12 de febrero de 2019

CON LA POLÍTICA DEL ACTUAL GOBIERNO LOS CUERPOS POLICÍACOS MILITARES SE LES MANTIENE EN LAS CALLES Y EXTIENDE EL MANTO DE IMPUNIDAD; EN LUGAR DE ENJUICIAR Y CASTIGAR A LOS PERPETRADORES DE CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

¡Por nuestros camaradas proletarios!                                             ¡Resueltos a vencer! El insurgente

EDITORIAL

La crisis del régimen político mexicano sigue viva, en paralelo a ella como parte de un mismo fenómeno se gesta una nueva espiral de la crisis económica en el país, mientras tanto, la política del gobierno mexicano prioriza en primer orden los intereses capitalistas y subordina los de carácter popular a la sombra de los primeros. 

La lucha contra la corrupción en general y en particular contra el hurto de los hidrocarburos orquestado desde las instituciones del régimen por políticos de oficio, cúpula policíaco militar y grupos de poder oligárquico, constituye nítida expresión de las contradicciones intestinas e interburguesas en el seno del Estado burgués mexicano, fiel reflejo del reacomodo oligárquico y magnitud de la crisis política que enfrenta el régimen. 

Como parte de este fenómeno las medidas de “austeridad republicana” y la cantidad que se espera obtener de los recursos en disputa, el gobierno que encabeza López Obrador pretende subsanar el déficit en las finanzas públicas del Estado mexicano para ejercer una mejor administración de los intereses de la burguesía que representa y objetivar sus medidas mediatizadoras de la voluntad popular de combatir. El déficit en las finanzas públicas no es fortuito, una de las causales de origen y desarrollo es mantener el Estado policíaco militar como principal puntal del régimen, aspecto de la política de Estado en continuidad con el nuevo gobierno al empeñarse en imponer de una u otra forma la Guardia Nacional y delegarle en hecho mayor poder político a las Fuerzas Armadas. La tragedia de Tlahuelilpan Hidalgo donde una vez más el pueblo pone los muertos y heridos, tiene causales en la política del nuevo gobierno, en consecuencia, es el Estado el responsable de este acontecimiento trágico, al respecto el gobierno como en otros sexenios pretende endosarlo a la mítica delincuencia organizada para eximirse de su responsabilidad. Las desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales no han cesado, son parte del terrorismo de Estado que sigue cobrando víctimas en todo el país, aspecto de la realidad que pretenden diluir con la campaña mediática progobiernista, las medidas reduccionistas y discriminatorias al respecto de la junta administrativa ante la exigencia de presentación con vida, juicio y castigo a los responsables. 

Con la política del actual gobierno en lugar de desarticular los cuerpos policíacos militares responsables de la violencia contra el pueblo, se les mantiene en las calles y extiende el manto de impunidad; en lugar de enjuiciar y castigar a los perpetradores de crímenes de lesa humanidad, exige al pueblo que les otorgue perdón; en lugar de sancionar jurídicamente a los corresponsables en la elaboración e imposición de políticas antipopulares, represivas y profascistas, parte de ellos conforman el nuevo gabinete. 

Lo mismo sucede con aquellos que están directamente involucrados con el robo de hidrocarburos y la estafa a PEMEX, que inverosímilmente son ascendidos en la jerarquía administrativa. La corrupción no se combate protegiendo a los corruptos, tampoco al atacar sólo a los eslabones débiles de la cadena que se ha enriquecido del robo de hidrocarburos. La corrupción no es privativa de una empresa pública o privada, tampoco de una administración, por ser intrínseca al régimen, ésta se encuentra en todas las estructuras y vida del régimen económico político; la corrupción no es un problema cultural o moral, se desprende de las relaciones de producción capitalistas, mientras éstas prevalezcan incólumes, cualquier medida que se implemente, no afecta la causa, por tanto, alimenta al fenómeno en otra vertiente. 



Año 23 Nº 191 enero de 2019 Pág. 2

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