25 de diciembre de 2017

MEADE, LA CARTA NEOLIBERAL

El preludio de la farsa electoral de 2018 en la designación de precandidatos se mueve al ritmo del terrorismo de Estado, donde la pauta y acorde se articulan con el constante cometido de ejecuciones extrajudiciales de mujeres y hombres del pueblo.

Crímenes de lesa humanidad que ahora pretenden esconder la criminalidad burguesa al ejecutar a piezas desechables del Estado y régimen, como es el asesinato de ombúdsmanes oficiales, dicha acción de agentes del Estado es un epitafio para los activistas de derechos humanos no gubernamentales y luchadores sociales en general.

La evocación de la formalidad del “destape” priista fue madrugada por un cónclave de personeros de organismos financieros imperialistas donde se hizo pública la designación oligárquica de José Antonio Meade Kuribreña, como el precandidato del revolucionario institucional. Elitista espacio donde aconteció el verdadero destape al confirmar a propios y extraños donde se toman las decisiones para designar a la cabeza de la junta administrativa.

Enrique Peña Nieto sólo profirió el colofón de un destape ya cantado, le dejaron al principal priista del país, un guion de poca monta de la santificada liturgia priista.

Papel segundón que desempeñó al remitirse únicamente a ratificar públicamente la voluntad imperialista del capital transnacional y de la oligarquía nacional, a repetir “certeros” halagos al sujeto designado.

El descolorido precandidato, por no “pertenecer” a ningún partido, designado es un tecnócrata neoliberal de origen consanguíneo priista y panista, un comodín que ha servido lo mismo a gobiernos panistas que a priistas, un consumado cuadro del Estado, con un forzado ropaje de “apartidista y ciudadano”.

Meade Kuribreña, es un político de oficio proimperialista con camuflaje de hombre sencillo y honesto, sin embargo, su trayectoria como funcionario público de Estado está fincada por el nepotismo, amiguismo, tráfico de influencias; de personalidad arrogante, prepotente y frívola. Tanto su familia como él, han vivido del erario público, es parte de las fuerzas frescas formadas en las instituciones imperialistas, un ferviente neoliberal. También es un diligente servidor del capital financiero internacional y de la oligarquía nacional. Su campo de acción es el parasitario capital financiero, desde donde junto con su progenitor han defraudado a los ahorros de los asalariados; como funcionario en Hacienda otorgó amplias facilidades para la consolidación y reproducción de la macroeconomía a costa del crecimiento y generalización de la pauperización del pueblo.

Su trayectoria política en el servicio público está sustentada en los postulados del neoliberalismo como política económica del imperialismo, por eso en los distintos organismos financieros internacionales festejan y esperan de su hombre grandes expectativas para seguir haciendo “negocios” a cuenta del pago de facturas, es el caso del finiquito de Banrural. La designación del candidato del PRI, se revela a sí misma como una imposición más de la voluntad imperialista, el poder transnacional y de la oligarquía nacional, no hay elección del jefe del Ejecutivo federal es una designación en toda la extensión de la palabra.

Las elecciones de julio próximo de nueva cuenta solamente será una costosa escenografía de la farsa electoral, es decir, la voluntad popular se anula desde el poder oligárquico. Tan es un hombre del sistema que las cámaras empresariales, dirigencias charras de organizaciones gremiales oficialistas, la estructura corporativa del PRI y los monopolios de comunicación le dieron respaldo de facto, sin cuidar las formas “democráticas” y legalidad estatutaria de sus respectivos gremios lo envistieron como el futuro jefe del Ejecutivo.

Estridente y alegórica coyuntura electoral que exponen las pungas intestinas burguesas motivadas únicamente por espacios de poder y acrecentar fortunas personales y de dinastías de políticos de oficios. A la que se suma la maniobra política de candidaturas “independientes” para pretender revitalizar al régimen, queda expuesta como un capítulo más de la farsa electoral.

Coyuntura política sexenal que, desde el Estado en complicidad con los monopolios de la comunicación ha posesionado el destape priista, incluso sobre las candidaturas “independientes”, sin embargo, lo que realmente se persigue tapar con el destape es la cruenta realidad producida por el régimen: la continuidad de la crisis económica y política; la pobreza y miseria como cotidianidad del pueblo; el diario cometido de ejecuciones extrajudiciales en todo el territorio nacional; tapar con actos proselitistas y basura electoral la interminable y ascenderte lista de cometidos de crímenes de lesa humanidad, principalmente contra sectores populares.

Los procesos electorales en esencia son elitistas e ilegítimos con respeto a los interés y voluntad del pueblo, por lo que la participación del pueblo bajo la circunstancia, justificación y forma que lo haga es convalidar al Estado y régimen. Participar personalmente o en grupo, de forma espontánea u organizada en los procesos electorales es seguir alimentando a la democracia burguesa; votar es aceptar de forma expresa el fortalecimiento del Estado policíaco militar; acudir a las urnas es dar nuestro visto bueno al terrorismo de Estado; ser un protagonista, sin importar el nivel, antes, durante y después de las elecciones, dicha actividad se revela en los hechos como un aporte desde la “ciudadanía” para la contrainsurgencia.

El intento fallido de tapar la realidad se materializa en que ésta no depende de coyunturas políticas, menos de las burguesas. Su existencia no depende que ocupen un lugar en la agenda de gobernantes o en los medios de comunicación impresos y electrónicos, ella se encuentra en cada rincón de la geografía nacional y en todos los sectores de la sociedad mexicana: la desigualdad entre clases sociales y la lucha irreconciliable entre ellas.

En México la lucha por la toma del poder y la transformación radical de la sociedad, no se da por la vía político electoral y las formas de organización burguesa, de norte a sur, de este a oeste hay lucha popular alternativa y combativa que ha roto el cerco corporativo del Estado. Persiste la lucha armada revolucionaria para tomar el poder e instaurar el socialismo, de la cual somos parte y

¡Estamos presentes!


FUENTE: CEDEMA

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