8 de noviembre de 2011

BARRUNTOS DE TEMPESTAD

BUENOS DÍAS VERACRUZ
DAVID VARONA FUENTES
Ya se escuchan tambores de guerra.
Algo grave, se vislumbra en el seno de la familia priísta del país, el funesto caso del tremendo escándalo de Humberto Moreira, ha encendido los focos rojos.
 
Y no es para menos.
 
El profesor Moreira se defiende como gato boca arriba; sin embargo, sus argumentos no tienen ninguna validez ni credibilidad, ante el asombro público, de la dimensión de este conflicto.
 
Pues existe la posibilidad de la negación a la práctica de la división de poderes en el estado y que se puede decretar la desaparición de poderes, pues se fusionaron en una sola persona el Legislativo y el Ejecutivo del Estado.
 
Se habla de que la crisis financiera que Humberto Moreira dejó al estado de Coahuila, no debe quedar cubierta bajo el manto de la impunidad.
 
Que se debe dejar sentado un precedente; ya que no solo es Coahuila. Existen casos muy marcados como: Veracruz
 
El gober bailador se quedó chiquito, ante el brutal quebrantamiento financiero que dejó al gobierno veracruzano, el gober Fogoso Fidel Herrera.
 
La ley debe ser pareja.
 
Los veracruzanos están sufriendo las consecuencias de una administración pública estatal, en completa bancarrota, que el propio gobernador Javier Duarte no encuentra la salida.
 
Si el cínico de Moreira debe enfrentar a la justicia… Fidel Herrera no debe quedar exento.
 
No se puede ocultar el sol con un dedo.
 
Si Javier Duarte ha declarado:
 
“Que los funcionarios públicos que no sirvan o que se encuentran involucrados, en actos de corrupción deben abandonar el gobierno del estado, se trate de quien se trate”.
 
La corrupción en Veracruz.
 
No solo está localizada en el área de seguridad pública; existen varias dependencias del gobierno que no funcionan correctamente, ahí están al mando en Secretarías de Despacho, Subsecretarías, Direcciones y Jefaturas, funcionarios que están plenamente identificados con el ex gobernador.
 
Incluso, se habla de que un alto funcionario de primer nivel, recibe consignas de larga distancia por vía telefónica.
 
Con cortinas de humo, se ha tratado de ocultar, la realidad política y financiera del gobierno duartista.
 
Ha sido un desgaste tremendo, para el propio gobernador del estado, que se ha visto obligado en tomar decisiones equivocadas, tratando de corresponder a una lealtad costosísima.
 
Y esto no acaba hasta que se acaba.
 
La suerte de Humberto Moreira está echada; su libertad está prendida de alfileres.
 
Cuando antes debe dejar el mando del partido tricolor, después, sería demasiado tarde.
 
El PRI si no toma una decisión determinante.
 
Corre el riesgo de contaminar, la carrera por la silla presidencial y descarrilar las aspiraciones, del ex gobernador del estado de México Enrique Peña Nieto.
 
A Moreira no hay poder humano que lo salve.

Su confrontación abierta con el presidente Calderón, lo pone en el filo de la navaja.
 
Lo grave de todo esto, es que el dirigente nacional del partido tricolor, ya no tiene autoridad moral ni política para estar al frente de un partido, que busca afanosamente regresar a los Pinos.
 
A Humberto Moreira y a Fidel Herrera, les espera un verdadero infierno, que ellos mismos se han ganado a pulso.

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