28 de abril de 2016

ENTRE LOS YUNES, LA SOMBRA DE MORENA

POR NOÉ ZAVALETA ,
El próximo 5 de junio los veracruzanos elegirán gobernador y 50 diputados locales. Ante la errática administración de Javier Duarte, el candidato priista Héctor Yunes Landa trata de desmarcarse de su figura, pero aprovecha el apoyo de su gobierno. Según la mayoría de las encuestas, el principal beneficiario del desastre priista es Miguel Ángel Yunes Linares, de la coalición PRD-PAN, que conoce todo el arsenal de mañas priistas y les debe su carrera. Para colmo, son primos. Como alternativa más o menos cercana se ve a Cuitláhuac García, de Morena, el partido debutante en los comicios locales.

XALAPA, Ver.– A menos de 45 días de que los 5 millones de personas inscritas en el padrón electoral puedan elegir al nuevo gobernador de Veracruz, el que sustituirá la maltrecha figura de Javier Duarte, se prevé que el próximo 5 de junio el grueso de los sufragios se divida entre el candidato del PRI, Héctor Yunes Landa, su primo hermano y candidato del PAN y PRD, el expriista Miguel Ángel Yunes Linares, y el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el experredista Cuitláhuac García Jiménez.
Más abajo hay otros cuatro aspirantes, tres de ellos expanistas, la del Partido del Trabajo, la exlegisladora federal del PAN Alba Leonila Méndez; el del Partido Encuentro Social (PES) y exlíder estatal panista, Víctor Alejandro Vázquez, y el llamado “candidato independiente” y exsenador panista Juan Bueno Torio. Además, el partido Movimiento Ciudadano (MC) postuló al exalcalde priista de Xalapa Armando Méndez de la Luz.
Sin embargo las encuestas de Berumen, El Financiero, El Mundo de Córdoba e Imagen del Golfo, entre otras, solo ven con posibilidad de triunfo a Yunes Linares, Yunes Landa y García Jiménez, quienes le han dado un sello personal a sus campañas. 
“Aplastaré al crimen. Veracruz tendrá una nueva vida”, reza un slogan en tonos verdes, sombreado en un fondo blanco, con la figura de Yunes Landa a la izquierda, retocada para hacerlo ver más joven, con la mirada firme y una camisa blanca de lino. Más abajo, las cuentas oficiales de Twitter, Facebook e Instagram donde el candidato sube todos los días videos con sus propuestas de campaña y se desmarca del desprestigiado gobernador Javier Duarte, priista como él.
En la campaña de Yunes Landa, el color rojo chillante, que durante años fue el institucional de los priistas, ha sido eliminado en esta contienda que por única ocasión determinará quién gobernará Veracruz sólo dos años.
Durante tres décadas priista de cepa, Yunes Linares competirá bajo la bandera del PRD y del PAN (donde milita desde 2002). Uno de los ejes de su campaña es la promesa de meter a Duarte y a varios miembros de su gabinete a la cárcel, además de la consabida de combatir la corrupción y de regresar la paz a Veracruz, hoy ahogado en violencia y narcotráfico.
En Morena, el experredista, Cuitláhuac García –hijo del académico y exdiputado local Atanasio García– sustenta su campaña en propuestas que difunde por las redes sociales, en actos públicos con el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador –quien ha realizado tres giras por toda la entidad– y en sus compromisos de combatir la corrupción gubernamental, así como de visitar casa por casa para conocer las necesidades de la gente.
García hace su campaña alejado de la prensa veracruzana, pues se ha quejado de que la mayoría de los medios de comunicación “están al servicio de los primos” Yunes, es decir, de los candidatos del PRD-PAN y del PRI.
Aunque el gobernador que suceda a Duarte de Ochoa sólo gobernará dos años a fin de homologar las elecciones locales con las federales, el periodo de campañas entró en una vorágine de denuncias penales, guerra sucia, acusaciones de enriquecimiento ilícito, desvío de recursos, vínculos con el narcotráfico, pederastia y complicidad en el saqueo del estado, por mencionar las mutuas acusaciones que se han lanzado los primos hermanos Yunes Landa y Yunes Linares. En tanto, Cuitláhuac García tiene las ventajas y las dificultades propias de abanderar a un partido que debutará en el estado.
García Jiménez asegura que tres premisas guían su campaña: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. El jueves 21, el candidato de MC, el expriista Armando Méndez de la Luz, admitió que en próximas semanas podría declinar por el candidato de Morena con tal de lograr un cambio en Veracruz y no dejar el poder “en manos de los mismos de siempre”.
Todo se vale
En la elección del 5 de junio se elegirá a 50 diputados locales, 30 por la vía uninominal y 20 por la representación proporcional, pero toda la tensión se concentra en los siete aspirantes a gobernadores.
El candidato del PES, Víctor Alejandro Vázquez, se ha quejado de que la dirección de Tránsito y Vialidad de la Secretaría de Seguridad Pública ha retenido camiones de transporte público en los cuales él contrató publicidad y sólo los saca del corralón si la retiran.
Yunes Linares se ha quejado de que han sido destruidas sus lonas y espectaculares en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, de lo que responsabiliza a empleados del gobierno estatal.
Los dirigentes del PAN y el PRD, José de Jesús Mancha y Rogelio Franco, se han quejado públicamente de que las secretarías de Gobierno y de Finanzas y Planeación, en contubernio con el PRI, amenazaron a los alcaldes de sus partidos con no aprobarles las cuentas públicas ni pagarles partidas presupuestales pendientes ni apoyarlos con obra pública si se resisten a apoyar a Yunes Landa.
Los dos partidos, que forman la coalición Para Rescatar Veracruz, prometieron presentar una denuncia penal por esta irregularidad ante la Fiscalía General del Estado, pero no lo han hecho.
En el PRI, aliado con Nueva Alianza, el Partido Verde Ecologista de México y Alternativa Veracruzana, Yunes Landa prometió que no habrá “impunidad” “ni simulación” y “jamás olvido”, pero gran parte de sus entrevistas en los medios y sus espacios en redes sociales los dedica a denostar la figura de su primo hermano.
En un reciente debate, organizado por Olmeca Multimedios en Coatzacoalcos, Yunes Landa se apoyó en tarjetas informativas, fotografías, notas periodísticas y hasta artículos de este semanario para poner en evidencia a su familiar y contrincante: “Miguelito cometió un fraude en el ISSSTE por 67.3 millones de pesos cuando era director. No lo digo yo, lo dice Proceso.”
En contraparte, Yunes Linares señaló que Héctor Yunes y los gobiernos de Fidel Herrera y de Javier Duarte a los que ha servido, han tenido vínculos estrechos con el crimen organizado, primordialmente con Los Zetas.
“La razón de la inseguridad en Veracruz se explica a través de los vínculos del gobierno y del PRI con la delincuencia organizada. El grupo de Los Zetas financió la campaña del PRI en 2010, le otorgó 12 millones de dólares al gobierno de Fidel Herrera para financiar la campaña de Duarte. No te enojes Héctor, pero yo voy a romper ese vínculo con la delincuencia organizada”, le advirtió.
De inmediato, los Yunes entraron en un debate por el asentamiento del narcotraficante Albino Quintero Meraz, detenido en abril de 2002. Mientras el priista aseguró que el capo llegó a vivir al estado cuando Yunes Linares era secretario de Gobierno; éste reviró que Quintero Meraz era vecino en el fraccionamiento Costa de Oro del entonces gobernador Miguel Alemán, patrón de Yunes Landa.
Éste lanzó otra estocada: afirmó que la primera fuga de Joaquín El Chapo Guzmán ocurrió cuando Yunes Linares era subsecretario de Seguridad Pública y Participación Ciudadana, pero éste contestó que él llegó a dicho cargo cuando el líder del Cártel de Sinaloa ya se había fugado.
En esta guerra de lodo, los dos Yunes han intercambiado acusaciones por enriquecimiento ilícito, malversación de fondos públicos y pederastia, esto último por los señalamientos de la escritora Lydia Cacho en su libro Los demonios del Edén, en el cual involucra a varios políticos y empresarios nacionales –incluido Yunes Linares– en el delito de abuso sexual de menores.
Encuestología
                                                                            
A menos de siete semanas para la jornada electoral, la guerra de encuestas está a tope. La mayoría dan como puntero al candidato del PAN-PRD, Yunes Linares, seguido por el candidato priista Yunes Landa y el candidato de Morena, Cuitláhuac García.
Por ejemplo, el estudio de intención de voto que el periódico El Financiero publicó el pasado 11 de abril atribuye 43% de las preferencias a Yunes Linares, 35% a Yunes Landa y 16% a García Jiménez.
En el sondeo del Gabinete de Comunicación Estratégica aparece en primer lugar el mismo Yunes Linares con 24.1% de intención de voto, seguido con 19% por Héctor Yunes y Cuitláhuac García con 15.1%.
En la encuesta local publicada en El Mundo de Córdoba el viernes 15, el aspirante del PAN-PRD aventaja con 33.2%, seguido del priista con 22.9% por ciento y el de Morena con 19.9%.
En un boletín insertado en medios afines a su proyecto político, Yunes Landa aseguró que la encuesta de El Financiero fue “hecha a modo para el candidato panista” y, en cambio, él y su equipo tuvieron acceso a “unas encuestas internas del PAN” que le dan ventaja de 6.7% sobre Yunes Linares.

Por su parte el candidato de Morena, Cuitláhuac García, ha declarado que conforme se acerca la fecha de la elección la “competencia” se concentra en dos aspirantes: “El candidato Yunes Linares contra mí”. Incluso García ha ironizado que se acerca “la noche triste de los Yunes”.

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