frente a la actividad de la organización delictiva de La Barredora en el norte y oriente del estado.
Ochoa aseguró que ese grupo criminal operó en Chiapas desde 2019 y durante todo el sexenio de Rutilio Escandón.
En junio, el periodista Jorge González Valdez, director del medio digital Tribuna, fue vinculado a proceso por haber cometido presuntamente los delitos de incitación al odio y a la violencia en contra de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román.
Además, se ordenó el cierre del portal, prohibió a González ejercer el periodismo durante dos años, y se impuso una indemnización de dos millones de pesos por daño moral al director de Comunicación Social del estado.
Un mes después, la jueza de Control interina del Sistema Penal Oral y Acusatorio de la entidad, Ana Marlene Huítz May, ordenó establecer un censor judicial para revisar las publicaciones del medio y del periodista.
En julio, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, fue blanco de críticas después de que, tras la muerte de la maestra jubilada y taxista, Irma Hernández, quien fue secuestrada y torturada por un grupo armado identificado como La Mafia Veracruzana, afirmó que había fallecido por un infarto.
En diciembre fue criticada por la detención del reportero de nota roja, Rafael León Segovia, quien fue acusado por la fiscalía de Veracruz de terrorismo.
Fuente: El Universal
28 de diciembre de 2025
TERRORISMO OFICIAL CONTRA LA PRENSA EN VERACRUZ
Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
Dado que la Fiscalía General del Estado no ha informado quién o quiénes acusaron al periodista de nota roja Rafael León Segovia, Lafita, y por qué hecho o hechos concretos, aparentemente la cobertura que dio a un accidente menor de tránsito en el malecón de Coatzacoalcos motivó que lo acusara como presunto responsable de los delitos de terrorismo, encubrimiento por favorecimiento y contra las instituciones de seguridad pública, y logró que un juez de control calificara de legal su detención (en su domicilio) y además le dictara medida cautelar de prisión preventiva oficiosa, lo que ha desatado una ola de protestas en todo el estado, en todo el país y en varias partes del mundo, contra lo que considera un acto represivo e intimidatorio del gobierno de Rocío Nahle contra la libertad de informar.
Era lo único que le faltaba al segundo Gobierno del estado, de Morena, para terminar el año: encarcelar a un periodista acusándolo de terrorismo, un verdadero acto de terrorismo oficial en sí mismo para infundir terror en el gremio periodístico de Veracruz que informa sin atadura alguna, que ejerce un derecho y que cumple con la función social que tiene de servir a sus lectores, a la sociedad veracruzana, para ayudar a formar la opinión pública sobre el acontecer diario, un hecho preocupante además si se parte de que Veracruz es considerado como el estado más peligroso para ejercer el periodismo en México y que organizaciones internacionales como Reporteros sin Fronteras y Artículo 19 han señalado al estado como “un infierno” para periodistas.
El deber, por encima del disfrute personal
En “Prosa aprisa” del pasado lunes 22, con la que me despedí del año para hacer una pausa con motivo del periodo vacacional, recordé al poeta inglés John Donne, quien usó el repique de las campanas de una iglesia para ilustrar la idea de que la pérdida de uno es una pérdida para toda la humanidad, con la frase “No preguntes por quién doblan (tocan) las campanas, están doblando (tocando) por ti”, que popularizó en su novela Por quién doblan las campanas el escritor norteamericano Ernest Hemingway.
En efecto, la muerte de cualquier persona nos afecta a todos, porque cuando tocan las campanas en la misa fúnebre el cadáver puede ser el nuestro, y no debemos olvidarlo, y ahora he interrumpido mi descanso porque las campanas de la represión oficial están tocando y en lugar de Lafita León Segovia, el detenido o la detenida podría ser cualquiera de quienes ejercemos el oficio periodístico, tan apasionante como riesgoso, y regreso por ahora para hacer pública mi protesta por su encarcelamiento, para expresarle mi solidaridad y para sumarme a mis compañeros que, en forma personal o a través de organizaciones en las que están agrupados, han levantado la voz para exigir que cese el atropello y lo dejen en libertad.
Un video grabó la posible causa, pero no se ve delito alguno
Vi varias veces el video que grabó el propio periodista y no se advierte que cometa ninguna falta, simplemente da cuenta de un choque por alcance, obedece cuando un marino le pide que no se acerque, de pronto aparece una mujer primero a bordo de un automóvil que luego estaciona y regresa caminando y quien luego junto con otra mujer se le acercan, le gritan y lo amenazan, todo lo cual lo va registrando el reportero con imagen y él mismo va diciendo que las mujeres están molestas y no sabe por qué, pero ni siquiera alza la voz como para señalarlo de que estaba dando la información en forma sensacionalista. Nada. Luego se sabría que se trataba de la abogada Letizia Zurita Dávila y de su hija, quien es la que habría chocado.
Algo que llama la atención es que la mujer le advierte que le va a informar a “May”. ¿Acaso estaba haciendo gala de influyentismo, de amiguismo o parentela con el gobernador del vecino estado de Tabasco, Javier May Rodríguez, quien habría sido informado, habría intervenido y le habría pedido a su homóloga de Veracruz, Rocío Nahle, que actuara y castigara en forma ejemplar al periodista, y por eso la saña en su contra? ¿Quién o quiénes más iban en el coche que chocó y en qué condiciones que las mujeres a toda costa trataron de impedir que las imágenes se subieran a las redes? ¿Por qué de un hecho menor hicieron todo un escándalo? Algo escondían o trataron de esconder, y se ve que lo lograron.
La Fiscalía desmiente un Veracruz seguro y acepta que hay terrorismo
El apresuramiento con el que actuaron en la Fiscalía General del Estado en contubernio con el juez de control, la torpeza con la que cometieron el abuso, hizo a que colocaran a Veracruz, según el Gobierno nahlista uno de los más seguros del país, en un estado víctima del terrorismo, pues en sus fichas informativas del 24 de diciembre, dos por separado, la institución a cargo de Lisbeth Jiménez informó que Lafita León Segovia había sido detenido “como presunto responsable de los delitos de terrorismo, encubrimiento por favorecimiento y contra las instituciones de seguridad pública”, y luego que había obtenido prisión preventiva oficiosa contra el acusado “como presunto responsable de los delitos de terrorismo, encubrimiento por favorecimiento y contra las instituciones de seguridad pública”.
Algo les dio terror a ellos mismos de lo que hicieron y dijeron que en un boletín de prensa del viernes, que la Fiscalía emitió por órdenes de la gobernadora Rocío Nahle, omitió mencionar la palabra “terrorismo” pero la dejó implícita al señalar que a Lafita lo acusa, entre otros, por el delito previsto en el Artículo 311 del Código Penal para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, que se refiere al TERRORISMO, aunque, sin ser especialista en Derecho, creo que también se equivocaron, pues el artículo que debieron haber invocado era el 313, pues el primero (modalidad genérica) considera terrorista “A quien utilizando explosivos, substancias tóxicas, armas de fuego…”, que no fue el caso, de acuerdo al video, mientras que el segundo (tipo específico) dice que “Se considera terrorista y se sancionará como tal a quien haga señales, dé voces de alarma o provoque estruendos por los medios idóneos…”, que tampoco fue el caso pero es el que más les puede servir de pretexto para acallar no solo a León Segovia sino a cualquiera de quienes ejercemos el periodismo crítico y de denuncia. Cualquier estudiante de Derecho sabe que no se configura ningún delito y que la Fiscalía está interpretando el Código Penal a su antojo y conveniencia.
Rafael se fue al término constitucional ampliado por lo que la próxima audiencia se celebrará el martes 30 a las 7 de la mañana, cuando el juez deberá resolver su situación jurídica, que debe declararlo inocente, que si no lo hace entonces serán los tribunales federales los que les den palo.
Ahora resulta que Rocío tolera y perdona “excesos” de libertad de expresión
Para el periodismo veracruzano es un fin de año preocupante, porque el gobierno de Rocío Nahle mostró su rostro represivo, a menos que su Fiscalía presente pruebas de hechos contundentes que muestren que el periodista cometió, en efecto, actos de terrorismo, y preocupa también porque la gobernadora, en conferencia de prensa el viernes, asumió el papel de perdonavidas cuando declaró que “Aquí en Veracruz se ha vivido un año en que perdura la libertad de expresión, yo diría que hasta con excesos”, o sea, ¿nos está perdonando por ejercer nuestra libertad a expresarnos con toda libertad?
No, la libertad de expresión no tiene gradualidades. Es un derecho consagrado en la Constitución, que no impone más límites que el derecho humano a no causarle daños al derecho de otro, y el hecho de que alguien publique como periodista no le afecta a nadie pues la gente tiene libertad de escuchar y de creer si quiere, y en el caso de Lafita su video es la mejor constancia de que solo estaba informando sin ninguna intención premeditada.
A Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre le bastaron solo 20 días como nueva fiscal para mostrar el talante represivo y persecutorio contra la prensa crítica con el que llega al cargo y con el que se estrena. Con ella, como dicen Reporteros sin Fronteras y Artículo 19, nos espera un infierno en los próximos cuatro años. Con el apoyo social, del pueblo dicen ellos, al que servimos, vamos a sobrevivir. Lo venimos haciendo por lo menos desde el gobierno de Javier Duarte, hace ya 15 años, pronto harán 16, ahora con los de Morena.
HÉCTOR YUNES Y EL EPISODIO DE “¡VAMOS A LA CHINGADA!”
Palabras Claras
La mañana de este sábado, las redes sociales tuvieron su habitual ración de entretenimiento político. Un video breve -de esos que no explican nada, pero lo dicen todo- mostró al legislador veracruzano del PRI, Héctor Yunes Landa, protagonizando un intercambio con el comunicador Rodrigo Crosa que terminó convertido en un espectáculo digno de horario estelar.
El material, como suele ocurrir con estos clips virales, carece de contexto. No sabemos cómo inició la conversación, pero sí cómo terminó: mal, muy mal, y con mesa incluida. En el video, Yunes Landa afirma, con serenidad inicial, que “él me invitó, se quería disculpar”. Crosa intenta preguntar -ese hábito incómodo del periodismo- y ahí comienza el problema. “Déjame contestar”, insiste el legislador, primero con cortesía fingida y después con una vehemencia que no admite micrófonos ajenos.
El comunicador apela al respeto, ese concepto que suele invocarse justo cuando se ha perdido. Yunes, en cambio, deja claras las reglas del juego: él contesta lo que quiere, no lo que le preguntan. Faltaba más. El clímax llega cuando, visiblemente fuera de sí, lanza la frase que ya circula en todas partes: “¿Te sientes López-Dóriga?”, seguida de una colorida despedida -“¡Vamos a la chingada, vamos al carajo!”- y el infaltable manotazo sobre la mesa, recurso escénico eficaz para dar por terminado cualquier diálogo.
Hasta aquí, el episodio podría clasificarse como una anécdota más del folclor político nacional, ese donde los egos suelen hablar más fuerte que las ideas. Sin embargo, el momento en que ocurre obliga a mirar un poco más allá de las actitudes de un bebé gruñón. Mientras el video se reproduce una y otra vez en redes sociales, hay otros temas que, convenientemente, comienzan a desdibujarse de la conversación pública.
En Veracruz, el periodista de Coatzacoalcos, Lafita León, enfrenta una acusación de “terrorismo” por haber difundido un accidente automovilístico. Un detalle que no es menor. El caso ha provocado un fuerte golpeteo mediático contra la gobernadora Rocío Nahle, tanto a nivel nacional como internacional. Nada cómodo, por decir lo menos.
Y es justo en ese contexto cuando aparece el numerito de Héctor Yunes. ¿Casualidad? Tal vez. ¿Oportuno? Sin duda. Porque pocas cosas distraen mejor que un político perdiendo la compostura frente a una cámara. La pregunta relevante no es si el arrebato fue auténtico o exagerado, sino a quién beneficia el ruido.
25 de diciembre de 2025
ADVIERTEN COLECTIVOS REPUNTE PREOCUPANTE EN CASOS DE DESAPARICIÓN DE PERSONAS EN EL ESTADO DE VERACRUZ
En este contexto, el colectivo cerró el año con la entrega digna de dos cuerpos a sus familias, localizados en distintos puntos de la región durante labores de búsqueda realizadas a lo largo del 2025, un hecho que, aunque doloroso, representa un momento de alivio para quienes finalmente pudieron dar certeza al paradero de sus seres queridos. Integrantes del colectivo que encabeza la señora Araceli Salcedo Jiménez señalaron que estas entregas, concretadas en el mes de noviembre, fueron posibles gracias al trabajo coordinado entre el colectivo, la Comisión Estatal de Búsqueda, la Fiscalía General del Estado y Servicios Periciales, así como al seguimiento puntual de perfiles genéticos y bases de datos forenses.
Las activistas reconocieron que las labores de búsqueda se han realizado en condiciones complejas y de alto riesgo, particularmente en zonas como Acultzingo, donde por motivos de seguridad no todas las integrantes pudieron ingresar, siendo los compañeros varones quienes continuaron con los trabajos en campo.
Las integrantes destacaron la importancia de que la ciudadanía conozca qué hacer ante una desaparición, recalcando que no existe la obligación de esperar 72 horas para denunciar y que las autoridades deben recibir los reportes de manera inmediata, especialmente en las primeras horas, que son clave para la localización. De igual forma, reiteraron el llamado a las familias a denunciar aun cuando hayan pasado varios años, ya que existen cuerpos sin identificar que podrían ser entregados si se cuenta con la información y muestras necesarias.
Afirmaron que
uno de los principales retos para el 2026 será incrementar el personal
especializado, así como fortalecer la sensibilidad y empatía de las
autoridades, a fin de atender una problemática que afecta no sólo a Veracruz,
sino también a personas migrantes que han desaparecido en su paso por la
región.
Gobernantes
24 de diciembre de 2025
1989: LA INVASIÓN Y MASACRE GRINGA EN PANAMÁ QUE NO DEBEMOS OLVIDAR
Carmen Parejo Rendón
* En diciembre de 1989, el imperio norteamericano envió a unos 27 mil soldados al país canalero para poner fin al mandato del exagente de la CIA, Manuel Antonio Noriega, y como trasfondo lo que realmente les interesaba: garantizar el control total de la vía interoceánica de la cual se creen eternos propietarios.
En el año 1989, EE.UU. estaba embriagado por el éxito. Aunque aún no se había culminado la desintegración de la URSS, tras la caída del muro y el inicio de la Perestroika, su triunfo en la guerra fría se hacía palpable. Y es en ese génesis del mundo unipolar donde encontramos una de las más terribles y habitualmente olvidadas masacres perpetradas por Washington, como fue la invasión a Panamá.
El contexto era el siguiente. Manuel Noriega, quien otrora fue agente de la CIA, había dejado de ser un subordinado fiable para Washington y comenzó a actuar con mayor autonomía en torno al Canal de Panamá, uno de los conectores comerciales fundamentales del planeta, ya que es la vía más rápida de conexión entre el Atlántico y el Pacífico. En el umbral del nuevo orden mundial, EE.UU. no podía permitirse perder el control político efectivo de esa infraestructura estratégica. Bajo una narrativa que nos puede sonar —una acusación por narcotráfico—, el gobierno de EE.UU. tomó la determinación de invadir el país para derrocar a su presidente.
La invasión tuvo nombre oficial —Operación «Causa Justa»— y comenzó de madrugada el 20 de diciembre de 1989, prolongándose formalmente hasta el 31 de enero de 1990. Para ejecutarla, EE.UU. elevó su despliegue total hasta cerca de unos 27.000 soldados (una parte ya estaba estacionada en el país y otra llegó por aire), con una superioridad aplastante en medios y capacidad de fuego.
Muchos recuerdan cómo los tanques estadounidenses, en el colmo de su cinismo, llevaban escritos de «Feliz navidad» por aquellos días de diciembre. Panamá, que ya arrastraba una historia sangrienta desde su origen, incluía un nuevo capítulo trágico a su historia.
El primer golpe se concentró sobre instalaciones estratégicas, pero el resultado real fue guerra urbana sobre barrios populares, con un episodio que quedó fijado en la memoria nacional: El Chorrillo, convertido en símbolo del castigo colectivo y de la impunidad del vencedor. El Cuartel Central de las fuerzas panameñas estaba enclavado en esa barriada junto a la Zona del Canal, y eso selló su destino durante la invasión: bombardeos y fuego envolvieron las casas hasta en las primeras horas del 20 de diciembre, obligando a familias enteras a huir sin ayuda alguna mientras sus viviendas eran consumidas por las llamas. La vida que conocían allí —un lugar alegre y de gente trabajadora— cambió para mal de manera irreversible, y treinta años después las heridas siguen vivas en quienes lo recuerdan, sin que se conozca con claridad la magnitud de la tragedia ni se cierre la herida abierta en la memoria colectiva.
Hoy se desconoce el número exacto de víctimas en El Chorrillo. Asociaciones de memoria histórica del istmo reclaman transparencia y reparación, y los actos conmemorativos en el país durante estos días se vuelven, por necesidad, ceremonias no solo de recuerdo sino de una reivindicación política pendiente.
Hubo cifras oficiales que hablaron de centenares, y estimaciones y recuentos que elevan el saldo —incluido el civil— muy por encima, hasta rangos de miles de muertos, según fuentes. Lo único seguro es que, 36 años después, no existe un número consensuado. Un desacuerdo con connotaciones claramente políticas que pone de manifiesto cómo se enterró la memoria colectiva de un pueblo.
Además, la comunidad internacional dejó constancia, en términos inequívocos, de que aquello no fue un «operativo» sino una violación abierta del orden jurídico internacional: la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 44/240, que «deplora» la intervención y la califica como «flagrante violación del derecho internacional».
Pero esa condena no tuvo consecuencias para el agresor. Nació así el mundo unipolar también en el plano jurídico: un escenario en el que las resoluciones de Naciones Unidas se acumulan sin efecto cuando el infractor es la potencia hegemónica o uno de sus aliados. Panamá anticipó una constante que hoy resulta tristemente familiar: la legalidad internacional existe, pero no se aplica. Como ocurre con Palestina —entre decenas de resoluciones ignoradas—, la ONU certifica el crimen, pero el poder real decide que no pasa nada.
Entre los muertos de aquel diciembre hubo también un símbolo que en España debería ser imposible borrar: el fotoperiodista Juantxu Rodríguez (Juan Antonio Rodríguez Moreno), asesinado por tropas estadounidenses mientras cubría la invasión. Décadas después, la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que Estados Unidos debía indemnizar a su familia, una acción tardía que no repara el hecho central: se mató a quien estaba contando la verdad.
Y es aquí donde Panamá deja de ser solo Panamá. Porque ese gesto —la violencia desplegada sin freno y el borrado posterior— fue también el inicio de una impunidad cada vez más visible contra quienes narraron el parto del mundo unipolar. Años después, la OTAN bombardearía la televisión serbia (RTS) en Belgrado, matando a 16 trabajadores. Y en 2003, en Bagdad, un tanque estadounidense disparó contra el Hotel Palestina, centro de prensa internacional: allí murieron José Couso y el cámara de Reuters Taras Protsyuk.
Sin embargo, estos días, en las calles de Panamá, no hemos visto solo banderas panameñas, sino también venezolanas. No es un gesto simbólico menor: es la conciencia viva de un hilo histórico macabro que la actual administración estadounidense parece empeñada en prolongar en el mismo mar Caribe, ahora mediante amenazas abiertas contra Venezuela.
Si en 1989 estábamos ante el parto del mundo unipolar: la embriaguez del vencedor que creía que la historia había terminado y que el mapa podía redibujarse a golpe de cañón, hoy estamos ante otra cosa, ante el final de esa unipolaridad. Y eso hace estas acciones igualmente criminales, pero aún más obscenas y ridículas: una maquinaria que sigue actuando como si mandara sobre el tiempo, impulsada por la soberbia de un imperio que se cree eterno y que, en su decadencia, nos coloca a todos en posiciones cada vez más peligrosas.
Si el mundo multipolar que ya a finales de 2025 podemos decir que está aquí pretende merecer ese nombre, tiene una obligación histórica ineludible: poner límites reales al poder imperial y garantizar que lo de Panamá no vuelva a repetirse.
1989: La invasión y masacre gringa en Panamá que no debemos olvidar – NICALEAKS
EL FRENTE POPULAR REVOLUCIONARIO EXIGE RESPETO AL DERECHO DE SUS INTEGRANTES EN COATEPEC, VERACRUZ.
Mediante una carta abierta dirigida a la
presidenta de México, a la gobernadora de Veracruz y a la CEDH, el Frente
Popular Revolucionario denunció agresiones de la policía municipal e
inspectores de comercio contra sus integrantes el pasado 22 de diciembre.
El FPR responsabiliza al Ayuntamiento de
Coatepec por violar el artículo 5° constitucional y advirtió que realizará
movilizaciones en distintos puntos del estado para exigir respeto a los
derechos laborales de la clase trabajadora.
DENUNCIAN PRESUNTAS IRREGULARIDADES, PRESIONES Y AMENAZAS EN JUICIOS FAMILIARES
• Padres no custodios acuden al Tribunal de Disciplina Judicial ante posibles abusos procesales en Córdoba.• Denunciantes advierten la urgencia de revisar el marco legal para proteger el interés superior de niñas y niños.





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