13 de diciembre de 2017

VA LA TERCERA

TEXTO IRREVERENTE

Por Andrés Timoteo

Jugando con la fecha que festeja a la Virgen de Guadalupe, un poderoso símbolo para todos los mexicanos, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador se registró ayer como precandidato a la Presidencia de la República ante los órganos internos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) –Morena también se le llama a la Señora del Tepeyac-. Es nominado único ya que para nadie más está reservada esa candidatura porque Morena fue construida para eso mismo: ser la plataforma personal de López Obrador para contender por tercera ocasión por Los Pinos.

Al interior de Morena  no hay lugar para la competencia interna sino para las designaciones que vienen directamente de la cúpula, es decir del propio López Obrador.Y como en las dos ocasiones anteriores, el famoso Peje inicia como puntero en la preferencia ciudadana, le saca 8 puntos de ventaja al panista Ricardo Anaya y 16 al priísta –disfrazado de externo- José Antonio Meade. Es cierto, hoy por hoy López Obrador representa la mejor opción para ocupar la Presidencia de la República ante la corrupción galopante que representa el PRI y la funesta experiencia con doce años de gobiernos panistas que dejaron un país en guerra y millones de hogares enlutados.

El famoso cambio que se pregonó en el año 2000 con la elección del panista Vicente Fox fue una farsa y su secuela, el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, una tragedia para todos. Nada garantiza que el queretano Ricardo Anaya, virtual abanderado del blanquiazul que en el 2018 irá coaligado con el PRD y el PMC, vaya a ser diferente ni en el aspecto económico  ni en el político ni en el social de los panistas y priístas que ya fueron mandatarios.

Las candidaturas “ciudadanas” son también una mascarada. Los tres aspirantes con más posibilidades de alcanzar la inscripción ante las autoridades electorales –la expanista Margarita Zavala, esposa de Calderón Hinojosa, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, quien fue militante priísta por 40 años, y el senador Armando Ríos Piter, quien ha brincado del PRI al PRD y después al PAN- no representan cambio alguno y su participación será meramente anecdótica.

Entonces, a los mexicanos no les queda otra salida que votar en rebeldía y dar un manotazo sobre la mesa. Es decir, hacerlo por Andrés Manuel López Obrador, la tercera vía y la única que enarbola –digan lo que digan sus malquerientes o los escépticos- los intereses de las mayorías. Es verdad que el tabasqueño ha tenido deslices que lo han dañado mucho –el más reciente es prometer una amnistía para los capos del narcotráfico-, pero hasta el momento no han sido más que escaramuzas retóricas mientras que las aberraciones verbales de panistas y priístas se convirtieron en políticas pública que resultaron catastróficas para el país.

Con todo lo citado, López Obrador irá a la competencia presidencial por tercera ocasión. La tercera es la vencida, ha dicho él mismo y prometió que si no gana “se irá a la ‘chingada’”, una expresión popular que se usa para decir: el olvido, lo insalvable, la ignominia, aunque la disimula con un rancho agrícola que lleva ese nombre. Y aunque  el caso es divertido, la advertencia no es menor porque el país puede seguir la misma suerte si los ciudadanos no recurren a la terca memoria y permiten que los vuelva a gobernar un panista o un priísta. La ‘Chingada’ no solo sería el destino de López Obrador sino el de la nación entera.

ALLÍ  ESPANTAN

Sin embargo, una cosa es López Obrador y otra son los candidatos de Morena a nivel estatal, pues entre los que se perfilan para contender por el Senado o las diputaciones locales y federales, hay verdaderos impresentables. Son personajes ligados a lo peor del PRI y del PAN, embarrados de fidelidad –ese grupo político que gobernó 12 años Veracruz y que apestó todo a su alrededor- y que confirmaría que Morena recoge desechos y margina a sus propios militantes, a los fundadores del movimiento, a los verdaderos hombres y mujeres de izquierda.

Por ejemplo, el lunes pasado se registraron las dos fórmulas al Senado. La primera será encabezada por todavía la diputada federal, Rocío Nahle García, y la segunda nominación fue para el priísta Ricardo Ahued Bardahuil, quien ha sido alcalde de Jalapa y diputado federal  por el tricolor. Es un empresario propietario de tiendas de productos baratos –llamadas baratijas, importadas en su mayoría de China-, y que siempre sirvió al innombrable y a Javier Duarte de Ochoa.

La fidelidad lo hizo alcalde y legislador, y aunque un par de veces desentonó con la decisión partidista en votaciones parlamentaria, nunca fue un genuino representante popular. Es más, sobre su sumisión al innombrable hasta se cuenta la  anécdota del secuestro de un familiar  que fue ordenado al crimen organizado por el mismo innombrable para obligarlo a seguir contendiendo como candidato del PRI. Y así lo hizo, siempre fiel, siempre doblegado, mudo ante lo que pasaba pese a que habría sido víctima del narco-gobierno de la fidelidad. Nunca alzó la voz ante la ola de violencia que castigaba a los veracruzanos.

Para las diputaciones federales de Morena también sobran los impresentables. En la conurbación Veracruz-Boca del Río, postularían al empresario Pablo Robles Barajas, hermano de la exdiputada local priísta Mónica Robles  y cuñado del exalcalde de Coatzacoalcos y exsecretario de Turismo en sexenio de la fidelidad, Iván Hillman. La empresa familiar fue exhibida recientemente, durante la comparecencia en el congreso local del titular de la Coordinación General de Comunicación Social, Elías Assad, por haber recibido 148 millones de pesos de Duarte de Ochoa.

También en la conurbación irían los exdiputados panistas Oscar Lara Hernández y Rafael Acosta Croda. Ambos renunciaron al PAN para apoyar a los candidatos del PRI en comicios pasados, y se les relaciona directamente con el innombrable y con Duarte de Ochoa de quienes habrían recibido dinero y favores para operar contra el panismo. Lo mismo el cantautor Byron Barranco, conocido en todo el sexenio 2004-2010 por ser el compositor de cabecera del innombrable, al que le creaba melodías para alimentar su megalomanía. Ahora Morena lo purifica y lo quiere hacer legislador. Por fortuna no ganarán, también serán anecdóticas sus candidaturas.

No ganarán tampoco con el reciclado constructor fidelista Ricardo Exhome, perdedor de la contienda municipal de junio pasado. En el sur del estado, Morena impulsa al exdirigente panista Domingo Bahena Corbalá –muy allegado a Duarte de Ochoa- al igual que al exdirigete priísta de Coatzacoalcos, Alberto Mijangos Martínez. En Orizaba pretende abanderar al exdirigente estatal del PRD, Juan Vergel Pacheco y a Victoria Tlahua, excandidata del tricolor en Zongolica.

En tanto, para Jalapa se menciona – aunque debe ser un mal chiste- que Yolanda Gutiérrez Carlín,  exdirectora del Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) de Veracruz en los tiempos del innombrable y comadre del senador Héctor Yunes será postulada a una diputación y se menciona también al exdiputado panista Marcos Salas Contreras. Definitivamente, Morena no lo mismo a nivel nacional que a nivel local pues en la aldea ese partido no es opción de cambio sino de retroceso a la fidelidad pues los candidatos que lanzará  son tan impresentables que le dan un susto al miedo.

Envoyé depuis Paris, France.

http://www.notiver.com.mx/index.php/lascolumnas/444002.html?secciones=15&seccion_selected=15&posicion=4

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