Tengo
una legítima ambición (ha dicho Andrés Manuel López Obrador al obtener su
registro como candidato del Movimiento de Regeneración Nacional a la
Presidencia): quiero pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de
México. Aspiro a estar a la altura de Benito Juárez (Juárez nunca fue
presidente de todos los mexicanos, ya que en sus periodos o se la pasó huyendo
o había otros presidentes paralelos), Francisco I. Madero, el apóstol de la
democracia (que solo gobernó a México 1 año 2 meses y 16 días ya
que tras
asumir el 6 de Noviembre de 1911, fue asesinado el 22 de Febrero de 1913 junto
con el vicepresidente José María Pino Suárez) y del popular y patriota, Lázaro
Cárdenas del Río (aunque para ello tendría que exiliar a los militares fieles
al régimen priista como lo hizo el orgullo de Jiquilpan, Michoacán, aun cuando
dejó en claro a sus contrincantes que, en caso de ganar, “no habrá represalias
ni persecución, ni destierro para nadie” pues hará únicamente uso de la justicia.
Obrador planteó que en caso de ganar la elección presidencial de julio próximo
se someterá a una consulta pública cada dos años con la posibilidad de
revocación de mandato, medida con la que los ciudadanos evaluarán y decidirán
su estadía al frente del Ejecutivo federal. “Ofrezco el compromiso de someterme
a la revocación del mandato. Cada dos años habrá una consulta ciudadana para
preguntar sí quieren que siga en la Presidencia o que renuncie a ella.
Entendemos que una verdadera democracia debe regir la máxima de que el pueblo
pone y el pueblo quita”, dijo López Obrador desde la explanada del INE.
Planteó
que enviará una iniciativa al Congreso para modificar el Artículo 108 de la
Constitución, con el propósito de que el presidente en funciones pueda ser
juzgado por delitos electorales y corrupción; además reiteró su objetivo de
“abolir fueros y privilegios, porque un buen juez por su casa empieza”, y se
comprometió a cumplir una serie de ejes de acción en caso de llegar al
Ejecutivo federal, entre los que destacan la austeridad, Estado de derecho y
combate a la corrupción e impunidad, creación de una constitución moral,
salarios dignos e impulsar el consumo de productos locales. “Esta será la
última elección celebrada bajo la sospecha y temor por el fraude electoral. A
partir del sexenio próximo nadie podrá falsificar la voluntad de los
ciudadanos; el gobierno no utilizará el presupuesto para favorecer a ningún
partido o candidato, las elecciones serán limpias y libres.
La Presidencia de
la República, como decía Francisco I. Madero, es ‘el principal guardián de las
libertades del pueblo’”, añadió el también ex presidente nacional de Morena.
Cabe mencionar que es la primera vez que Morena competirá a la Presidencia de
México, ya que su registro como instituto político fue en 2015. Sin embargo, es
la tercera ocasión que el tabasqueño se registra para ser candidato
presidencial. La primera vez fue en el 2006 y posteriormente en el 2012; ambas
ocasiones con el respaldo del PRD y PT.
gobernantes.com


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