21 de enero de 2016

DÍAS ANTES DE SU DESAPARICIÓN, POLICÍA DE VERACRUZ LE ADVIRTIÓ A VÍCTIMA: “TE VOY A ENSEÑAR CÓMO TRABAJAMOS LOS ESTATALES”

Policía represión criminalización protesta
Herón Miranda Godos, se dedicaba a la compra-venta de autopartes y fierro viejo, cuando un día de marzo de 2014, un policía estatal identificado como “El Comandante”, llegó al local y le pidió -en tono prepotente- que le permitiera inspeccionar su local, puesto que sabía que había adquirido piezas de las cuales tenía que saber su procedencia.
Herón Miranda le dijo al policía estatal que lo dejaría pasar si le mostraba la orden de revisión, el agente con tono de fastidio le preguntó que si no sabía con quién trataba y agregó: ”soy la autoridad, sino me dejas entrar te va cargar la chingada”, Herón le comentó que debido a la manera en que lo trataba no iba a permitir dejarlo pasar, menos aún sin ningún documento.
A lo que el agente respondió “yo te voy a enseñar como trabajamos los estatales, te vas arrepentir cabrón”, lo anterior con voz intimidatoria, pero el hecho no pasó a más. Al siguiente día una pareja con un recién nacido llegó a su negocio y le pidió el pago de derecho de piso, como era la primera vez que sucedía eso, les dijo que ya se lo pagaba a alguien más. Y sin más se fueron.
Al día siguiente Herón salió temprano y no pudo despedirse de sus hijas, sin embargo le dijo a su esposa que, como todos los días, se escribirían vía mensajes de celular, sin embargo, eso no pasó durante todo el día.
Según información del expediente AP/07/2015 hecha ante la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas, Herón se encontraba hablando con su padre por teléfono cuando tres armas le apuntaron directamente hacía la sien, la secretaria que trabajaba con él se dio cuenta de los hechos.
Por lo que le advirtieron que si hablaba o veía algo “se la iba a cargar la chingada”. En ese momento tres hombres se llevaron a Herón de forma violenta, a bordo de una camioneta para después irse a toda velocidad. La chica avisó a su hermano que se encontraba en la parte de atrás del local, pero nada pudieron hacer.
La secretaria asegura que al reportar los hechos, quien se presentó en el lugar para investigar el caso fue precisamente el mismo agente que días antes había amenazado a Herón, el “Comandante”, quien puso a disposición a dos elementos quienes aseguró, serían los que darían inicio a las labores de búsqueda.
El hermano de Herón fue al negocio vecino para pedirles el número de los que cobraban la cuota y llamó a los extorsionadores, asegurándoles que ellos se habían llevado a su hermano, éstos no lo negaron y le llamaron del celular robado que pertenecía a la secretaría, le pidieron 3 millones de pesos a cambio de Herón, pero finalmente se quedó en 60 mil pesos.
El encargado de entregar el dinero fue el hermano de Herón, pero sus padres llamaron a la policía estatal para que lo protegiera, sin embargo, ellos comenzaron a encender las sirenas a una distancia bastante lejana para que, a decir por la familia, quien recogía el dinero se percatara que los agentes estaban ahí y escapara, después de eso no se volvió a saber nada de Herón, quien vivía en Xalapa, Veracruz, según información obtenida porRevolución TRESPUNTOCERO.

“Pocas veces la manera en que suceden los hechos llaman la atención, cuando eso pasa se les da difusión y mueven a las autoridades a investigar, siempre y cuando se trate de delincuentes, cuando la policía está involucrada, como ha estado sucediendo con mayor frecuencia, ahí sí se inventan culpables pero no averiguan a ningún elemento, ellos son intocables y por lo tanto impunes”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO Paula Macías, activista social, dedicada a la búsqueda de personas desparecidas.

La activista asegura que un gran número de desapariciones forzadas ocurridas en el estado tienen que ver directamente con agentes policiales. Con lo cual concuerda Lucía de los Ángeles Díaz,  representante del colectivo “El solecito”, que concentra  a familiares de víctimas de desaparición forzada.
Ambas coinciden en que el primer funcionario en renunciar debería ser el Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, puesto que aun cuando existen pruebas, y las familias han demostrado que la policía tiene que ver con los delitos, éste no ha hecho nada para abrir investigaciones y seguir de cerca los procesos.
En la entidad existen poco más de 40 casos de personas que han padecido desaparición forzada producto de operativos o después de haber realizado “visitas” a domicilios o negocios, siendo tanto la policía -estatal, municipal y federal- los inmiscuidos en los hechos.
Según información de organismos civiles, existen aproximadamente 10 mil casos de desapariciones en la entidad, de los cuales 500 son de menores de edad. “Los protocolos de seguridad son inexistentes y las denuncias no pueden tener efecto hasta días más tarde, como en el país entero se pierde la oportunidad, prácticamente se le deja escapar al que levanta, además de ello, si los familiares insisten en que cierto policía amenazó o ya había estado hostigando a una persona, hacen caso omiso, todas las autoridades hacen caso omiso, entonces tenemos que viajar a Distrito Federal para abrir nuevos caminos pero también son costosos y aún más complicados”, asevera Macías.
Asegurando que uno de los principales problemas es que no existe un control de las policías, quienes constantemente son reprobados en cuanto a confiabilidad, “los mismos jefes no son confiables, qué podemos esperar entonces de los elementos que están bajo su cargo. Nunca han podido rendir cuentas a la ciudadanía y se resguardan bajo el poder que les da las armas, además de ello la prepotencia es producto de hacerlos creer que ellos son superiores al pueblo”, comenta la activista.
Según informes de la organización civil Causa en Común, Veracruz encabeza la lista de estados con mayor porcentaje de policías reprobados en las pruebas de confianza, ya que 38.55 % de sus elementos falló en los exámenes.
El estado tiene 12 mil 736 policías, tanto municipales como estatales. De ellos, 4 mil 907 tuvieron una calificación no aprobatoria en los controles de confianza, señala el informe ¿Tenemos la policía que merecemos? Una radiografía de las policías en las entidades federativas.

Sobre el punto, Causa en Común denunció que pese a que la Secretaría de Seguridad Pública debió dar de baja ya a por lo menos 3 mil elementos policiacos -evaluados desde octubre de 2014 y que no pasaron los exámenes de confiabilidad- la dependencia incumplió con el acuerdo de la Ley General del Sistema de Seguridad Pública, para depurar a esos policías.


La respuesta de la SSP fue que “no lo ha hecho debido a la falta de dinero y porque si se dan de baja a todos, quién va a hacer el trabajo de policías”. 

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