29 de mayo de 2020

ROMPE EL CONFINAMIENTO PARA PEDIR AYUDA EN LAS CALLES CON SU HIJO DISCAPACITADO SOBRE SU ESPALDA

Por ANA CRISTINA SÁNCHEZ · 19 May 2020 

El mundo atraviesa momentos realmente difíciles y trágicos debido a la pandemia por el COVID-19. A nivel económico, esta situación ha golpeado de forma especial a las personas cuyos ingresos dependían del trabajo diario y que incluso antes del brote sus vidas ya se encontraban cuesta arriba.

Esta terrible circunstancia es la que atraviesa Catalina García, una madre abnegada que carga con su hijo de 37 años a su espalda cada día, mientras ruega en las calles por algún tipo de ayuda para sobrevivir.
Catalina vive en Lo de Fuentes, zona 11 de Mixco, en Guatemala con su hijo Gerónimo, quien sufre de discapacidad y no puede movilizarse ni defenderse por sí sólo.

Razón por la cual, se ha visto obligada a pedir ayuda en las calles del Centro Histórico de la ciudad, una actividad que ha hecho durante años desde que perdió su antiguo empleo. 
Esta mujer vive alquilada en un pequeño espacio, por la que debe cancelar mensualmente la cantidad de 800 quetzales (100 dólares estadounidenses), así que ni el confinamiento impuesto por el coronavirus se le ha presentado como un obstáculo para salir cada día con Gerónimo a sus espaldas en busca de alguien que les regale un poco de dinero.
«Me dedico a pedir mis centavos en los mercados y en la calle con mi hijo», explica Doña Catalina García Pérez. 
Lo primero en lo que Catalina piensa en las mañanas es cuánto le falta para reunir el dinero del alquiler. La humilde mujer tiene miedo de tener que exponer a su hijo a las noches en la calle, así que decidió salir de nuevo a las avenidas de la ciudad a pesar de los riesgos que corre de contraer el virus mortal.
«Salí porque estamos encerrados allá y no nos llega nada de ayuda. Yo lo que quiero es que me ayuden a tener un lugar dónde vivir”, compartió. 
Con su mascarilla como medida de protección y una bandera blanca, Doña Catalina sale junto a su hijo a hacerle frente a la vida. Algunas de las pocas personas que aún transitan por la zona se conmueven, mientras que otras prefieren ser indiferentes ante su necesidad y dolor.
A pesar de cargar ya con el peso de su hijo, Catalina también lleva algunas bolsas en las que guarda lo necesario para que Gerónimo pueda alimentarse e hidratarse durante el tiempo que debe estar expuesto junto a ella al inclemente sol. 
La mujer reveló que ha acudido a algunas oficinas gubernamentales pero no han atendido su situación: “Vine a buscar ayuda con el presidente, pero dicen que no está y está cerrado», dijo Catalina.

Mientras algunos pueden guardar la cuarentena tranquilamente desde las comodidades de su hogar, esta madre y su hijo aran el mundo para sobrevivir.

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