30 de octubre de 2014

TRES VALLES, EL PUEBLO DE MÉXICO QUE DESPERTÓ AL HORROR DE LAS FOSAS COMUNES

Plaza principal e Tres Valles
La tranquilidad habitual de Tres Valles
se vio destrozada por el hallazgo.

Tres Valles es un pueblo tan pequeño que las muertes son anunciadas mediante un megáfono atado a un coche.
Cuando hace unas semanas, Benita Fuentes falleció, un funcionario del ayuntamiento condujo por las carreteras llenas de baches, repitiendo un mensaje grabado, informando al pueblo el lugar y hora del velorio, como es la costumbre local.
Anciana y de precaria salud, Benita murió de causas naturales mientras dormía. Pero su fallecimiento apacible parece casi una excepción porque hoy el espectro de la muerte, de la muerte violenta, abruma a Tres Valles.
El tranquilo pueblo irrumpió en los titulares de las noticias de México en junio cuando se descubrió allí una fosa común con por lo menos 31 cuerpos, ubicada apenas a unos minutos a pie de la plaza central del municipio.
Pero estos muertos no recibieron el mismo reconocimiento del ayuntamiento que Benita. Más bien, fueron los buitres los que alertaron al pueblo de la existencia de los cadáveres.

En la selva


Ranco El Diamante
Detrás de la tranquera del rancho El Diamante se halló la fosa que golpeó la rutina de Tres Valles.

La fosa común, que en realidad son más de 15 fosas pequeñas, se encontró en el rancho ‘El Diamante’, un terreno en medio del campo del estado oriental de Veracruz.
Una patrulla de nerviosos policías estatales vigila la entrada, bloqueando el paso a toda persona que no sea investigador forense.
Sin embargo, fotografías publicadas en internet muestran lo que es quizá la escena más grotesca que se ha descubierto en Veracruz en estos años de conflicto.
Los restos de decenas de hombres, mujeres y por lo menos un niño fueron hallados en esta fosa, muchos de ellos descuartizados y degollados.
La de Tres Valles se convirtió en la más reciente de las 246 fosas encontradas en México en los últimos tres años, según cifras del gobierno.

Alberta Díaz Torres
Berta enterró a cinco miembros de su familia.

En su humilde choza de madera, en las afueras del pueblo, Alberta Díaz Torres –conocida como Doña Berta por sus vecinos– está lentamente recuperándose del dolor profundo de haber enterrado a cinco miembros de su familia: a su hija Rosalía y cuatro de sus nietos.
"Se los llevaron el viernes, pero no me di cuenta que faltaban hasta el sábado por la mañana", dijo la señora de 61 años, su cuerpo rígido con el luto, su voz apenas un susurro.
"Cinco días más tarde, el diario publicó su nombre (Rosalía) y su apodo, ‘Bailarina’. Dijeron que habían encontrado unos cuerpos".
Los cinco fueron hallados en El Diamante. El nieto menor tenía apenas 15 años.

Sospechas

Después de exhumar los cuerpos, el secretario de Seguridad Publica en Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, dijo que las víctimas en la fosa "no son personas decentes", insinuando que pertenecían a uno de los carteles de narcotraficantes que pelean el control de esta región de México: los Zetas o sus rivales del Cartel del Golfo.
Aunque le duele decirlo en voz alta, Doña Berta está dispuesta a aceptar que su hija podría haber estado involucrada en el crimen organizado, pero insiste en que sus nietos no habían hecho nada para ser asesinados tan brutalmente.
"Me puso muy triste leer las actas de defunción. Decían ‘piquetes y degollados’. No pude dormir anoche después de leer esto. Cada uno igual: trozados, trozados, trozados", dice con un largo suspiro.
"Si algo hizo mal o algo debía mi hija, pobres los niños que lo tuvieron que pagar."

Altar para desaparecidos en México
Un altar con fotos de los desaparecidos de Tres Cruces en México.

Las Lloronas

El pueblo grande más cercano a Tres Valles es Tierra Blanca. Ahí, viviendo en la misma pobreza extrema que Doña Berta, está Elvira Gómez, otra madre que viajó aquel día al rancho ‘El Diamante’ en busca de sus hijos.
Elvira lleva ocho meses en un peregrinaje macabro, pasando de las fosas a la morgue en los estados de Veracruz y Oaxaca, tratando en vano de encontrar a sus dos varones, Rodrigo y Juan.
"Hay un mito en México sobre La Llorona (una mujer que camina por el mundo llorando, en búsqueda de sus hijos perdidos)", dice Elvira, con lágrimas en sus ojos. "Pues, mentira. No es un mito, es una verdad el día de hoy. Nos encontramos con madres buscando a sus hijos por ahí. Igual yo personalmente".
Pero, a diferencia de Doña Berta, Elvira no acepta que sus jóvenes, de 18 y 21 años, estaban mezclados con los carteles. Ella afirma tajantemente que un día fueron "levantados" (secuestrados) por la policía local y no hay rastro de ellos desde entonces.
"No sé por qué se los llevaron, nosotros somos gente de trabajo, de paz. No sé cuál es el problema".

Números en disputa

El Ministerio del Interior dijo recientemente que había 8.000 desaparecidos en México.
Después de que algunos señalaran de que se trataba de una grave subestimación, el gobierno ajustó la cifra a 16.000. Pero muchas organizaciones de derechos humanos dicen que simplemente no se conoce el número real.

Juan René Chiunti, diputado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)
El diputado Chiunti cree que hay que averiguar a qué se dedicaban las víctimas.

Lo que queda claro es que el problema afecta a familias en los extremos del espectro social en México.
Juan René Chiunti es un diputado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Veracruz que tiene un hermano desaparecido hace más de 15 meses. Se teme que haya muerto, a pesar de que su familia pagó un rescate.
Sin embargo, el diputado dice que la mayoría de la gente que desaparece o termina en fosas como la de Tres Valles andaba "en mala compañía", muchas veces con el conocimiento implícito de sus familias.
"Y hoy, los mismos familiares dicen ‘ay, pobre mi hijo, dónde está'", dice Chiunti. "¿Pues a qué se dedicaba? La primera pregunta que yo haría a este familiar sería en qué trabajaba tu hijo o qué estudiaba. Primero empezamos por ahí. Cuando tú me contestes esta pregunta satisfactoriamente, entonces yo te diré si era gente de bien".
"Pero si se dedicaba al mal, tenemos un dicho acá en la zona: el que mal anda, mal acaba".
Cuando salimos de Tres Valles nos llegó la noticia de otra fosa común recién descubierta en un pueblo cercano, que esta vez contenía los restos de ocho cuerpos.
Seguramente Elvira Gómez, y otras madres desesperadas como ella, se habrán puesto en camino hacia allí, para ver si ellas también pueden empezar su luto.

EL GOBIERNO DE DUARTE INTENTÓ “BORRAR” LOS MUERTOS DE TRES VALLES Y NO DAR LA CARA A LAS FAMILIAS, SEGÚN TESTIMONIOS


Por Ignacio Carvajal, especial para SinEmbargo
Las fosas. Foto: Daniel Torres, blog.expediente.mx, especial para SinEmbargo
Veracruz, Veracruz, 26 de junio (SinEmbargo/Expediente).– La exhumación de cadáveres en el rancho “El diamante”, de Tres Valles, concluyó la madrugada del 18 de junio. Para cuando todos los elementos que participaron –estresados y con miedo– se habían retirado, los cuerpos ya estaban en Servicio Médico Forense de Cosamaloapan, a unos 40 kilómetros. A esas horas comenzó a emanar el olor a carne putrefacta que se metió hasta el alma de cada uno de los habitantes de Cosamaloapan. 

Una pestilencia más madrugadora que los carritos y triciclos voceadores de El Piñero de la Cuenca (el diario líder en la zona), pues por esa podredumbre las personas con familiares desaparecidos sabían que debían marchar al Servicio Médico Forense (Semefo). Pero la orden fue determinante: “los cadáveres no se podían quedar allí”. No cabían y, además, “sería más complicado controlar a los familiares que llegaran en busca de informes”, bajo anonimato, cuenta un funcionario cercano al caso y deja entrever que para esos restos humanos había otros planes, menos el de darlos a conocer. Por eso los trasladaron de Cosamaloapan a Xalapa, donde sería más fácil ocultarlos, como se ha hecho con otras masacres. 

En Cosamaloapan sólo se quedaron los más frescos y que habían salido primero, los de Rosalía Valerio Díaz, “La bailarina”, sus tres hijos, un sobrino y su pareja sentimental, que habían sido sustraídos con violencia el pasado 13 de junio, en Tres Valles. Versiones de los testigos indicaron que, por poner resistencia y tratar de huir, los sicarios dieron muerte allí mismo a la pareja sentimental de “La bailarina”. Tomaron en vilo el cuerpo del hombre chorreante de sangre y se lo llevaron junto con los otros “levantados”. Después del reclamo de esos cuerpos, unidades especiales de periciales, con refrigeración y demás equipamiento, salieron de Cosamaloapan rumbo a Xalapa para seguir el plan de esconder los restos con la intensión de no opacar el evento de veleros internacionales que encabezaría desde temprana hora, ese mismo día, el Gobernador Javier Duarte  de Ochoa y el titular de la Secretaría de Marina (Semar), Francisco Vidal Soberón. 

*** El plan de ocultar los cuerpos creció para no opacar el evento de Duarte. 

Las fosas. Foto: Daniel Torres, blog.expediente.mx, especial para SinEmbargo
Foto: Daniel Torres, blog.expediente.mx, especial para SinEmbargo 
A las 10:30 pm del 17 de junio la noticia estaba más que confirmaba. El último cierre aportaba 28 cadáveres y seguían buscando. Finalmente la cifra oficial quedó en 31. Desde esa hora, hasta la mañana del 18, ningún enlace del Poder Ejecutivo contestaba alertas al radio, llamados al celular, mensajes de texto ni whatsapp. 

No apagaron los dispositivos simplemente no contestaban. No querían dar el “sí” o el “no”. Incluso, el vocero Alberto Silva Ramos, personaje activo en las redes sociales, se borró del ciberespacio, y su celular, ese que siempre ofrece para contestarlo “a la hora que sea”, cuando por vez primera se le necesitaba para honrar el trabajo informativo mandaba a buzón. La mañana del 18 de junio se corría la versión: “Desde la Coordinación de Comunicación Social (Consocial) están llamando a los jefes de los corresponsales nacionales. Que no crean la versión del cementerio clandestino. El gobierno sólo va reconocer seis muertos en un comunicado”, contó un reportero a quien su jefe casi despide por pretender venderle la noticia. Los seis miembros de la familia de Tres Valles ya habían sido reclamados. Sus deudos, que no son de Veracruz, les recogieron con prestancia pues, como eran los más recientes, aún los buscaban en agencias del Ministerio Público (MP), Semefo y cárceles. La operación para minimizar el hecho, por lo menos en diarios nacionales, resultó exitosa. En las ediciones del 19 de junio la nota de la peor masacre en la memoria inmediata de Veracruz no figuraba en portadas; eso sí, en interiores, gacetillas de Javier Duarte con el Jefe de la Marina y los veleros, entre ellos, 

El Esmeralda, de la Marina de Chile, irónicamente, con un pasado funesto al haber sido escenario de tortura y muerte de cinco sacerdotes opositores al régimen de Augusto Pinochet, y decenas de personas más por cuya borda fueron lanzadas a los tiburones. 

*** Antes de las ocho de la mañana del 18 de junio, Rosa María Hernández Espejo, desde su programa radiofónico, conseguía la primera versión oficial sobre el cementerio clandestino de Tres Valles. El entonces Subprocurador de la zona en Veracruz-puerto, Arturo Herrera Cantillo, palabras más, palabras menos, reconoció haber mandado personal de su jurisdicción a “El diamante”, pues no se daban abasto con la exhumación. Herrera Cantillo aportó lo que tenía hasta el último corte de la noche del 17 de junio de parte de sus subalternos: 28 cuerpos y un cementerio clandestino. Además, pidió a los ciudadanos de la región, con familiares desaparecidos, acudir a las instalaciones del Semefo para el proceso de identificación. Minutos después, declaró lo mismo a la estación de radio XEU. Cuestión de minutos para que la noticia se posicionara entre las populares de las agencias internacionales. El mismo 18, casi al anochecer, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), la nueva, la de Luis Ángel Bravo, emitió el comunicado 3731, en donde sólo se indica que “continúan las investigaciones relacionadas con el hallazgo de una fosa clandestina”; pero no se menciona el total de muertos, menos la cifra que ya había indicado Herrera Cantillo. 

*** Cómo no voy a entender el dolor de las madres, si lo viví en carne propia, dijo el ex Subprocurador Arturo Herrera. 
Cómo no voy a entender el dolor de las madres, si lo viví en carne propia, dijo el ex subprocurador Arturo Herrera.  Foto: Daniel Torres, blog.expediente.mx, especial para SinEmbargo
Foto: Daniel Torres, blog.expediente.mx, especial para SinEmbargo 

No tenía mucho de haber tomado posesión del cargo, apenas el 30 de marzo de este año. Arturo Herrera Cantillo caminaba por el zócalo de Veracruz cuando fue divisado por los reporteros. “Señor, una entrevista”, lanzó una reportera. Herrera Cantillo lo pensó. Se rascó la cabeza. Miró para los lados y se jaló a los reporteros a la sombra. Traía el reproche a flor de labios: “Estoy indignado por la forma en que una compañera de ustedes me golpeó en su columna”. No era para menos. Le cuestionaban no entender el dolor de las madres que pedían resultados por sus hijos desaparecidos. 

Los argumentos de Cantillo no cuajaban. La mayor parte de quienes le entrevistaban no lo conocían ni sabían de su pasado inmediato. Se le quebró la voz y lo tuvo que remarcar: “¡Cómo no voy a entender el dolor de una madre que busca a su hijo, si yo lo viví en carne propia!”. En septiembre de 2011, Jorge Herrera Turrent, de 21 años, hijo del exsubprocurador, participaba en una fiesta al interior del lujoso condominio JV en el fraccionamiento Costa de Oro, de Boca del Río, Veracruz. Perdió el equilibrio y cayó de una altura de 24 pisos. Su cadáver fue reconocido y reclamado por el afamado abogado, maestro de generaciones, incluida la de Luis Ángel Bravo, Procurador de Justicia del estado. Ese día, durante el levantamiento, Cantillo no se quebró. Pero en ese encuentro con la prensa, a la sazón de una feria de la SSP en el zócalo de la ciudad, Cantillo dejó rodar lágrimas por las mejillas. De verlo argumentando en medio del llanto, a los periodistas no les quedó de otra. Apagaron sus aparatos, las cámaras y lloraron con él. 

*** No es la primera vez que el gobierno duartista intenta esconder cadáveres. 

El 7 de octubre de 2011, 20 días después de la masacre de Plaza Américas –donde el Cártel de Jalisco Nueva Generación abandonó los cuerpos de 35 presuntos zetas– aparecieron tres casas de seguridad llenas de gente muerta. En dos domicilios, una en Jardines de Mocambo y otra en Costa Verde aparecieron 28 personas ajusticiadas. 

Los maleantes, sabedores de que el gobierno duartista hacía todo a su alcance para esconder las huellas de sus ajustes –al mismo tiempo, los procuradores de todo el país y Marisela Morales Ibáñez, ex titular de la Procuraduría General de la República (PGR), se reunían en un hotel cercano– colocaron los cadáveres en las azoteas, de tal forma que los detectara el helicóptero de la Marina en uno de sus constantes patrullajes aéreos. Mediante varios comunicados, el gobierno de Duarte, a lo largo de ese día, se dedicó a desmentir el hallazgo. Fueron al menos tres los boletines emitidos en ese entonces por la ex vocera, Gina Domínguez, para negar lo que informaban algunos portales de internet y que ya era retomado por medios nacionales. A las 10 de la noche, en su noticiero estelar Joaquín López-Dóriga, en base a un comunicado de la Marina Armada de México, confirmó la masacre de las casas de Costa Verde y Jardines de Mocambo. Al gobierno de Veracruz no le quedó de otra y reculó con el argumento de que “las investigaciones estaban en marcha y no había elementos para informar”. 

El 5 de enero de 2012, en la víspera de la primera visita de Enrique Peña Nieto como presidente de la República con motivo de la conmemoración de la promulgación de la Ley Agraria, un bando criminal abandonó 18 cadáveres en la zona norte de Veracruz, en un área conocida como Casas Fantasmas. En esa ocasión, los medios de comunicación locales, caja de resonancia de los nacionales, fueron callados. 

En ese entonces no se sabía; pero iniciaba así lo que ahora es conocido como “el pacto de silencio” (estrategia del gobierno federal encaminada a disminuir la presencia de información sobre violencia en todo el país). La misma contemplaba tanto presión a reporteros (a los que llamaban amenazándolos que aparecerían flotando en el canal de la Zamorana) como a funcionarios incómodos para que fueran “prudentes”. La salida de Arturo Herrera Cantillo y el silencio que predomina en la prensa sólo puede entenderse en ese contexto.



VERACRUZ: LAS NARCOFOSAS QUE PASMARON A DUARTE

Noé Zavaleta
Proceso Edicion Mexico
Javier Duarte-gobernador-Veracrúz

Tras el descubrimiento de 12 fosas clandestinas con restos de al menos 31 personas asesinadas en la Cuenca del Papaloapan, el gobierno de Javier Duarte tardó cuatro días para sellar los accesos a un inmueble que tenía cervezas a medio consumir y un altar a la Santa Muerte. Además, mantuvo silencio sobre el tema durante casi una semana y mandó cancelar una conferencia de prensa al respecto…

TRES VALLES, VER.- En la Cuenca del Papaloapan se cometió la mayor “carnicería humana” de la que Veracruz tenga memoria, como lo refieren los lugareños de Tres Valles, Cosamaloapan y Carlos A. Carrillo tras el hallazgo de por lo menos 31 cadáveres en 12 fosas clandestinas cavadas en el rancho El Diamante, lo cual confirmó que la delincuencia organizada, sobre todo Los Zetas, operan en la región.

De la treintena de cuerpos descubiertos, una decena –según elementos de la Marina-Armada de México y policías ministeriales– estaban decapitados y otros aparecían sin manos o brazos. La mayoría tenían el tiro de gracia y huellas de haber sido atados y torturados.
Desde la madrugada del lunes 16 y hasta la tarde del miércoles 18, peritos forenses, marinos, policías estatales y municipales escarbaron y sacaron uno por uno los cuerpos del llamado kilómetro 11, camino de terracería que conduce de la cabecera municipal de Tres Valles al ejido de Nopaltepec.
La Subprocuraduría Regional de Justicia con sede en Cosamaloapan tuvo que pedir el apoyo de su homóloga en el puerto de Veracruz, además de solicitar a las funerarias de la región y al panteón municipal de la zona que prestaran a sus “peones”, “cuerdas”, “picos y palas” para la faena.
El Diamante es un rancho que en 2010 lucía boyante con el ganado que allí se criaba y por sus vastas áreas de arroz y pastizales. El dueño, Fernando Cano Cano –expresidente municipal de Tres Valles–, lo cuidaba como su mayor patrimonio, pero al morir en mayo de 2011 el terreno cayó en desgracia.
Marcos Nelson Cano, actual alcalde de esa localidad, asegura que El Diamante se encuentra en litigio entre la segunda esposa de Fernando Cano y los hijos del primer matrimonio del exedil. Mientras tanto, el rancho quedó en el abandono y ha sido utilizado por la delincuencia organizada, admite el presidente municipal.
“A mí me levantaron”
“Espérenme tantito, hoy no voy a dar tantas audiencias…Tengo un problemita”, dice el alcalde de Tres Valles, Marcos Nelson Cano, a los habitantes que esperan hablar con él para resolver problemas relacionados con el agro, la caña de azúcar y con gestiones sociales. En lugar de atender a la gente, se encierra con cuatro elementos de la Marina-Armada de México que le advierten: “Aquí vamos a andar patrullando en estos días”.
Líder cañero, de sombrero vaquero, Cano reconoce que las narcofosas lo tomaron “por sorpresa”, pues el ayuntamiento que gobierna venía saliendo apenas de las fiestas del carnaval, y a su juicio la violencia, los secuestros y la inseguridad habían cesado.
“Aquí hay dos lecturas muy claras: O se recrudece la violencia con esto que pasó y se pone feo, o se detiene, porque las fuerzas federales van a sitiar Tres Valles y van a estar muy al pendiente”, dice.
Justifica lo ocurrido en El Diamante al reprochar el hecho de que hace dos meses, por órdenes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), los 35 militares adscritos al patrullaje del municipio fueron “enviados” a apoyar las labores de combate al crimen organizado en Michoacán.
Refiere que la delincuencia organizada en el área había sido extirpada a principios de 2012, cuando entraron fuerzas federales a hacer detenciones masivas e “imponer” orden. Incluso rememora que él también ha sido víctima del narcotráfico.
El 9 de mayo de 2011, un comando armado, integrado por varios hombres encapuchados, interceptó su vehículo cuando viajaba del ingenio cañero a su domicilio. Con armas de alto calibre, lo sometieron rápidamente y lo subieron a una camioneta.
“Querían mi dinero. No sé cómo, pero se enteraron de que acababa de vender un rancho. Los sicarios me decían que estuviera tranquilo, que en cuanto mis familiares entregaran el dinero que acababa de recibir yo volvería a casa”, expresa.
Tras ocho días de negociaciones, Nelson Cano –en aquel entonces líder regional de la CNPR– fue liberado y nunca volvió a saber de sus captores.
El hoy secretario del ayuntamiento de Tres Valles, José Antonio Herrera, afirma que en 2011 también fue víctima de la delincuencia organizada, pues en pleno centro histórico del municipio un comando armado le marcó el alto para despojarlo de su vehículo.
La estela de impunidad en Tres Valles en aquel entonces se explica por los nexos de fuerzas policiacas con la delincuencia. Esto, al grado de que la SIEDO detuvo en 2011 a siete policías por presuntos vínculos con el crimen organizado, entre ellos al comandante de la corporación, Daniel Villagómez.
No fue sino hasta el jueves 19 cuando el gobierno de Duarte intervino para sellar los accesos al inmueble. Pero un día antes, reporteros y fotógrafos regionales pudieron ingresar sin problemas al rancho.
A un costado de las fosas encontraron una casa de seguridad y un área de descanso, mas quedaron estupefactos al ver un altar y efigies de la Santa Muerte, con decenas de veladoras en honor de la “señora blanca”. También había botellas de whisky, cervezas sin terminar, sopas y chiles sin cocinar, restos de comida, así como colchonetas, sábanas y sandalias.
Policías ministeriales declararon que algunos cuerpos “no tienen más de tres días de ejecutados”.
Un abismo negro
La cabecera municipal de Cosamaloapan –a sólo 49 minutos de Tres Valles en taxi– hoy es un pueblo desolado: comercios cerrados, casas habitacionales en renta y/o en venta vacías, viviendas abandonadas de familias adineradas que huyeron por la inseguridad, y barrios –como La Playa, La 42 y San Felipe– que a decir de lugareños son “zona cero”, pues ni la policía se atreve a entrar porque ahí pululan los sicarios y narcomenudistas.
De enero de 2014 a la fecha han desaparecido más de un centenar de personas en la Cuenca del Papaloapan, en secuestros y levantones, pero también –señalan los habitantes– como parte de un “operativo limpieza” similar a las “ejecuciones extrajudiciales”.
Algunos ganaderos y comerciantes aceptan hablar con el reportero bajo el anonimato, ya que han sido víctimas de secuestro o asesinato de algún amigo.
“Aquí ha sido un infierno. Antes de diciembre de 2012, la delincuencia secuestraba y levantaba con total impunidad. Fueron afectados hijos de ganaderos, de políticos, de trabajadores de Pemex. Todo aquel que tenía dinero era susceptible de secuestro; también arremetían contra comerciantes, dueños de cantinas y ejidatarios cañeros que no pagaban la cuota (derecho de piso). Pero, al menos, si pagabas lo que te pedían, te regresaban vivo”, expone uno de ellos.
Otro detalla que en todo 2013 operó una banda de secuestradores conocida como Los Taqueros, quienes en 95% de los casos no regresaban vivo al familiar. Ese grupo ya fue detenido en Puebla.
En lo que va del año, asegura, las ejecuciones y levantones que se cometen en la cabecera municipal se deben a “ajustes de cuentas” o a una “especie de operativo limpieza”.
“La ciudadanía, la gente de bien, ya sabe que cuando empieza a ver camionetas negras sin placas patrullando en la noche se trata de fuerzas federales vestidas de civil, que sólo vienen rastreando a narcomenudistas y extorsionadores. Los sacan de esos barrios (La Playa, La 42 y San Felipe), se los llevan y ya no regresan.”
En dicho municipio sin ley, coinciden pobladores, ha habido momentos en que hay que pagar “a los malandros” derecho de piso por “vender” o “comprar” carro o casa: “Dese una vuelta por el pueblo: aunque la gente tenga dinero, verá que la mayoría jala carros viejos”.
“Tenemos miedo”
Francisco Molina y su esposa son dueños de una funeraria en Cosamaloapan, municipio de apenas 35 mil habitantes. Los Molina viven con dolor y con miedo desde que su hija, María del Carmen Molina Gamboa, de 22 años, fue secuestrada el 12 de diciembre de 2013. Siete semanas después, la detención de uno de sus victimarios permitió a la Procuraduría General de Justicia del estado encontrarla en una fosa clandestina en el municipio de Carlos A. Carrillo.
“Mire ahora dónde tengo a mi hija”, dice Francisco Molina mientras señala una pequeña urna de latón macizo, dentro de las oficinas de la funeraria.
“Aún tenemos miedo. Vivimos encerrados”, confiesa la familia Molina Gamboa, pues detalla que aunque los victimarios de su hija cobraron un cuantioso rescate que los dejó con múltiples deudas, han recibido llamadas intimidatorias de grupos criminales o extorsionadores.
“Siguen hablando a la oficina. Nos dicen que están en la esquina con armas largas, que nos van a levantar si no les entregamos dinero. Después de lo que nos pasó, uno ya sabe qué tiene que hacer en esos casos: colgarles el teléfono”, comenta.
La familia Molina Gamboa y otras mil 500 personas participaron en una marcha inédita para exigir “paz”, “seguridad” y el cese de los secuestros y extorsiones. El contingente –convocado por la Iglesia católica– partió de la parroquia de Carlos A. Carrillo y concluyó en el parque de Cosamaloapan; concurrieron familiares y amigos de desaparecidos y asesinados en la región.
Pifias duartistas
El hallazgo dejó pasmado al gobierno de Javier Duarte. Aunque el lunes se le informó de las 12 fosas, negó el hecho hasta el miércoles. Inclusive Duarte y su vocero, Alberto Silva, que frecuentan las redes sociales, disminuyeron notablemente su intervención en el ciberespacio.
El miércoles 17, el subprocurador de justicia de Veracruz, Arturo Herrera Cantillo, admitió ante una radiodifusora que se habían hallado sólo 27 cuerpos. Pero enseguida, sin decir por qué, apagó su celular y ya no quiso volver a hablar del tema.
Al mediodía, el subprocurador regional de Justicia de Cosamaloapan, Guilebaldo Maciel Mercado, citó a rueda de prensa en su oficina para dar pormenores del descubrimiento. Pero antes de las 11:30, cuando afuera del inmueble había ya reporteros de Veracruz, Alvarado, Santiago Tuxtla, San Andrés, Tierra Blanca, Tres Valles, Minatitlán, Coatzacoalcos y hasta de Tuxtepec, Oaxaca, un “telefonazo” de Xalapa ordenó a Maciel cancelar dicha rueda de prensa.
El silencio oficial del gobierno de Duarte prevaleció hasta el viernes 20, cuando el fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, aceptó hablar únicamente con la periodista Carmen Aristegui para, de forma escueta, ahondar en los datos ya conocidos. Aceptó que no había un solo detenido.
Fuente: Proceso 2964

CON USTEDES EL RANCHO DEL HORROR, DONDE LOS ZETAS MASACRARON INOCENTES


El pasado 16 de junio en el rancho El Diamante de Tres Valles, fueron encontrados 31 cuerpos agrupados en 12 fosas, algunos decapitados, otros desmembrados y otros unos más con el tiro de gracia.

PEÑA NIETO ESTÁ "MOVIENDO A MÉXICO"... EN SU CONTRA.

“Esto no es Mover a México”: Financial Times; es el mismo país corrupto e injusto, dice.

“Esto no es “Mover a México”, el lema del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, este es el viejo México, donde las autoridades locales son ineptas, corruptas y están en colusión con el crimen organizado; donde la vida no vale nada y la justicia es difícil de alcanzar”, agrega el Times.

Su programa ha sido el de siempre: viajes a todo el país y discursos en eventos como la apertura de un hospital o asistir a un foro sobre medios de comunicación del estado [...] Peña Nieto, aclamado como el salvador de México hace sólo ocho meses en la portada de la revista Time, ahora está viendo los titulares internacionales dominados por una mala prensa que estaba trabajando para desterrar”, publica el Times.

ESTUDIANTES DE HUMANIDADES UV TOMAN CHEDRAUI POR AYOTZINAPA


Xalapa, Ver.- 29 de octubre 2014.- Pasado el mediodía de este miércoles, estudiantes de la facultad de Humanidades de la Universidad Veracruzana, tomaron de manera pacífica tiendas de la cadena Chedraui en el centro de Xalapa.

SE UNE LA NORMAL VERACRUZANA A PARO NACIONAL DE 72 HORAS

XALAPA, VER. 28 DE OCTUBRE 2014.- RESPONDIENDO A LA CONVOCATORIA NACIONAL POR PARTE DE LA NORMAL RURAL " ISIDRO BURGOS" DE AYOTZINAPA, GUERRERO, NORMALISTAS DE LA BENEMÉRITA ESCUELA NORMAL VERACRUZANA , SE SUMARON A LA REALIZACIÓN DE UN PARO LABORAL DE 72 HORAS.