24 de octubre de 2016

ELECCIONES

Si la gente sólo está al nivel electoral y teme luchar en las calles, aunque por limitadas demandas, ¿qué hacer?
Pedro Echeverría V.
1. Hasta el EZLN –que se creía era la izquierda radical- se ha decido entrar a las elecciones presidenciales con “una candidata indígena”. Ya desde 1977 los partidos políticos que se autodenominaban de izquierda –con la promesa burguesa de subsidios, diputados de minoría, uso de medios de información y arreglos, le habían entrado a los procesos electorales y a los cargos de gobierno. Por un lado es signo del fracaso la suspensión de las luchas armadas y de la poca participación de los trabajadores en movimientos de masas; por otro lado es la muestra del triunfo del modelo capitalista de democracia electoral que se impone en casi todo el mundo. El sistema de dominación en vez de debilitarse demuestra su fortaleza.
2. A veces pienso que estoy rematadamente loco por pensar que el pueblo mexicano –quizá también el mundial- está en condiciones de realizar una gran revolución anticapitalista que entierre para siempre la explotación, la opresión y la desigualdad. Me olvido frecuentemente que no basta que las condiciones objetivas estén maduras para ello; si no existe la conciencia de lucha y unidad de la población, el país podría descomponerse, pudrirse por sus funestas condiciones sin que el pueblo despierte y se levante a luchar. Puede haber pobreza, miseria, desempleo, hambre; pero si el pueblo tiene ocupado su cerebro con TV, futbol, religión, trago, consumismo y artículos de belleza, nada podrá curarlo de esa grave enfermedad.
3. Los viejos izquierdistas de los sesenta nunca hemos votado por ser enemigos de los procesos electorales que nunca han favorecido al pueblo. Muchos de ellos fueron asesinados por el gobierno al tomar el camino de la guerrilla y otros más tomamos el camino de la lucha de masas en las calles en manifestaciones, plantones y bloqueos sin haberse consolidado y soportando, a través de muchas décadas, enorme represión. La clase burguesa mexicana o clase dominante de políticos y empresarios, en ningún momento se le ha puesto en peligro de renunciar a su poder. Por cualquier dificultad a recurrido en primer lugar a la mediatización, a la compra de líderes; en segunda instancia a la represión, encarcelamientos y asesinatos.
4. Después de mil experiencias me sigo preguntando: ¿es que el pueblo mexicano –a pesar de que el mismo dictador Porfirio Díaz declaró hace 108 años que el pueblo ya estaba preparado para elegir a sus gobernantes- aún está en pañales para comprender lo que sucede en su país? Sólo vota el 50 por ciento de los electores –menos de 40 millones- pero sólo sale a las calles a manifestarse 100 o 200 mil, cuando más 700 mil personas, a pesar de que los gobiernos los tengan aplastados en la miseria y el hambre. Yo he opinado siempre de que la gente no debe salir a votar porque la clase explotadora le está viendo la cara de tonto, pero vota la mitad con derechos a sufragio; he invitado con entusiasmo e interés a manifestarse y la gente no sale.
5. A pesar de que todos los gobiernos mexicanos han sido extremadamente negativos para el pueblo, en particular los más recientes por neoliberales y privatizadores: Salinas Zedillo, Fox, Calderón y Peña, la población –con excepción de cuatro o cinco estados- en lugar de levantarse contra ellos sigue votando y, si no existiera esa farsa electoral que de alguna manera la obliga, lo probable es que ni siquiera eso haría. La política hasta hoy parece que sigue siendo un asunto de minorías de izquierda, centro y derecha. Al decir el dictador Díaz en 1908 que “el pueblo ya estaba preparado” para elegir a sus gobernantes, estaba diciendo engañosamente que ya estaba preparado para dejar el poder en manos de otro, de sus amigos.
6. Los seguidores de los procesos electorales se dicen así mismos “pacifistas”, es decir, enemigos de la violencia; silencian que el despilfarro multimillonarios, la compra de medios de información, la compra de votos, el obsequio de despensas y demás “regalos” son formas de violencia contra la ciudadanía y sus competidores. ¿No es violencia acaso imponer autoridades en el INE, en el TRIFE, en las casillas, el conteo de votos? Las primeras elecciones que observé –siendo estudiante preparatoriano- fueron las de 1958; desde entonces se pueden leer actos violentos, mil trampas y fraudes de los gobiernos para imponer a sus seguidores. ¿Pueden olvidarse las denuncias en las elecciones presidenciales de 1988 y 2006 contra Cárdenas y López obrador?
7. Después de vivir en diferentes momentos las manifestaciones, plantones y bloqueos de la Coordinadora de maestros (la CNTE) durante más de tres años, reafirmé que a pesar de los 15 mil maestros en promedio plantados en el DF durante más de 100 días de plantón y movilizaciones el apoyo a su lucha fue mínimo. Por ello pienso que lo electoral se ha fortalecido en México mediante el uso de miles de millones de pesos profundizando con ello el dominio de la gran burguesía gubernamental y privada que con la imposición de lo electoral consolidad su poder de explotación. En los próximos meses veremos a nuevos gobiernos haciendo lo mismo en propio beneficio y un pueblo que sigue arrastrando su miseria sin que sepamos hasta cuándo. (23/10/16)

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