Por Claudia Guerrero Martínez
08 de octubre de 2026
Antes de iniciar nuestra entrega, exigimos la renuncia del titular del IMSS Bienestar nacional, el doctor Alejandro Svarch Pérez, un incompetente y desleal médico, responsable del colapso en todos los hospitales del país. Un video que nos hicieron llegar fue grabado en una clínica del IMSS Guanajuato, donde se muestra cómo tienen a las personas en el área de urgencias y hay pacientes en la sala de espera desde las 10am esperando todo el día, sin ser atendidas y en condiciones graves. Aseguran que no las pueden atender, porque sólo hay un doctor en urgencias y que no encuentran más médicos. En Veracruz es peor, no hay insumos, ni medicamentos, negando esta negligencia la propia gobernadora Rocío Nahle García, quien protege al titular del IMSS Bienestar Veracruz, Roberto Ramos Alor, hoy llamado “Doctor Muerte”.
En esta entrega compartimos esta carta enviada a nuestra redacción y la publicamos de manera íntegra:
El pueblo de Veracruz nunca olvidará la risa mostrada por el exgobernador Javier Duarte de Ochoa, cuando en Orizaba, las madres buscadoras exponían los casos de sus familiares desaparecidos y su queja por la inactividad de las autoridades ministeriales y responsables de buscarlos. La respuesta que recibieron fue la sonrisa de Duarte y de su esposa Karime Macías Tubilla, como burlándose de una situación vergonzosa en la desaparición de víctimas. A partir de este evento que se convirtió en nota nacional e internacional por la prensa crítica, la imagen pública de Javier Duarte cayó a los peores niveles y hoy, la opinión pública califica a Duarte como uno de los peores gobernadores en la historia de Veracruz y los veracruzanos nunca perdonarán al PRI esta ofensa a la sociedad.
En días pasados, el hartazgo de médicos, especialistas, enfermeras y personal administrativo que se manifestaban por la falta de medicamentos e insumos para realizar su trabajo y bajo frustración acumulada, por no poder contar con los medios para curar a sus pacientes, expresado en entrevistas y en las calles de diferentes ciudades del Estado, aunado a las amenazas que hizo el coordinador del IMSS Bienestar Veracruz, Roberto Ramos Alor en contra de médicos residentes, quienes exponían frente a él y a la secretaria de Salud, Mariela Hernández García sobre las limitaciones que enfrentan cotidianamente para realizar las cirugías programadas y no contar con los instrumentos, insumos y demás apoyos institucionales que deben ser suministrados con oportunidad y suficiencia por el modelo de atención médica del programa del IMSS Bienestar.
Lo anterior motivó que la propia gobernadora Norma Rocío Nahle García asumiera la obligación de visitar todos los hospitales del Estado, con el propósito de verificar personalmente, las condiciones en las que funciona el abasto de medicamentos. ¡Pero oh sorpresa! Resulta que para la gobernadora de Veracruz, el personal médico tiene como objetivo hacer “show mediático” (sic) para afectar a su gobierno estatal, motivando la risa siniestra de la mandataria estatal, como en su tiempo lo fue Javier Duarte. La respuesta de Rocío Nahle al mantener a Ramos Alor y negar el desabasto, lo único que muestra es la distancia que ha tomado del pueblo y sus necesidades.
En la esfera de irrealidad en la que habita la gobernadora de Veracruz, el impresentable Roberto Ramos Alor es un funcionario que “le ayuda mucho”, las farmacias están saturadas de medicamentos, los médicos conspiran contra su gestión, los enfermos se quejan sin razón y según ella, el tema está resuelto. Y cualquier queja, es porque las personas les gusta quejarse de todo y acaso reconoce marginalmente que “medicamentos sí hay, pero están en donde no se necesitan”.
La sociedad veracruzana ha llegado al colmo de ver a Rocío Nahle García tratar a las personas con la punta del pie, al limpiarse la mano después de saludar a un trabajador del campo y en especial, a los médicos y enfermeros quienes socialmente son personas altamente apreciadas por la población. En resumen, la gobernadora esta enajenada de la realidad y de las necesidades reales de la población veracruzana.
Los problemas del sector salud son estructurales en los ámbitos nacional y estatal, pues de acuerdo con la información de la Dirección General de Salud, de la Secretaria de Salud, en 2024 existían en el país alrededor de 96,988 camas en los hospitales públicos para los 130 millones de mexicanos. Esto es, 0.73 camas por cada mil habitantes. En otras fuentes de información se afirma que existe una cama por cada mil habitantes. Lo cual es bajísimo, incluso, por debajo de países como Haití y Dinamarca, que cuentan con 2,5 camas por cada mil habitantes, mientras que Japón dispone de 12.5 camas para el mismo indicador.
Si tomamos como cierto este último dato para el país, significa que para incrementar a dos el número de camas de hospital disponibles, por cada mil habitantes, el gobierno debería construir hospitales suficientes para albergar, cuando menos, otras 96,988 camas. Duplicar el número de camas de hospital permitiría empezar a nivelarnos en un indicador de desarrollo social fundamental. ¿Saben las y los inteligentes lectores cuál es la meta en este sexenio sobre ampliación del número de camas? La respuesta es un poco más de 4 mil camas.
Así que el problema de la atención de los enfermos tiende a empeorar, pues la población está envejeciendo rápidamente, lo que presionará la demanda de servicios médicos. Si usted quiere ver en su máxima expresión esta realidad estructural, vaya a darse una vuelta al área de urgencias del IMSS o de los hospitales que dependen del IMSS Bienestar, donde para nadie es desconocido que los pacientes se acumulan en los pasillos y como reza la canción “no hay cama pa´tanta gente”
En resumen, a las condiciones estructurales que experimenta el sector salud por la falta de hospitales, camas y personal, se suma el ineficiente sistema de distribución de medicamentos, pensando que este sea el problema, pero el colmo se presenta cuando a la crisis del sector salud, Norma Rocío Nahle García sólo alcanza a expresar que el personal del sector salud quiere hacer “un show mediático”.
¡No se puede creer, que declare esto una top star de la 4T!
Frente a la indignación del pueblo de
Veracruz, con la oriunda de Zacatecas se ríe de la realidad y poco le faltó
decir: “Si no hay pan, pues que coman pasteles”. Esta pifia que salió de la
boca de la gobernadora de Veracruz será anotada en la historia, como el
principio del fin de su lamentable gestión.
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