14 de febrero de 2011

Orizaba, negación de la política y de la inteligencia

HUGO CHAHIN MEJOR CONOCIDO COMO "EL RICITOS DE ORO" DEMOSTRO SU FACETA REPRESORA
Líbreme el señor de los torpes con iniciativa. Palabras más palabras menos solía decir el general Obregón cuando alguno de sus subordinados, excedido de iniciativa y desconocimiento cometía alguna torpeza. En términos militares y tiempos de guerra las torpezas se pagan con vidas y plazas perdidas.

El caso del alcalde de Hugo Chaín pareciera ser de ésos al haber optado por el de la fuerza pública para impedir que unos manifestantes ingresaran a la sede del gobierno municipal. El evento no necesariamente tendría por qué haber escalado en uso de fuerza, pero lo hizo por haber dado una mala y mal articulada orden. Asunto más que elemental cuando se es jefe del ejecutivo en cualquier nivel. Las bibliotecas y la Internet están llenas de referencias bibliográficas y textos sobre control de disturbios.

Pero los sucesos de ayer en el palacio municipal de Orizaba no son ni remotamente algo que pudiera considerarse pálida sombra de disturbio. Ayer, un grupo de manifestantes que en diversas ocasiones ha hecho saber sus desacuerdos por la vía de manifestación en calles y hacia los cuales pareciera claro no se ha tendido señal para la búsqueda de solución. El tema no es sencillo, trata nada menos que del comercio informal. Asunto donde convergen número de variables que van desde la incompetencia gubernamental para alentar la creación de empleos remunerados, así también la permanencia por décadas de salarios mínimos anticonstitucionales que sirven nada excepto para alentar a los trabajadores hacia la informalidad económica.

No es la primera vez que Chaín muestra su preferencia represora autoritaria. Aún como candidato ordenó desalojar con uso de fuerza a una estudiante que pretendía entregarle una petición escrita. Los periódicos orizabeños reportan otros casos más.

Cuando a la fuerza pública se le ordena detener algo “a costa de lo que sea”, se le otorga total discrecionalidad para el uso de esa fuerza. “Lo que sea” puede ser incluso el uso de armas de fuego contra mujeres y niños. En esa frase entra, precisamente, lo que sea. La irresponsabilidad del alcalde es del todo inaceptable. No es posible aceptar socialmente convalidar esa opción sin antes haber agotado toda posibilidad de diálogo, y si eso fallara, de distensión.

Mala cosa si no se le llama a rendir cuentas pormenorizadas y se le acota.

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